THE NEW YORK TIMES
Trabajó en el restaurante Red Lobster, en Time Square y vivió con su marido en las cercanías del estadio del club de béisbol Yankees, en el Bronx. Pero, una noche, al retornar a su hogar después de una jornada de trabajo, Odine D. descubrió que una costumbre africana, y no las leyes de Estados Unidos, regían su matrimonio.
Una mujer desconocida estaba sentada en la sala de su casa y el marido de Odine D. -un guardia de seguridad oriundo de Ghana- la presentó como su otra esposa.
Odine D., una inmigrante de Guinea que pidió que su apellido se mantuviera en reserva, quedó destruida y recuerda que protestó así: "no puedo vivir con otra mujer en mi casa. Sólo tenemos dos dormitorios". Su marido citó preceptos islamistas que permiten que un hombre tenga hasta cuatro esposas, y le dijo que tendría que acostumbrarse. Ella intentó obedecer.
En Estados Unidos, la poligamia es ilegal en cada estado, aunque rara vez hay procesamientos, y desde hace muchos años está asociada a grupos derivados de los Mormones en el oeste, aunque no a inmigrantes en Nueva York. Pero, un incendio en una vivienda del Bronx, el 7 de marzo, reveló la existencia de casos en la gran ciudad, en un ámbito muy diferente de los escenarios suburbanos de Utah que aparecen en Big Love, la serie del canal de cable HBO sobre vecinos polígamos.
La congoja por los muertos en el incendio -una mujer y nueve niños de dos familias oriundas de Mali- fue seguida de una reacción tardía y de bajo tono sobre la situación hogareña descripta por los familiares: Moussa Magaza, nacido en Mali y ciudadano estadounidense, quien era propietario de la vivienda y padre de cinco de los niños que murieron, tenía dos esposas, en diferentes pisos de la casa. Las dos lograron salvarse.
Nadie sabe a ciencia cierta la prevalencia que tiene la poligamia en Nueva York. Quienes la practican tienen motivos para mantenerla en secreto: de acuerdo con lo que establecen las leyes de inmigración, la poligamia es motivo para ser excluido de Estados Unidos.
REACCIONES. El matrimonio Magassa no constituye un caso aislado. La inmigración a Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos ha tenido enorme crecimiento desde lugares donde la poligamia es legal y está extendida, especialmente en países de África Occidental como Mali. Allí, los relevamientos demográficos muestran que 43% de las mujeres están en matrimonios polígamos.
El panorama que surge de decenas de entrevistas con inmigrantes africanos, autoridades y expertos en poligamia, es de una práctica clandestina que probablemente involucra a miles de habitantes de Nueva York.
"Resulta difícil, pero terminamos aceptándola porque es nuestra religión", indicó Daoussou Traeré, de 52 años, presidenta de una asociación de mujeres oriundas de Mali, en Nueva York. "Nuestras madres la aceptaron. Nuestras abuelas la aceptaron. ¿Por qué nosotras no?"
"En efecto, la mujer es la esclava del hombre", indicó una elegante empresaria, de 40 años y oriunda de Guinea.
No sabe ni contesta, familias en secreto
Ningún organismo de Estados Unidos reúne datos sobre las uniones polígamas, que habitualmente se forman a través del tiempo y eluden los controles.
Muchas veces, como ocurre con los inmigrantes africanos, se trata de uniones religiosas celebradas en el exterior. La visa para la segunda o tercera esposa suele tramitarse como un permiso de turista, que es gestionada generalmente por otros familiares. A la vez, algunos hombres tienen una esposa en Estados Unidos y otras en el exterior.
Según las leyes del estado de Nueva York, la bigamia puede ser castigada con hasta cuatro años de cárcel, además de ser motivo de expulsión del país para casos de inmigrantes con permisos precarios de residencia o sin documentación legal.
Pese a la ausencia de datos oficiales, una recorrida por los barrios neoyorquinos donde residen inmigrantes africanos, consultas con autoridades y expertos en poligamia, revela que se trata de una práctica clandestina que probablemente involucra a miles de habitantes de Nueva York.
Mujeres esclavas por el hombre y la religión
"Es mi caso", agregó. "Mi marido viajó a África para encontrar otra esposa y tiene derecho a hacerlo". El marido no habla al respecto, hasta que un día llega y dice: "Muy bien, la co-esposa llegará esta noche".
En contraste, los hombres tienden a quitar importancia a la existencia de la poligamia, en los casos en que se muestran dispuestos a abordar el tema.
Ousseiny Coulibaly, de 36 años, ginecólogo, nació en Mali y se educó en Francia, donde la poligamia, desde hace mucho tiempo, es un tema explosivo referido a la inmigración y a los derechos de la mujer. Sin embargo, aseguró que no tiene conocimiento de casos entre sus pacientes oriundas de África Occidental, en el Harlem Hospital Center.
"No pregunto", puntualizó. "Ni siquiera tengo sospechas al respecto. Puede haber muchas cosas que yo ignoro".
En las agencias estatales que abordan los problemas de las familias de inmigrantes en Nueva York, predomina una política de no preguntar y no conocer. Quizás eso obedezca al hecho de que no existe un marco para abordar la poligamia en una ciudad que se enorgullece de la tolerancia en materia religiosa, cultural y sexual, y de apoyar la defensa de los derechos humanos y la igualdad.
Algunas mujeres hablaron con resentimiento sobre la poligamia. Sostuvieron que su participación fue dictada por una cultura africana que sojuzga a la mujer y vincularon la poligamia a la ablación genital y a la violencia doméstica. Ese enfoque es reflejado por la mayoría de las investigaciones sobre matrimonios plurales, incluyendo estudios referidos a inmigrantes de África Occidental en Francia, donde el gobierno estima que 120.000 personas viven en 20.000 familias polígamas.
El tema de la poligamia subió al tapete en Estados Unidos con el éxito de la serie Big Love, sobre un religioso mormón que tiene tres esposas en casas contiguas.