Si vas para Chile...

JUAN ANDRÉS ELHORDOY

Chile vivió hace dos años una discusión sobre el lema que debería acompañar al escudo nacional. Un legislador oficialista propuso un cambio que no significaba un simple juego de palabras. Sustituir el actual, "Por la razón o la fuerza", por otro menos belicoso y mucho más acorde a la historia reciente: "Por la fuerza de la razón". Finalmente no hubo acuerdo para modificarlo pese a que los últimos 30 años parecen demostrar que Chile tiene asumido el fallido lema.

Con la aparición de un grupo de jóvenes economistas posgraduados en Chicago en 1976, los trasandinos comenzaron a delinear una política de Estado que nació en una feroz dictadura y siguió campante durante al menos cinco gobiernos consecutivos de izquierda. Desde entonces, se impulsó una política fiscal superavitaria, un régimen que protege sectores sensibles, un sistema que alienta la inversión local y extranjera y una diplomacia que impulsa asociaciones comerciales con países y bloques para abrir mercados. En la actualidad rigen más de 250 tratados bilaterales entre países, que equivalen al 30% del intercambio mundial. Chile pareció anticiparse al mundo en el que vivimos y entendió que hoy los acuerdos bilaterales bautizados como TLC, proliferan a raíz del fracaso de la Organización Mundial de Comercio (OMC) por liberalizar el comercio. Mientras se van las semanas, meses y años en bizantinas discusiones, un grupo de países en forma independiente mantiene una política agresiva de acercamientos bilaterales.

Chile es hoy una referencia mundial. Tiene vigentes tratados comerciales con Estados Unidos, Unión Europea, Japón, China, entre otros. Está desarrollando uno de asociación económica denominado P-4 con Singapur, Brunei y Nueva Zelanda. Negocia en estos tiempos con Tailandia, Malasia y Australia y comienza a conversar con Vietnam. A su vez, el Parlamento debe refrendar el tratado de libre comercio (TLC) firmado con Panamá en 2006. Por si fuera poco, cuenta con un acuerdo de complementación económica con Perú. Se reincorporó a la Comunidad Andina de Naciones como miembro asociado e integra el Mercosur en condiciones similares.

Tabaré Vázquez viajará mañana a Chile. Llegará a la tierra de la carbonada, el curanto, las empanadas de pino y un exquisito vino para avanzar en la apertura comercial del Uruguay y ampliar sus mercados. Acompañado de ministros, otros funcionarios públicos y un selecto grupo de empresarios orientales, el presidente querrá mirar por las hendijas de los acuerdos chilenos ya firmados. A falta de pan….

Los presidentes de Uruguay y Chile instalarán una Comisión Bilateral de Comercio que explorará la posibilidad de complementación comercial e impulsará asociaciones empresariales. Atrae la posibilidad de aprovechar los acuerdos existentes que permiten la exportación de productos chilenos elaborados con un determinado porcentaje de materia prima de origen foráneo. Uruguay tendría posibilidades de vender, por ejemplo textiles y cueros, para su procesamiento en Chile y su reexportación a mercados con bajos o nulos aranceles.

Por la razón o la fuerza, Uruguay dejó pasar una oportunidad de explorar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Por la fuerza de la razón, queda claro que el país no puede depender exclusivamente de sus recursos naturales y los altos precios de las materias primas para crecer. Ojalá que Chile nos abra sus puertas y nuestros ojos.

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