Juan Pablo Correa | Enviado a Brasil
Belo Horizonte
Con la aprobación del ingreso como países asociados de Colombia, Ecuador y Venezuela, el Mercosur celebró el décimo aniversario de su puesta en marcha envuelto en un manto de dudas generado por las divergencias entre sus socios y los beneficios que produce integrarlo.
Los presidentes celebraron el aniversario del Protocolo de Ouro Preto, que el 17 de diciembre de 1994 fue firmado en esa ciudad, por los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay e institucionalizó el Mercosur.
Desde entonces se asociaron al bloque Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela.
La década transcurrida no ha permitido superar los disensos en torno a las asimetrías de las economías de sus integrantes, los desequilibrios comerciales bilaterales, la eliminación del cobro del doble arancel externo común a productos que ingresan al bloque desde otras naciones y sobre la institucionalización política del bloque.
POSICIONES. El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, afirmó que los beneficios del Mercosur "no pueden tener una sola dirección", que sus logros "alcanzan a un porcentaje aún modesto" y reclamó "mecanismos que atenúen las asimetrías y favorezcan una relación equilibrada entre los miembros".
Argentina reclama un sistema de salvaguardias dentro del bloque para casos, como el actual, en que se presenta un incremento de las exportaciones brasileñas hacia ese país.
Antes, el anfitrión del encuentro, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, dijo que "es por lo menos extraño que voces pesimistas magnifiquen dificultades y tropiezos que son naturales en cualquier proceso de integración".
El presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo que al grupo "hay que darle un giro el timón...si no lo hacemos nos llevará la misma inercia".
"Yo no se por qué no lo hacemos ya", dijo con impaciencia.
Una voz aparte en el encuentro fue la del jefe de estado chileno, Ricardo Lagos, quien aseguró que "ya sé que podemos hacer un catastro con todas nuestras diferencias".
También puso el dedo en la llaga cuando habló de la diferencia entre "miembros plenos" y "asociados", calidad que corresponde a su país y a Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela.
"Los asociados son más que los plenos", dijo al subrayar que su país se postularía de inmediato para una membresía plena si el grupo se equiparase a los aranceles de importación de Chile, que oscilan entre 5% y 7%, al igual que los de Bolivia.
El presidente Jorge Batlle fue aún más cáustico y dijo: "Sin comercio abierto y libre, nuestras naciones no crecen".
El Mercosur culminó la cumbre acuerdos de preferencias comerciales con India y con la comunidad de naciones de Africa Austral, integrada por Sudáfrica, Namibia, Swazilandia, Lesotho y Botswana.
El intercambio que mantienen de Mercosur y la India es de unos U$S 900 millones y de otros U$S 600 millones con las naciones africanas.
Roces entre Argentina y Brasil
Aunque hizo un fuerte defensa del desarrollo equilibrado dentro del Mercosur, el presidente argentino Néstor Kirchner aprovechó la cumbre para mandar un tiro por elevación a Brasil con cuyo gobierno mantiene una disputa por el desequilibrio comercial.
En una frase que los diplomáticos presentes evaluaron que iba dirigida a su colega Lula Da Silva, el mandatario argentino sostuvo: "Ninguno de nuestros países es por sí mismo ni tan grande ni tan fuerte como para prescindir del destino regional ante los fuertes vientos que caracterizan a la globalización".
Kirchner lamentó que en el grupo existiese "un cierto letargo... es como si se hubiera dejado sólo al mercado la posible integración, relegando la labor proactiva que los estados deben asumir para producir efectos económicos concretos" y agregó que "tenemos que avanzar en políticas productivas e industriales comunes".
Las diferencias entre Brasil y Argentina han sido el escollo mayor en la marcha del grupo hacia una zona de libre comercio. Los industriales argentinos se quejan que Brasil invade a su país con su producción y reclaman salvaguardias protectoras. Brasil está en desacuerdo con el planteamiento.
Candidaturas
Uruguay y Brasil evitaron analizar en Belo Horizonte el diferendo que mantienen por la candidatura al cargo de Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Uruguay impulsa para ese puesto clave a Carlos Pérez del Castillo, en tanto Brasil respalda a Luiz Felipe Seixas Correa.
El canciller brasileño Celso Amorim dijo que "era mejor que hubiera una candidatura única del Mercosur, en América del Sur y en América Latina", pero aclaró que "no vamos a hacer presión" sobre Uruguay.
A pesar de la divergencia con Uruguay en este asunto, el jefe de la diplomacia norteña elogió la vocación integradora del ministro Didier Opertti, sus aportes a la integración y sus conocimientos jurídicos. Lo llamó "decano" y mencionó que esta es la última reunión del Mercosur en la que participa.