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Actualidad
Prohibidos, pero amorosos
Cada mes, 70 pasacalles con mensajes personales se cuelgan en la ciudad pese a que legislación municipal lo impide; el amor en gigantografía trepa a la calle.

MIGUEL BARDESIO

Pidió perdón en un tamaño seguramente acorde al de su macana, las disculpas cruzaban toda una calle de Parque Batlle: Perdoname, te sigo amando, ya aprendí…, decía el pasacalles sin firma. BBota, en tu corazón vive mi alma…, fue más genérico el mensaje que bajo la firma de J, puso alguien en la Av. Belloni. Y éste más zafado: Negro, hoy es tu cumple. Esta noche te doy de bomba, firmó "la negra" un pasacalle en Malvín. Otros, como saludos de cumpleaños o de bienvenida se multiplican de a decenas en Montevideo.

Dicen que es de valiente confesar el amor en público, gritarlo, si es posible. Sin llegar a eso, los montevideanos están cada vez más habituados a una forma de expresión callejera de los sentimientos en formato grande y vistoso, lo que demuestra que para muchos y en el amor, claro, el tamaño sí importa.

Aunque público, el mensaje, sigue privado su desenlace. No sabemos si la destinataria de aquellas disculpas descomunales del Parque Batlle las aceptó finalmente. Tampoco si la BBota lo tomó a bien o cómo pasaron los "negros" la noche de cumpleaños.

Dos pintores que hacen pasacalles dicen que hay de todo. A veces el gesto tiene su efecto y en otras, no cambia nada. Gustavo Pampín, uno de ellos, recuerda casos de clientes que lo han llamado para descolgar el pasacalles porque causó el efecto contrario. "Me llamó mi mujer y me dijo que sacara eso urgente", le señalaron más de una vez.

Como todo buen empresario del amor, ellos no preguntan. La intimidad es la clave. Con Pampín se puede hacer el pedido por teléfono y girar el dinero por Abitab. Jorge Castiglia, otro pintor, también hace lo mismo. El regalo cuesta entre 700 y 1.000 pesos y puede estar pronto en un día. Si bien la Intendencia prohíbe colgar pasacalles en la ciudad, parece que por ahora hay una política de dejar hacer, dejar pasar.

Mientras tanto, unos 70 pasacalles con mensajes personales se cuelgan cada mes en la ciudad, según números aproximados.

Los pintores no supieron decir con exactitud qué mensajes predominan. En principio, están repartidos mitad y mitad entre los amorosos, y los de cumpleaños o bienvenida. Dentro de la primera categoría, hay una mayoría de hombres que quieren sorprender a la amada con una reafirmación de un amor que va bien y lo hacen pidiendo casamiento o recordando aniversarios, por ejemplo.

Por el contrario, otros piden perdón o se esfuerzan por llamar la atención de la pareja cuando la cosa va mal. Invirtiendo los géneros, los objetivos de las mujeres que encargan los pasacalles son similares, aunque menores en número. Y casi todos, tanto hombres como mujeres, son jóvenes.

Otra modalidad es a distancia. Castiglia va a colgar estos días un pasacalles que dirá simplemente: "Daniela, te amo". Lo firma Mario que vive en Argentina y quiere homenajear a su amada. Los pagos siempre se arreglan con giros, y el colocado lo hace el propio pintor.

En cuanto a los barrios donde predominan, los pintores coinciden que en Pocitos o Malvín es donde tienen más trabajo, aunque ahora la costumbre se ha dispersado por toda la ciudad. "Me llegaron a pagar con monedas", indica Pampín.

NO SE PUEDE. Gustavo Pampín colgó su primer pasacalles personal hace ocho años y Castiglia hace cinco. Un origen más probable de la costumbre es Argentina. Pampín trabajó en ese país varios años, cuando la moda de los pasacalles recién empezaba en los `90. El aviso televisivo de una marca de hamburguesas, que también se emitió en Uruguay y mostraba un pasacalles con el mensaje "Paty te quiero" terminó de masificar la práctica en Buenos Aires y de ahí hasta acá, ya se sabe que es un paso.

El poeta Rafael Courtoisie dijo que los temas de pasacalle han pasado de lo general o político a lo íntimo en muchas ciudades del mundo. "Es una poética de la brevedad, muchas veces anónima, con toques de humor y a veces reclamos más o menos desesperados o divertidamente locos", dijo el poeta, que tiene una "colección" de pasacalles que ha apuntado de varias ciudades del mundo (ver nota aparte).

Ricardo Prato, director de inspección general de la Intendencia, dijo que la legislación municipal prohíbe los pasacalles, salvo los políticos en campaña electoral. El fundamento es la seguridad, pues los pasacalles pueden caerse o ser embolsados por el viento y hacer presión sobre las columnas o árboles a los que están amarrados.

En la realidad y por escasez de personal, los inspectores "recorren las avenidas principales y los descuelgan". Además, los funcionarios están especialmente vigilantes si los pasacalles están amarrados a columnas de semáforo o están muy bajos de modo que algún vehículo pueda arrastrarlos al pasar.

Está prevista una multa de 10 UR (3.214 pesos) para el incumplidor, pero se debe aplicar al "beneficiario" del pasacalles, lo que la hace impracticable en casos que no sean publicidad. Y de hecho, la sanción se aplicó pocas veces, indica Prato.

Se imagina ir a cobrarle a una quinceañera, al "negro" o la BBota.

Para encargar un pasacalles: Jorge Castiglia: 511 88 61; Gustavo Pampín: 305 36 15

Pancartas mundiales

"Volvé, abuelita, extrañamos tu pasta amasada a mano".

Firman: Los Básicos

"Raquel: lo de Raúl fue un error, ya no soy homo, soy hetero y te AMO".

Firma: Luis

"Se pintan casas a domicilio".

tel. XXX XX

"Quien te vende droga no es tu amigo. Es tu hermano"

Anónimo

"Mimí: Iki dejó todo listo para el sacanagem. Traé mucha Fefa y Rulos!!! Te esperamos en tu día".

Anónimo

"Si la dejás soy tuya. Te espero donde sabes. Ya me teñí y me tatué el cosito!!!"

Firma: Marilyn

Pasacalles recopilados por el poeta y narrador uruguayo Rafael Courtoisie, en varias ciudades del mundo que ha visitado.

Osama is in Gualeguaychú

Cuando George W. Bush visitó Uruguay, en la Rambla lo esperaba un pasacalle que decía: "Bush, Osama is in Gualeguaychú".

Los autores del mensaje fueron los oyentes de Segunda Pelota, programa radial de la tarde Océano FM. Como ese, el programa ya ha hecho decenas de pancartas, algunas más personales que otras, según contó uno de los conductores, Mariano López.

El sistema es así: se proponen ideas de pancartas que la gente va votando y la que consigue más apoyos, se cuelga en el lugar elegido.

Otra famosa decía "Gracias Paco" y fue colgada frente a la empresa Tenfield cuando Uruguay quedó eliminado del Mundial 2006. Funcionarios de la empresa trataron de impedir que se colgara.

Otras Ediciones
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TALLER. Jorge Castiglia en actividad. Los pasacalles son de arpillera blanca.
Foto: El País. Fotógrafo: José Luis Bello.
PANORAMA. Dos pasacalles de Pocitos, uno de los barrios, junto a Malvín, donde aparecen con más frecuencia, aunque los pintores dicen que reciben pedidos de todo Montevideo.
Foto: El País. Fotógrafo: Francisco Flores.
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