Cuenta una leyenda que al oeste de la China, un árbol extraordinario produce frutos cada tres mil años y su savia tiene el poder de hacer luminoso el cuerpo de quien lo toque y volverlo inmortal. Es el Arbol de la Vida, el duraznero, mágico en China y Japón, símbolo de la primavera, la renovación, la fecundidad, la virginidad y la inmortalidad.
Su origen preciso es Persia, el antiguo Irán. Los cruzados lo introdujeron en Europa, y en Francia un genial jardinero de Versailles logró unas treinta variedades para satisfacer la gourmandise de Luis XIV, quien se los hacía servir formando altísimas pirámides.
El durazno es la fruta del verano por excelencia, y la más consumida, en sus dos variedades más comunes: blanco y amarillo. Los blancos, de piel y pulpa más delicada, para comerlos crudos; los amarillos, de origen americano, menos frágiles, son los indicados para cocinar.
A punto y refrescados, perfumados y jugosos, son una delicia en sí mismos. Pero también fundamentan postres con nombre y apellido: la copa Melba, creada por el gran Escoffier para la famosa cantante australiana. Consiste en helado de vainilla, duraznos en almíbar y jalea de frutas rojas. Se elaboran con ellos licores, aguardientes, mermeladas y jaleas, conserva de pulpa y las infaltables mitades en almíbar. En platos de cocina: le canard aux peches -y cerdo ídem, así como tentadoras ensaladas.
RECOMENDABLES. Es un tónico excelente ya que actúa como calmante del sistema nervioso, gracias al bromo y al magnesio que contiene.
- Sirven para retardar el envejecimiento por la acción del azufre que refuerza la elasticidad de la piel.
- Aumentan la resistencia a las infecciones.
- Favorecen el buen estado de la visión.
- Mantienen la normalidad de los epitelios.
- Se usan en dietas de bajas calorías, pobres en colesterol y en sodio.
NO RECOMENDABLES. Para personas con trastornos intestinales, si se consumen poco maduros.
- En las alergias alimentarias, sobre todo ingeridos con la piel.
- En las dietas muy restringidas en potasio.
Deben comprarse maduros a punto, para que contengan el aroma y sabor característicos, y la textura jugosa. La piel debe estar sana y sin manchas, aterciopelada al tacto. Los blancos no resisten tanto el calor del mercado y el frío de la heladera, por lo que deben ser consumidos lo más pronto posible. Los amarillos tienen piel más gruesa y pulpa más firme, son menos jugosos y dulces, pero buenos para cocinar.
Pasarlos por agua fría para comerlos sin pelar, porque es en la piel donde está la mayor parte de las vitaminas. Para pelarlos perfectamente, pasarlos un minuto por agua hirviendo, luego por fría.
DURAZNOS PRALINE. Hervir en agua a fuego lento, durante unos minutos 1 kilo de duraznos enteros, con cáscara y previamente lavados.
Luego se retiran, se cortan a la mitad y se les quita el carozo.
Colocarlos en fuente de horno y rociarlos con licor.
Espolvorearlos luego con azúcar y 1/3 taza de almendras tostadas picadas.
Colocar finalmente sobre cada durazno un copo de merengue preparado con 2 claras batidas a nieve con 2 cucharadas de azúcar.
Llevar al horno hasta dorar el merengue.
Copas dulzura
INGREDIENTES
- 1/2 litro de leche
- 4 yemas
- 6 cucharadas de azúcar
- 1/4 taza de bebida (jerez, licor, etc.)
- 1/3 taza de fécula de maíz
- 1 sobre gelatina, sin sabor
- 1/4 taza de agua fría
- 4 claras
- 4 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de vainilla
- 3/4 kilo de duraznos en almíbar
- nueces picadas
Calentar la leche. Batir las yemas con azúcar, bebida y fécula; agregar la leche y volver todo al fuego a espesar revolviendo.
Disolver la gelatina con el agua y agregarla a la crema caliente.
Poner sobre agua con hielo y batir con batidor de mano. Agregarle luego las claras batidas a nieve con el azúcar y la vainilla y preparar copas con la crema fría, duraznos y nueces.
Decorar con copete de chantilly.
Servir bien frías.
Fruta alvino blanco
12 porciones
INGREDIENTES
- 1 kilo de duraznos
- 2 manzanas deliciosas
- 1 taza de coñac
- 1 taza de azúcar impalpable
- 2 botellas de vino blanco seco
Macerar durante 2 horas los duraznos y las manzanas sin pelar, bien lavados y cortados en gajos finos con el coñac y el azúcar. Mantener en la heladera.
Luego agregarle el vino blanco bien frío. Puede rebajarse con agua mineral y agregar cubitos de hielo.
Servir en copas largas.
Es ideal para las reuniones de verano especialmente al mediodía por lo refrescante.
Archivese. Los tragos servidos en copas o vasos largos son elegantes y bien recibidos. Utilícese vino blanco, champagne o sidra. Puede coronarse el borde de la copa con jugo de limón y azúcar, logrando un efecto nevado.