Jueves 30 de enero de 2003- Año 85 -Nº 29267
Internet Año 7 - Nº 2377 | Montevideo - Uruguay
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190 artistas de 70 países participaron de la Bienal de San Pablo, la segunda más importante del mundo luego de la de Venecia.
El optimismo brasileño
Los paulistas están orgullosos de la muestra, que cuesta más de 7 millones de dólares y atrae público calificado

SAN PABLO | ALICIA HABER

El joven y poderoso industrial sentado en una mesa relataba su último secuestro e indicaba con discreción las cuatro marcas dejadas por las balas en su pierna derecha. Se levantó tres veces durante la cena para buscar y traer a sus hijos, ya que desde su última experiencia no confía demasiado ni en su armado chofer ni en su auto blindado. Pero, entre idas y venidas y luego en instancias más calmadas, relataba con todo entusiasmo la expansión exitosa de las tres firmas que dirige y el crecimiento continuado de la economía brasileña.

Ni él ni los demás que estaban en ese ágape, quienes ejercen diversas profesiones y son de diferentes estratos económicos, piensan abandonar San Pablo y mucho menos Brasil. Los dueños de casa son una buen ejemplo: su propia residencia está parapetada detrás de un altísimo muro, como tantas de clase media y alta de la urbe, pero ellos prosiguen con mucho fervor su vida brasileña. El clima de optimismo reinaba en esa mesa e impera en otros lugares de San Pablo, porque también en otras áreas y en otros niveles económicos menos imponentes, la realidad es pujante. Los paulistas están contentos; conversar con ellos estimula, vivifica y tonifica.

Pero no se engañan. Todos son conscientes del terrorismo de los secuestros y atracos, todos saben, y a muchos les preocupa la desigualdad de la distribución de la riqueza y el crecimiento incontrolable de las zonas marginales de la periferia paulista. Sin embargo los paulistas sienten que la ciudad y Brasil entero funcionan desde el punto de vista productivo y económico, que su país se recupera, se aleja de toda contaminación rioplatense y particularmente se distancia de los "virus" argentinos. Están orgullosos porque saben que exportan productos industriales de gran valor y porque los efectos de la reanimación están a la vista.

Aun en los medios más intelectuales y críticos, y en los de menores ingresos, impera entusiasmo, márgenes para apasionarse y fuerza par alentar a los colegas más deprimidos del Río de la Plata, porque también en esos sectores hay una pujante realidad universitaria, cultural y artística. Los museos públicos, privados y universitarios funcionan muy bien y están equipados como sus equivalentes de los grandes países. Las salas de exposiciones son de primer nivel y se inauguran muchos centros culturales de costos millonarios.

La ciudad y el país son tan pujantes que hacen cultura, traen cultura y se permiten el lujo de exportar cultura. BrasilConnects, es un buen ejemplo. Ideado por un banquero paulista, es un emprendimiento que pone al patrimonio cultural y artístico brasileño en el centro de las metrópolis primer-mundistas, realizando un esfuerzo y una inversión sin precedentes. Se dedica a presentar exposiciones de altísimo nivel en 40 de los más prestigiosos museos del mundo, tales como la Galería Nacional del Jeu de Paume de Paris, el British Museum, el Museum of Modern Art de Oxford, el Ashmolean Museum de Londres el Guggenheim de Nueva York, el National Museum of Women in the Arts de Washington, y diversas instituciones prestigiosas de Argentina, Brasil, y Chile.

BIENAL. La ciudad despliega con orgullo su 25 Bienal, la muestra de arte más grande del Hemisferio Sur con envíos de 190 artistas de 79 países. Las diversas propuestas están distribuidas en los 30.000 metros cuadros del famoso pabellón modernista diseñado por Oscar Niemeyer a mediados de los años cincuenta, plasmado en hormigón, acero y vidrio y situado en el magnífico Parque de Ibiriapuera.

Acorde a la escala brasileña, la Bienal dispone de un área expositiva del tamaño de seis campos de fútbol, que en palabras del asombrado curador alemán Alfonso Hug "se configura en medio de la ciudad oceánica como un portaviones". Los paulistas saben con orgullo que el esfuerzo que cuesta 7.7 millones de dólares tiene un enorme valor por el alto nivel de representatividad de los artistas y porque además está atrayendo al público más calificado de todo el mundo. Alcanza con pasearse varias veces por el incitante pabellón para saber que está "él quien es quien" de los museos y de la curaduría y crítica de arte de las grandes potencias, quienes se suman a centenares de calificados visitantes de América Latina.

La continuidad de la propia Bienal es motivo de euforia. Cumplió 50 años de existencia en el 2001 y en un mundo en el que ya hay 57 bienales, sigue situándose en el segundo lugar luego de la Venecia. Los paulistas saben que tienen mucho que ofrecer al público nacional e internacional, esa multitud de medio millón de visitantes que entrará al pabellón de Niemeyer entre el 23 de marzo y el 2 de junio de 2002.

No se trata solo de cantidad y calidad de participantes. El propio tema es muy incitante porque se concentra de manera monográfica en "Iconografías Metropolitanas", y es un homenaje a San Pablo, una de las 11 metrópolis elegidas para representar este tema junto a Berlín, Caracas, Estanbul, Johannesburgo, Londres, Moscú, Nueva York, Beijing, Sidney y Tokio.

Pero además está todo lo que acompaña a la Bienal. Cabe citar la edición de tres libros catálogos de impecable diseño, lujosa encuadernación y numerosas fotografías color. A ello hay que agregarle un sofisticado sistema de visitas guiadas y una programación educativa que parece creada por realidades europeas o estadounidenses. Y la propia Bienal además de todas las instalaciones, esculturas, cuadros, videos y proyecciones de cine, ofrece un encuentro internacional de arte de la Red ("net art") dirigido nada más y nada menos que por Rudolf Frieling, curador del notable Centro de Arte e Tecnología de Medios de Comunicación (ZKM) de Karlsruhe, Alemania.

La Bienal es agotadora y requiere un mínimo de 4 días enteros para verla, aunque sería ideal tomarse algunas jornadas más. Pero a San Pablo hay que ir con más tiempo.

EN PARALELO. El evento está rodeado de otros acontecimientos artísticos, inauguraciones de centros culturales y diversas actividades para hablar solo del terreno de las artes visuales. Se presentan además de la Bienal, 106 muestras en museos, galerías, espacios alternativos, salas de exposiciones de universidades, espacios institucionales, casas de arte y encuentros de varias galerías en sitios paralelos.

Una de las atracciones máximas es el nuevo Instituto Tomie Ohtake, el recién inaugurado postmoderno complejo que ocupa una manzana en Pinheiros, un encantador barrio. Al visitarlo, se olvida que se está en un país emergente y se cree haber aterrizado en alguna capital del Norte. El mismo pensamiento se instala cuando se visitan las galerías sofisticadas (estilo "loft" neoyorquino de Chelsea) en los Jardims, otra de las zonas "chics" de la ciudad. También el MASPI, el célebre museo de la Avenida Paulista, el MAAM el Museo de Arte Moderno y el MAC Museo de Arte Contemporáneo dan la misma impresión. No es diferente la proyección del Sesi, donde se puede ver entre tantas otras propuestas, una estupenda instalación de video de Bill Viola, el número uno de los Estados Unidos en su género y uno de los grandes del mundo. Otro imán es la Pinacoteca del Estado totalmente reciclada por el famoso arquitecto Paulo Mendes da Rocha, digno de competir con cualquier museo primer mundista. No se quedan atrás el Memorial de América Latina, el Itaú Cultural o el Sesc, entre tantos otros ejemplos posibles.

Las obras de 300 artistas contemporáneos están a disposición de los amantes del arte en exhibiciones como Paralela, SP Arte y E(x)tra Bienal, tres acontecimientos que plantean otra ruta posible de acercamiento a la plástica de hoy. Para el que no tuvo suficiente conviene acercarse a una insólita experiencia. Se trata de Arte/ Ciudad, Zonal Este, cuarta edición del proyecto "arte-ciudad" que se despliega en los barrios de Bras, Belem, Pari y Mooca, y en el que se encuentran 14 intervenciones urbanas realizadas por algunos de los artistas más famosos del mundo como Vito Acconci, Antoni Muntadas y Krzysztof Wodiczko, entre tantos otros. Una opinión extendida: "Brasil vai pra frente"

Este empuje cultural no es artificial ni responde solo al arte o los efectos de la Bienal. Brasil se sitúa entre las 11 potencias económicas más grandes del orbe, es el quinto país del mundo en términos de tamaño con sus 8.5 millones de km2 y el 6to. en lo que tiene que ver con su población: 175 millones, lo que representa el 40% de América Latina. La presencia juvenil hace la diferencia y es notoria ya que su población tiene un 60% de menores de 30 años.

El país mantiene una activa política de substitución de las importaciones y por ello es enorme el aliento que recibe la capacidad productiva; Brasil tiene una estructura industrial que no tiene paralelo en países en similares estadios de desarrollo. Las transformaciones económicas a las que los últimos diez años revelan a un país capaz de mutaciones, dinámico y emprendedor en el terreno de los ajustes estructurales como privatización, desregularización, liberalización del comercio y reducción significativa y sostenida de la inflación. Solo en 2000 Brasil recibió más de 30 mil millones de dólares en inversiones extranjeras.

Y a pesar de diversos problemas que sufrió el año pasado, esos vaivenes no alteraron la esencia. Hoy la economía brasileña muestra claros índices de recuperación y los economistas están de acuerdo en prever una recuperación sostenida y un crecimiento seguro en los próximos tres años. En la Bienal 25 de Sao Paulo participan 190 artistas de 70 países con una exhibición cuyo tema es el drama urbano de once metrópolis y una ciudad utópica El mundo en un pabellón  



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