Los gitanos llegan a la gastronomía capitalina

Francisco Flores ds chefs 20070422 187x251
Francisco Flores

Por la prof. Cristina Scheck

El restó Gitanerías es un reducto pequeño, pero colorido y un tanto exótico. Se distingue de los demás no sólo por su decoración, ya que las paredes están pintadas en color naranja y tienen enormes abanicos negros colgados, sino también porque tanto viernes como sábados, las personas pueden disfrutar espectáculos de flamenco en vivo mientras degustan por la noche su plato preferido.

Está ubicado en plena Ciudad Vieja, en la calle Bartolomé Mitre 1373; abrió hace unos cuatro años, pero fue recién en septiembre de 2006 que logró cautivar la atención de sus recientes dueños. Que son, por cierto, amantes tanto de la música como de la comida española.

Así fue que un día, "compramos las llaves del lugar y desde entonces Gitanerías comenzó a cambiar de a poco", cuenta Esteban Queimada, uno de los socios.

Antes, el restó basaba su menú en una carta un tanto informal: pizzetas. Actualmente, y con el objetivo de apuntar a una cocina española, más mediterránea, el chef del restó, Diego Díaz, elabora otro tipo de comidas: desde tapas de cordero con distintas salsas como plato de entrada, hasta brochettes de carne o pollo con morrón y panceta, entrecote, o un exquisito pescado al horno, o paellas.

El hecho de que las personas puedan cenar y al mismo tiempo disfrutar del show que ofrecen los bailarines y cantantes de flamenco, hizo que Gitanerías se convirtiera de a poco en un lugar sumamente agradable, ideal para ir tanto con amigos como en pareja.

El restó está abierto de jueves a domingos en la noche, y si bien apunta a un público variado, suelen ir personas de entre 25 a 30 años, e incluso más edad.

Además, los precios del reducto son algo accesibles. Por ejemplo, el lenguado al horno con colchón de puré de papa natural, espinaca, y cebolla, uno de los platos que recomienda Queimada, cuesta 150 pesos. A ello, se le suma el "cubierto artístico", que sale 80. Todos las demás propuestas también rondan alrededor de esa cifra.

¿Por qué vale la pena ir a cenar a Gitanerías? Las personas se distraen, comen bien, y lo que es más importante: se divierten mucho, asegura Queimada.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar