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Publicada el 1 de setiembre
Libro aporta nuevo enfoque sobre la Guerra del Paraguay

BUENOS AIRES. -La guerra del Paraguay contra la Triple Alianza, que dejó unos 350 mil muertos y desaparecidos, se convirtió en una divisoria de la historia de esas sociedades y "el segundo conflicto bélico total" de la humanidad, después de la guerra civil estadounidense, sostiene el historiador brasileño Francisco Monteoliva Doratioto.

Una nueva lectura de ese conflicto bélico es posible en la actualidad por la apertura de archivos históricos, la superación de los regímenes autoritarios y el surgimiento de una nueva realidad geopolítica y cultural con el MERCOSUR, afirma Doratioto, en su ensayo "Maldita Guerra".

El título del libro está tomado de la frase: "¡Maldita guerra, que nos hace atrasar medio siglo¡", contenida en una carta que el Barón de Cotegipe le envió al Barón de Penedo el 12 de mayo de 1866.

Doratioto destaca en su ensayo que un cambio sustancial para revisar el pasado se produjo en Paraguay a partir del derrocamiento de Alfredo Stroessner (1954-1989) que había convertido en ideología oficial del Estado "la falsa imagen" de que el dictador Solano López -muerto en combate durante la guerra- había sido "un estadista y gran jefe militar".

En su ensayo, de reciente edición en Argentina por el sello Emece, Doratioto también desmitifica la la promoción de Solano López como líder "antiimperialista que construyeron historiadores nacionalistas y de izquierda del Río de la Plata en la década del 60", pues fue Inglaterra su principal proveedor de armas.

Doratioto afirma que resulta "fantasiosa" la supuesta modernización que había conseguido Paraguay antes de la guerra, pues solo existía en la infraestructura militar encomendada a centenares de ingenieros ingleses, mientras que la estructura "agraria del país tenía dos siglos de atraso".

El historiador brasileño también niega el supuesto bienestar del pueblo paraguayo con Solano López citando como ejemplo que los campesinos que recogían la yerba mate recibían apenas un centésimo de libra esterlina por arroba, mientras que el Estado paraguayo pagaba 25 libras esterlinas a los propietarios rurales autorizados a explotar los yerbatales.

Con Solano López existió "una promiscua relación entre los intereses del Estado y los de la familia López, la cual se convirtió en la mayor propietaria privada del país", señala el autor.

Para el historiador brasileño, Solano López transcurrió la guerra ordenando operaciones militares de alto riesgo en cuya decisión no predominaba el razonamiento militar sino el "voluntarismo" y actuaba menos como un comandante militar que "como un jugador desafortunado" que subestimaba a los brasileños a los que tildada de "monos".

Otro de sus errores fue invadir la provincia argentina de Corrientes, suponiendo que sería recibido como un libertador y que los caudillos del interior se sumarían a su ejército para derrocar al gobierno de Buenos Aires.

Doratioto, nacido en San Pablo en 1956, miembro del Instituto Brasileño de Relaciones Internacionales y miembro correspondiente de la Academia Paraguaya de la Historia, además de profesor del Instituto Río Branco de Brasilia, en su ensayo también es muy crítico con las fuerzas aliadas, que estuvieron a punto de zozobrar entre la inoperancia, la desconfianza y la burocracia.

La larga duración de la guerra, entre diciembre de 1864 y marzo de 1870, es adjudicable para Doratioto a los errores militares de la Triple Alianza, aunque también reivindica el coraje de los paraguayos, que perdieron 278.649 hombres durante el conflicto, contra 50 mil brasileños, 18 argentinos y 5 mil uruguayos, aunque la mayoría no murió en los campos de batalla sino por enfermedades, hambre y los rigores del clima.

Para la monarquía brasileña la guerra significó una pesada "deuda financiera" y el fortalecimiento del ejército que en 1889 acompañaría a los republicanos en el derrocamiento del emperador Pedro II.

En cambio, para la Argentina la guerra contribuyó a la consolidación del Estado nacional centralizado y a la dinamización de su economía, aunque no pudo apoderarse del Gran Chaco, como había previsto el gobierno de Buenos Aires, al conformarse la Triple Alianza, concluye Doratioto.(ANSA).



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