Por la Prof. Alicia Haber, especial para El País Digital
Corumbá se transformó. Los mejores representantes de la cultura de América Latina poblaron sus calles durante nueve días. De día mostraban su arte y artesanías en las casas de la cultura, en centros culturales y en stands montados para el Festival. Intercambiaban ideas sobre integración económica, creación cinematográfica, conservación ambiental, desarrollo de una televisión americana, artes visuales, turismo, ecología y política regional en variados seminarios organizados en diferentes salas de la ciudad. De noche en improvisados pero notables escenarios preparados especialmente para el Festival de América del Sur, con impecables equipos de sonido, se escuchaban a músicos de la talla de Milton Nascimento, Almir Sater, Alceu Valença, el conjunto MP4, (compositores de la ya legendaria Música Popular Brasilera), Yamandú Costa, Manassés, Marcelo Loureiro, Jica y Turcão, Jorge Aragão e Isabel Parra, Celeste Carballo, el grupo de Mercedes Sosa, la Orquestra Mattos Rodríguez con integrantes de la Filarmónica de Montevideo y Fito Paez con su banda. Ellos hacían vibrar los escenarios y lograban que la pequeña urbe, que hace décadas duerme una siesta provinciana, se estremeciera.
Milton Nascimento inauguró el Festival con un show apoteósico frente al esplendoroso río Paraguay ante el delirio de seis mil personas. El puerto de Corumbá vibraba, el majestuoso río repleto de sonidos y cromatismo de sus variados pájaros, peces y camalotes pantaneiros, recibía gozoso la música de los visitantes de otros lares. Durante otros espectáculos la otrora serena plaza Generoso Ponce palpitaba con la presencia de numerosos músicos, bailarines y actores. La llamada capital del Pantanal, el corazón húmedo de América del Sur, la somnolienta Corumbá se avivaba y en ella se reunían miles de espectadores fervorosos para ver espectáculos, exposiciones, y participar de conferencias, debates en las que intervenían especialistas argentinos, uruguayos, chilenos, brasileños, venezolanos, bolivianos, paraguayos.
En los primeros 5 días hubo 35.000 espectadores y ese número se incrementó pues el Festival fue atrayendo a todo el mundo. 95% de las actividades eran gratuitas incluidos los recitales de los grandes cantantes. Cuando se pagaba, la entrada costaba muy barata. Si para ver y oír a artistas de la talla de Milton Nascimento en San Pablo hay que oblar por lo menos 100 reales, en Corumbá solo costó un precio simbólico de 10 reales, (3 dólares); esa política permitió que todo el mundo pudiera ir.
Como por arte de magia una de las noches bajó por las calles la Diablada Urus; traída especialmente de Oruro con sus pesados y deslumbrantes trajes representando una antiquísimo carnaval de originales e insólitas costumbres bolivianas. Los organizadores del Festival costearon el viaje de sus numerosos integrantes y su valioso cargamento de pesadas y ornamentadas vestimentas. La Diablada bailaba a los sones de su propia banda. El tradicional grupo folclórico boliviano, fue arrastrando centenares de personas hacia la plaza Generoso Ponce, punto central del Festival. Los "diablos" bolivianos dejaron al público sin aliento, con su movimiento, su coreografía, sus vestimentas, mientras desfilaban al ritmo de una música que sintetizaba aportes europeos y americanos y sorprendían con sus alegorías, leyendas, y mitos legendarios.
Otra noche, siempre con ese río enorme como testigo, se pudo escuchar un recital impar de dos artistas pantaneiras, ya famosas, el de las hermanas Alzira y Tete Espíndola, que pertenecen a una familia de artistas destacados de Mato Grosso y de Brasil. Una de ellas, Tete Espíndola es toda una figura, una cantante sin igual reconocida en todo Brasil, en Europa y sobre todo en París. Su voz de registros muy amplios, singularizada sobre todo por los elevados tonos agudos, se lanzaba al cielo y al río, inundaba las vastas planicies de horizontes indefinidos que nos rodeaba y se internaba en la naturaleza exuberante del cercano Pantanal confundiéndose con sus sonidos telúricos. Tete, la mujer con pájaros en la garganta, como es llamada, parece haber aprehendido los tonos y registros de los pájaros del Pantanal, homenajea a los tuyuyúes, guacamayos, tucanes, ararás azules, loritos, papagayos, teros, garzas, de su Mato Grosso natal. Su canto acerca la naturaleza al ser humano sin abandonar la más sofisticada música. La voz vibrante, de esta cantora, compositora e instrumentista aúna regionalismo, vanguardia de la MPB, música acústica, electrónica, jazz, bossa nova y experimentos variados. Además es una experta en el uso de la craviola (instrumento de doce cuerdas inventado por Paulinho Nogueira) y recoge la herencia una familia de artistas, siete hermanos músicos y un famoso pintor y también compositor Humberto Espíndola (quien además canta con timbre grave y compone tangos). Con su "voz chamánica", con su magia vocal y su sonido rico de tierra, agua, fauna y flora, enriquecido por la contemporaneidad de los arreglos, Tete y su hermana Alzira, otra música de primera, recordaron con su recital que estábamos en la frontera y cantaron muchas canciones que recogen herencias guaraníes, bolivianas, pantaneiras, paraguayas, clásicas de cancionero popular que la multitud cantó con ellas sin ningún problema.
A toda hora del día había actividades de las más diversas. Proyecciones de videos, de películas, presentaciones de los ballets folclóricos, tango argentino y uruguayo, danzas del Pantanal, teatro callejero, un estupendo festival de cine, entre tantas otras cosas. Además de los espectáculos había exhibiciones de arte como el Proyecto Portinari, una muestra multimedia sobre la obra del famoso artista plástico brasileño, una exposición documental sobre Pablo Neruda, un homenaje al uruguayo Onetti. Lanzamientos de libros, exhibiciones de artesanía de los diversos países, seminarios con verdaderas personalidades que luego se encontraban con facilidad a la hora de los almuerzos o cenas o en las calles de la muy informal Corumbá. Esta cronista almorzó, y cenó con dos uruguayos, Enrique Badaró Nadal y la historiadora Ana Ribeiro, en inolvidables veladas tranquilas y muy privadas, sin mayores protocolos con Domitila de Chungara, la famosa dirigente popular de Bolivia, gran defensora de los derechos de los indios, quien nos contó con dulce y extraño acento, en voz queda su vida y la de su familia. Todos los días podían realizarse encuentros de este tipo con cineastas, músicos, ministros, artistas plásticos. Los habitantes de Corumbá no podían creerlo y lo manifestaron a la prensa en numerosas declaraciones. Pululaban periodistas de todos lados. 200 de Brasil y Sudamérica.
TRANSFORMAR A UNA CIUDAD DORMIDA
Los directores de cada actividad, acompañados de equipos muy amables de monitores vestidos con las remeras diseñadas del Festival, chóferes ya listos con sus camionetas con aire acondicionado recibían a los invitados.
El Festival se llevó a cabo con sus 240 actividades. Casi nadie faltó y el que lo hizo fue por causas de fuerza mayor. Todas las exposiciones, recitales y mesas redondas se realizaron en tiempo y forma.
No fue fácil. Los sitios tuvieron que ser en cierta maneras inventados y reciclados por los equipos de Campo Grande, capital de Mato Grosso do Sul y toda la infraestructura técnica traída de allí. Hubo que trasladar equipos de aire acondicionado, camionetas, ómnibus de primer nivel, sala de prensa completa con las más modernas computadoras, escenarios, equipos de amplificación, carpas para recitales, stands de artesanía aclimatados, equipos multimedia para videos, cine y DVD monitores desde Campo Grande. Hubo que instalar conexiones con Internet para todos los periodistas, acondicionar las casas de la cultura y entrenar a monitores locales y cientos de tareas más.
Cada área tenía un director general, especialista en su género y numerosos técnicos y ayudantes, todos ellos destacados en su especialidad. Por ejemplo cuando se llevó a cabo la mayor exhibición de artes plásticas del Festival, en la Instituto Luís Albuquerque ILA - Casa da Cultura, la muestra tenía una museografía impecable con sus cuidadas fichas impresas de impecable diseño, los textos de los curadores y curadoras mostrado de la mejor manera, un diseño de montaje digno de la mejor ciudad desarrollada, un folleto explicativo, una sala con aire acondicionado con computadora, proyectores y cañón para DVD, CDROM y diapositivas, equipo sonoro y locutores para la presentación de los panelistas de arte.
Se logró la presentación impecable para Tapicería y Óleos de Violeta Parra organizada por la Fundación Violeta Parra, para la exposición de plásticos contemporáneos destacados titulada "Cuenca del Plata: Resumen del Arte Contemporánea" Raquel Schwartz por Bolivia, Osvaldo Salerno por Paraguay, Enrique Badaró Nadal por Uruguay, y Rafael Maldonado por Brasil, para la colectiva de artistas de Mato Grosso y Corumbá. Y se contó con una impecable sala con traducción simultánea, aire acondicionado y proyección multimedia para el seminario de críticos e historiadores de arte integrado por Lisbeth Rebolo, Alicia Haber, Mariza Bertoli , Julio César Alvarez, Aline Figueiredo, Ticio Escobar , Cecília Bayá , Maria Adélia Menegazzo .
Pero no fue una casualidad. Todo estaba previsto. Se sabía de las limitaciones de Corumbá. Por ello para armar las exposiciones de artes visuales, no se llamó a cualquiera. Se contrató a una autoridad. Se eligió a una personalidad brasileña y en particular del Mato Grosso, a Humberto Espíndola, famoso plástico brasilero, director de MARCO - Museu de Arte Contemporânea - de Mato Grosso do Sul con sede en Campo Grande, figura notable en el área de la gestión cultural y del rescate de los valores culturales de su país, gran agitador artístico desde los años sesenta y fundador de numerosas instituciones. Además de dirigir un museo, y tener vasta experiencia en gestoría artística, es una de esas personalidades humanistas, renacentistas, emblemáticas del Mato Grosso, el mayor artista de la región, reconocido en todo Brasil, en Venecia, en París. Un hombre que tiene un poder de convocatoria muy grande y que supo rodearse de un equipo eficaz que lo seguía con fidelidad. Y que además de hacer su tarea de director general de artes plásticas tuvo que resolver temas de transporte, hotelería, y dar mucho más de sí porque este tipo de emprendimiento superaba la infraestructura de Corumbá y reclamaba un compromiso con la cultura como tiene ese militante generoso con el arte que es Humberto Espíndola. La museografía de Carlos Alberto Marques Medeiros, el expertizaje en historia del arte Aline Figueredo, y el apoyo de un gran equipo se sumó para hacer posible todo lo relativo a artes visuales.
DESAFIANDO EL ESCEPTICISMO
Debo confesar que nunca imaginé el éxito de este Festival, ni creí que iba a ir toda esa gente invitada ni pensé que todo iba a estar organizado tan bien como se anunciaba en la estupenda página web. Por que cuando me llegó una invitación para presentar una ponencia sobre arte uruguayo y organizar la exhibición de un creador de Uruguay en un Festival de América Latina a realizarse en Corumbá, me surgió el típico escepticismo sureño rioplatense. Nunca había oído el nombre de la ciudad. Mire en el mapa, no la vi. Tuve que ir a atlas regionales más especializados para encontrarla.
Luego utilicé el bienquerido buscador Google. Según las más serias guías de viajes Corumbá solo tiene interés para comer antes de internarse en el safari del Pantanal.
Corumbá, de quien Claude Levi-Strauss había escrito en1933 que parecía sacada de una novela de Jules Verne, por ese aire de irreal y de pequeña urbe del fin del mundo que tiene, es definida como un último refugio de la civilización antes de internarse en el Pantanal
Las guías enfatizaban la modorra, el sopor, el letargo de la urbe. Definitivamente no parecía ideal para un macro evento cultural. Es descripta como uno de las urbes brasileñas al sur del Amazonas más quietas debido a la escasa actividad y al intenso calor y sobrecogedora humedad.
Es necesario ir a Corumbá, pregunta retóricamente el redactor de una de las mejores guías del mundo. No. Contestaba rotundamente. El mismo tono y el mismo tipo de consejo se repetían en las otras guías famosas de viajes. Eso sí, todos recuerdan su pasado ilustre cuando el medio de transporte fundamental eran los barcos y no había otra manera de llegar a las diversas zonas que por el río Paraguay. Corumbá llegó a ser el tercer puerto fluvial de mayor importancia en América Latina. Vive de recuerdos y de lugar de paso para Pantanal que ocupa 60 % de su territorio, santuario ecológico. Y es un centro de pesca deportiva preferido por todo Brasil.
Leí que tampoco se llega con facilidad porque aunque hay aeropuerto pequeño y nuevo, pero hay muy pocos vuelos y la situación empeora cuando hay sequía pues la roza realizada en el campo crea una humareda que impide el aterrizaje de los aviones. Y aún en el mejor de los casos los aviones hacen varias paradas antes de llegar.
Pensé: no parece el lugar ideal para un Festival de esas dimensiones. Pensé: lo más adecuado hubiera sido hacerla en Campo Grande, que hoy por hoy es una ciudad de relativa importancia con infraestructura adecuada para tantos despliegues.
Pero decidí aceptar la invitación y a su vez invitar al artista que tenía que llevar como curadora (Enrique Badaró Nadal). En el peor de los casos, pensé, me voy de excursión al Pantanal. Y siempre queda el lado humano, conocer a los hermanos Espíndola, reencontrarme con la agudeza intelectual de mi colega paraguayo Ticio Escobar, y volver a dialogar con los críticos y artistas amigos como la emprendedora Lisbeth Rebollo, presidenta de la Asociación Brasileña de Críticos de Arte, siempre dispuesta a descubrir el arte de otros países y apoyar emprendimientos culturales, volver a charlar con la enérgica e inteligente boliviana Cecília Bayá y con la aguda artista Schwartz llena de ingenio e inteligencia y siempre descubrir y dejarse sorprender por gente y lugares nuevos. Tenía esperanza de conocer a la famosa activista cultural Aline Figueiredo. En fin, algo encontraría en ese lugar lejano.
Pero todas mis reservas desaparecieron. Me arrastró el frenesí del Festival y no hubo inconveniente que empañara me estada de una semana. El Festival me envolvió con su dinámica.
CULTURA Y GEOPOLÍTICA
Pero no fue solo el deleite y todo lo que descubrí. Me importó la realización del Festival como ejemplo de actitud y política cultural. Hubo una intención de poner a Corumbá en el mapa porque se la considera un eslabón de unión con los países de la Cuenca del Plata.
Y la idea triunfó. No se escogió el camino más cómodo, es decir de escoger Campo Grande para desarrollar el mega evento. Se eligió simbólicamente a la ciudad fronteriza para marcar la intención de integración americana. Y por ello es fundamental leer entre líneas, ver hasta que punto es el "bebe" del gobernador Zeca do PT como se hace llamar y conocer hasta que punto sigue las aplaudidas políticas de Lula (aplaudidas no solo por sus votantes sino por el Financial Times, el FMI, y el Banco Mundial).
Por ello el gobernador consiguió la financiación, el apoyo del Banco do Brasil, R$ 3,1 millones estuvo presente y muy entusiasta, y se sintió muy complacido con lo que vio y al final con el balance de un Festival que piensa hacer año tras año.
UNIDAD, INTEGRACIÓN REGIONAL
"Solo nuestra unidad, integración a América del Sur, va a permitir la construcción de una América libre, democrática, capaz de superar la pobreza y constituirse en la más importante continente del planeta." Con esta frase Zeca do PT abrió el I Festival América do Sul. Y por ello no preparó solo una conferencia cumbre de ministros. Reunió a las representantes del arte y la cultura. Eso se llama integración completa.
Y Corumbá no es solo un símbolo. Hay que pensar que Corumbá está en el centro neurálgico de un futuro cercano de grandes perspectivas. Si bien Campo Grande es la capital, la que tiene frontera con Bolivia y está más en el centro del corazón de América es esta pequeña urbe. Por otro lado está sobre el río Paraguay que termina junto al Paraná desembocando en el Río de la Plata y da salida al mar siendo una vía navegable extraordinaria. Ahora hay que volver a darle valor al puerto y ya están los planes diseñados para construir el nuevo con todos los adelantos para desarrollar el corredor Bioceánico con el interior de la Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile y Perú se logrará una conjunción de intereses de la que el río Paraguay y Corumbá podrán tener mucho futuro en común.
Por otra parte Corumbá posee una riqueza minera de gran valor. En el macizo de Urucum que se levanta al sur de la urbe, se encuentran riquezas de hierro y manganeso muy bien explotadas, que es la tercera mayor reserva de hierro y la segunda de manganeso de Brasil. A la vez entra por allí en forma directa el gas de Bolivia. En el futuro muy cercano esta prevista la inauguración de una usina termoeléctrica de energía para todo el Mato Grosso do Sul con una inversión de US$ 1,3 billones. Se implantarán polos siderúrgico e petroquímico y de este conjunto depende el nuevo perfil económico de Mato Grosso do Sul para superar las limitaciones de una economía basada en la riqueza de la agricultura y el ganado. Hay un nuevo desarrollo de la piscicultura, en una zona de gran riqueza como es el Pantanal y todo la zona del río Paraguay y sus afluentes. Comienza a exportarse peces pantaneiros a Europa y ya salió una carga con7,5 mil quilos de pintado y pacu, para Suiza, Francia y Alemania. La diversificación de la economía ya generó empleos Mato Groso está cuarto en el ranking de generación de empleos en el Brasil, luego de Mato Grosso del Norte, Tocantins (11,91%) e Amazonas (9,44%). En todos los sectores busca la integración con los vecinos y tiene un cierto papel de líder en la región generando acontecimientos tanto en el área económica como cultural.
Brasil va pra frente, no es solo un slogan. Este Festival de América do Sul, aparentemente tan descabellado, que parecía más un proyecto a lo "Fitzcarraldo" fue un éxito, se logró hacer, se llevó a cabo. Ahora las guías de viaje ya no podrán decir que Corumbá no tiene atractivos propios. Fue un hito, ahora hay un antes y un después del Festival de América del Sur en Corumbá
El tema es la integración regional, El Festival lo demuestra. Brasil mejora de la infraestructura más asumir la audacia y el riesgo. Los brasileños lo asumen. En eso también está el secreto de su crecimiento
CRECER A PARTIR DE LA AUDACIA Y EL RIESGO INTELIGENTE
Y desde Corumbá se puede ver a través de un ejemplo concreto, como Brasil apuesta al crecimiento aun desde zonas aparentemente remotas y dormidas. El crecimiento económico de Brasil, hoy es llama la atención a todos más allá de las simpatías o antipatías que despierta su presidente o el PT. El país está produciendo como nunca, exportando como nunca: carrocerías para ómnibus, vestimentas, muebles, automóviles, calzado, atienden demandas siderúrgicas de China, de los diseñadores de moda, y joyas, de los dueños de boutiques de Nueva York, de los cafés gourmet de Pequín y Moscú; se abrieron nuevos mercados. Las ventas crecieron 63%, en los últimos dos años: 89 billones de dólares (cifras del Banco Mundial, del FMI, del Financia Times). En los últimos 12 meses el superávit comercial es de 31,6 billones de dólares, el mejor de todos los mercados emergentes exceptuando a Rusia. Y Brasil era una economía aislada. La receta: dinamismo económico y una política externa agresiva y activa. El Brasil lidera, busca, sale, actúa en el exterior, gracias a la diplomacia comercial de Lula que estimula a los empresarios a buscar por primera vez nuevas fronteras en el exterior. Lula lidera misiones comerciales en China, India e África del Sur. Es audaz y le da resultado. El estado de ánimo de los brasileros está mejor que nunca. No se piensa en emigrar. Fernando Henrique Cardoso hizo lo suyo y Lula estabilizó la economía y acrecentó las exportaciones. Se sabe de las desigualdades de Brasil y de los problemas de la distribución del ingreso, pero al menos el país crece y trata de ir mejorando los temas relativos a la pobreza mientras se desarrolla como potencia industrial bajó la mortalidad infantil, subió la cantidad de alumnos inscriptos en las escuelas y mejoró la salud.
Brasil sigue teniendo un terrible reparto de la riqueza. A pesar de ello hay confianza, hay autoestima, los brasileños creen en su país, y es el sentimiento que exudan en festivales de este tipo y acontecimientos regionales como este de Mato Grosso do Sul, como la Bienal del MERCOSUR de Porto Alegre, como los emprendimientos culturales que se llevan a cabo en Mato Grosso do Norte, en el Nordeste de Brasil, en Ceará, en Olinda, en Pernambuco, en Bahía y en tantas otras áreas que tienen vida propia y de las que nadie piensa abandonar pues allí la vida tiene un sentido, tiene un pasado, un presente y un futuro. Por ejemplo los colegas de arte de las diversas regiones de Brasil se quedan en sus estados y sus ciudades, porque hay museos y universidades en los que vale la pena trabajar. No se trata solo de identidad nacional sino también de identidad regional. Esos sentimientos palpitaron en Corumbá.