IGNACIO QUARTINO | BUENOS AIRES
Chivitos canadienses, pamplonas, parrilla, pasta casera, postre Chajá, Grappa Ancap, y también Jaime Roos, vino Tannat, Torres García, Nacional, Peñarol, Conaprole, Zitarrosa, mate amargo, Maracanazo, caramelos Zabala y mucho más", reza el aviso del restaurante publicado en la prensa argentina. No hay que ser sabio para darse cuenta que Uruguay se encuentra resumido en más de 200 metros cuadrados que comprende "La Celeste", reducto ubicado en pleno Palermo Viejo, tradicional barrio de Buenos Aires.
Los hermanos Carlos y Alberto Quevedo, radicados hace 32 años en Argentina, entendieron que la mejor alternativa para estar cerca de su país era instalar un restó temático con platos y elementos que caracterizan a Uruguay. Desde agosto de 2004, existe ese lugar, donde se puede comer el clásico chivito canadiense, con el mismo sabor al de los montevideanos. "Contamos con un panadero que elabora especialmente el pan catalán que en Argentina no existe", dice Olga, una de las encargadas del lugar.
En "La Celeste" la principal preocupación es que los productos tengan idéntico sabor a los que se disfrutan en Uruguay; caso contrario no se elabora. Desde la apertura del lugar es muy común que a los comensales se les ofrezca una copa de Grappamiel como aperitivo, o bien, caramelos Zabala para saborear en el café. "Desde que los cortes de ruta se volvieron rutina, es muy difícil trasladar ese tipo de mercadería, pero la idea era que acá se consumieran los productos originales", agrega Olga.
Como el postre Chajá no puede traerse desde Uruguay, el restaurante prepara uno casero que poco tiene que envidiarle a la delicia sanducera. Por el momento, lo único que resulta casi imposible de imitar es la pizza cuadrada y el fainá de orillo. "Dependiendo del lugar, la harina o el agua son distintos y cambian el sabor y la textura de la pizza de allá; por eso no los hacemos", se lamenta la encargada del restaurante.
El objetivo de los dueños es que quienes por allí pasen puedan imaginarse que están en el Mercado del Puerto y comparar los sabores.
"La Celeste" es un refugio ideal para nostálgicos uruguayos, que pueden pasarse horas contemplando las vitrinas donde encontrarán distintas variedades de mates, bombillas, yerba, escudos y banderines de los equipo de las distintas divisionales de Peñarol y Nacional, hasta el viejo Sud América. También hay detalles más sutiles, como el sticker que señala: "Soy uno de los ocho de Estadio Uno", el clásico que conduce Julio Sánchez Padilla.
decoración. En la ambientación abundan las fotos del Montevideo de mediados de siglo pasado, con imágenes de Tristán Narvaja y los desfiles de Carnaval. Una pizarra destaca que zapatilla quiere decir champión en Uruguay, y así con más de 200 términos. Otra, expone nombres de personas nacidas en territorio uruguayo. El listado es enorme y los comensales se sorprenden al descubrir su nombre, que los dueños rescataron de padrones electorales.
El Rincón de la Polémica está dedicado a Carlos Gardel. Sobre la pared se encuentra el retrato del Zorzal y, debajo, la fotocopia de la partida de nacimiento de Tacuarembó.
Bajo los platos, también se muestran imágenes alusivas. En uno de los modelos de individuales está impresa la foto del equipo del Maracanazo. Según Carlos Quevedo, la iniciativa cae bien hasta en brasileños, porque lo toman como algo pintoresco. "Saben que pueden hacer cinco manteles diferentes", reflexiona el dueño de "La Celeste" debido a los títulos logrados por Brasil.
La cartografía de los individuales refleja las principales playas y balnearios, y marca sus características. De Punta del Este se destaca que, en verano, "es un barrio de argentinos; para ver a un uruguayo como Rada hay que ir de abril a noviembre". Se define Cabo Polonio como el lugar que recluta a la "farándula intelectual y a viejos hippies melancólicos", y de La Paloma se recomiendan los croissants de La Farola.
"Si ellos se pelean los devoran...."
Los Quevedo se definen como "Argenguayos" y, por supuesto, el conflicto de las plantas de celulosa no es ajeno a su restó, donde -afortunadamente, dicen los dueños- nunca existieron polémicas entre quienes lo frecuentan. "Se habla, pero con mucho respeto y en tono conciliador", apunta Olga.
Como la apuesta de "La Celeste" es apelar a la hermandad de los pueblos rioplatenses, entre los cuadros aparece enmarcada la famosa frase de Martín Fierro: "Los hermanos sean unidos pues esa es la ley primera/ tengan unión verdadera/ en cualquier tiempo que sea/pues si entre ellos se pelean/se los devoran los de afuera". En tiempos difíciles, nunca está de más recordarla.