Gracias a una cualidad que poseemos los seres humanos hemos perpetuado nuestra especie a lo largo de nuestra existencia a pesar de haber sufrido largos períodos de hambruna.
Esta cualidad es la llamada acomodación metabólica y nos salvó la vida en los comienzos de nuestra vida sobre la tierra.
Es importante explicar este mecanismo, para entender porqué las dietas hipocalóricas son inefectivas y hasta perjudiciales para nuestro organismo.
En aquellos tiempos, el hombre salía a cazar y la mujer a recolectar frutas y verduras y muchas veces no conseguían el alimento, regresando a las cuevas a pasar la fría noche, soportando un ayuno de decenas de horas. Es aquí donde aparece este mecanismo tan interesante y útil en el manejo de la obesidad.
Simplemente el cuerpo es como un auto inteligente, si se le da más nafta gasta más, y si se le da menos gasta menos, como una hibernación, es que el gasto metabólico baja (ahorra), hasta que recibe el alimento y vuelve a aumentar en la medida en que el aporte continúa. Este mecanismo es importante y se debe siempre tener en cuenta, no podemos cambiar el metabolismo para mal, si restringimos demasiado la ingesta calórica, se desencadena este mecanismo y el metabolismo baja (acomodación metabólica negativa), es aquí cuando se objetiva que el paciente, que en las primeras etapas había bajado de peso, se estanca y caen una meseta, si se baja más la ingesta buscando salir de la meseta y seguir adelgazando, la acomodación metabólica será más evidente y se llega a un punto en el cual no se puede seguir disminuyendo la ingesta, pues es insostenible para el paciente, lo que lleva irremediablemente al abandono del tratamiento.
Este abandono se da en condiciones metabólicas inconvenientes, el gasto metabólico está muy bajo, lo que lleva a que con ingestas no muy abundantes, el paciente aumente de peso en forma sostenida, llegando generalmente a un peso mayor al del comienzo del tratamiento (efecto yo-yo).
Como conclusión tenemos que es un error comer menos, pues nos baja nuestro gasto metabólico diario basal y favorece nuestra tendencia a aumentar de peso.
Debemos realizar un plan de adelgazamiento nunca pobre en calorías, para que no se produzca la acomodación negativa del metabolismo y basado en una correcta combinación, y así en base a una caída de la insulinemia (principal causa de la perpetuación del sobrepeso) se logra un adelgazamiento rápido, fácil y duradero.
Disminuir la insulinemia, no sólo logra el adelgazamiento sino también previene o mejora –si ya existen- los factores de riesgo cardiovasculares como: hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes e hiperuricemia.
Al bajar de peso y al mejorar y prevenir los factores de riesgo, prevenimos y evitamos las enfermedades cardiovasculares, causa del 40% de las muertes de nuestro país.
Debemos trabajar en el tema obesidad con todo el conocimiento que poseemos hoy en día, aplicando un plan nutricional, teniendo en cuenta el fenómeno de la acomodación metabólica, utilizándolo para beneficio del paciente, cambiando su metabolismo para bien.
Cada vez que escuchemos la frase: para adelgazar hay que cerrar la boca, debemos pensar que ese ha sido un error histórico, que por suerte hoy lo reconocemos y hemos cambiado radicalmente nuestra forma de trabajo, para beneficio del paciente y de la sociedad en conjunto, a la cual todos los que trabajamos en la salud nos debemos, por haber elegido la más gratificante profesión, dedicada al cuidado de lo más apreciado que tiene el hombre: la vida.
Material textual – Libro "Sobrepeso y calidad de vida", de Dr. Fernando Siola Laurino. Clínica Revital. Tel. 4032404. Solicite su libro por el 4095536.