CIRCE MAIA
Anochece
ES como un movimiento de humo, un levantarse de niebla
un continuo ascender que no se oye.
Siento subir la noche desde donde se hunden las raíces
un apenas visible
vapor oscuro.
Veo un tiznado aire ennegrecer zaguanes
apagar las sonrisas, desteñir los vestidos.
Y vacía el color de los árboles, va subiendo
balcones de blancos edificios.
Anoche en los cuartos con ventanas abiertas
donde alguien cosía. Y se cierran los libros.
Como no se ha sentido subir la noche, todo
parece detenido.
Y tampoco se sabe si es el aire de sombra
el que lima los bordes de las cosas, las junta.
Anhelo de la noche: reunir aislados hijos
borrar todos los rasgos que distinguen las caras
confundir y mezclar los ruidos, las bocinas
silbidos de muchachos, risas, gritos de niños.
Una unidad oscura nos envuelve y estamos
silenciosos, mirando sobre la calle en sombra
volar restos del día.
Algunas azoteas tienen sol y en las altas barandas
se apoya la gente.
Conversan, envueltos en la luz rojiza.
(de En el tiempo, 1958)
Exterior
I
TODO ESTÁ fuera
nada queda dentro.
Tú mismo estás afuera, a medio hacerte
a medio construir, como esa casa
llena de andamios.
Lo más hondo no es íntimo: está afuera.
Hondura de vivir día por día
con otros, entre otros.
Falsa hondura del abismo
que sólo tú has pisado
y entre sueños has visto.
Demasiados abismos verdaderos
hay que cruzar, despójate de sombras
mira el real abismo:
se ha abierto como un tajo sobre el suelo
de la querida tierra
y tal vez no lo has visto.
Tal vez cruzas sin ver por dónde andas
de qué lado caminas, dónde apoyas
el pie… Tal vez estás perdido
en marañas espesas, trepadoras
dentro de ti. Arráncalas, arráncalas.
Lo más hondo no es íntimo.
II
NO ES CIERTO que busquemos la belleza
No es la belleza que amas en tus hijos
ni tampoco en las cosas.
(Hallaría muy triste
que te gustara tanto la lindura)
Amamos realidades porque existen
porque son verdaderas.
Pero ves qué desgracia:
se nos vuelven palabras-esqueletos.
"Verdadero" "real" suenan a nada
cajón vacío, ruido.
Una hoja de árbol se estremece.
La mano mueve el lápiz.
Una voz llama. Ahora
ahora mismo, ahora
el instante en que lees
la palabra "palabra"
¿qué círculos te envuelven
qué piso te sostiene
qué mira tu mirada?
(de Cambios, permanencias, 1978)
La autora
CIRCE MAIA nació en Montevideo en 1932, pero vive desde la infancia en Tacuarembó. Es profesora de filosofía y actualmente da clases de griego moderno. Integró el equipo de la revista Siete poetas hispanoamericanos, que dirigía Nancy Bacelo. Es traductora de poetas como William Carlos Williams, y los griegos Kavafis, Yannis Ritsos y Odisseas Elitis. Acaba de publicar su Obra poética.