LA NACIÓN | MARYSOL ANTON
Audrey Hepburn lucía esplendorosa en Desayuno en Tiffany`s; la película, inspirada en el libro homónimo del reconocido escritor Truman Capote, terminó de posicionar a la marca de joyas como uno de los pilares del lujo del siglo XX.
Fundada en 1837 por Charles Lewis Tiffany y su cuñado, John B. Young, inició su recorrido con el nombre de Tiffany & Young. El 21 de septiembre de ese año, con la llegada del otoño, estos emprendedores abrieron las puertas de su local sobre la calle Broadway, ya instituida como una de las más destacadas de Nueva York. Aquel día, la caja recaudó la insólita suma de... ¡4,98 dólares!
Según cuenta John Loring en su libro Tiffany`s 20th Century. A portrait of american style, la inversión inicial del negocio había sido de sólo 1.000 dólares, aportados por el padre de Charles.
Sin embargo, hacia 1870, el panorama de la firma ya empezaba a perfilar lo que sería su imagen actual. Ese año, su denominación cambió siguiendo los pasos del mercado, y pasó a nombrarse Tiffany & Co.; para ese entonces ya se habían mudado a la esquina de la Calle 15 y Broadway, en Union Square.
A finales del siglo XIX, la fortuna personal de Charles Lewis Tiffany ascendía a 11 millones de dólares y la firma tenía locales, entre Londres, París y Ginebra. "Él tenía absoluta fe en la idea de que todo lo que pasara en Tiffany & Co. debería no sólo tener la más fina calidad en los materiales, sino que además debía deslumbrar con los mismos atributos en cuanto al diseño. Incluso tenía una gran percepción en cuanto al material de publicidad y marketing. Tanto es así que no fue sorprendente que el 24 de marzo de 1900, cuando el alcalde Robert Van Wyck inauguró la red de subtes de Nueva York, lo hizo con una bellísima espada de plata hecha a mano", cuenta el autor del libro.
Quienes tuvieron un rol decisivo a la hora de imponer la marca como sinónimo de elegancia fueron los diseñadores George Paulding Farnham y Louis Comfort Tiffany, hijo del fundador. Con ellos se comenzó a cautivar al público en las principales exposiciones de joyas que se hacían a principios del siglo XX. No sólo creaban esos accesorios que toda mujer desea lucir, también diseñaban objetos para los hogares.
SANGRE AZUL. En los años `20, luego de la Primera Guerra, los locales de Tiffany eran frecuentados por gente de la realeza y de la más alta clase social de muchos países.
Sus diamantes eran los más codiciados. Sin embargo, esta empresa no escapó de la crisis del `30. En enero de aquel año, en París.
Con un mundo que veía los comienzos de la Segunda Guerra Mundial, en 1940 la firma llegó a la Quinta Avenida de la Gran Manzana. Los medios destacaban la luz que emanaba de los zafiros, las esmeraldas y las miles de piedras que podían observarse. Luego de Pearl Harbor, parte de la fábrica estadounidense de la empresa fue dedicada a la producción de elementos de guerra; pese a ello, la imagen de Tiffany siguió asociada a moda.
Los años transcurrieron y llegó la explosión mediática. La carismática Audrey Hepburn encarnó el personaje de Capote y nada fue igual.
Y desde 1974, el nombre indiscutidamente asociado es el de Elsa Peretti. Hoy, es un emblema indisoluble de la prestigiosa marca. La diseñadora y creativa Elsa Peretti nació en Florencia. En los `80, sus colecciones para Tiffany & Co. ya incluían, además de los estilizados e inconfundibles diseños de joyería, objetos de porcelana, plata y cristal con superficies serenas y ondulantes. Collares de red y pendientes, su revolucionario diamante por yarda, y las creaciones sin costuras, son clásicos. "La buena línea es atemporal", afirma Peretti, cuyos diseños también pueden verse en colecciones permanentes, como las de los museos de Bellas Artes de Boston, Massachusetts y Houston, entre otros.
Atraer, y mucho, fue siempre el secreto de Tiffany. Entre sus históricos clientes se cuentan Abraham Lincoln, Richard Burton y Liz Taylor, y ahora Madonna, Travolta y Ronaldo mueren por sus propuestas. El cuidado por las formas, las más fascinantes piedras y la elegancia siguen intactos.
En Buenos Aires, se exhibe una muestra itinerante con los diseños realizados por Elsa Peretti, en Tiffany, en Figueroa Alcorta y Tagle.