Un equipo científico argentino descubrió una nueva forma de detección de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos. Investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) descubrieron que a través de la medición del llamado "estrés oxidativo" de las células nerviosas —marcado por el desequilibrio entre las sustancias oxidantes y las protectoras— se pueden diagnosticar esas patologías de manera más precoz. La medición se realiza a través de un examen de sangre.
El trabajo científico fue presentado en el último congreso de la Sociedad Internacional de Radicales Libres realizado en la capital argentina, según recoge un artículo de La Nación. El equipo investigador evaluó a más de 360 pacientes a lo largo de una década, de modo de poder delimitar un patrón químico que oficie de marcador temprano del mal de Alzheimer. Empero, el test de laboratorio también serviría para diagnosticar otras demencias vasculares e incluso el mal de Parkinson.
"El objetivo inicial de esta línea de investigación fue buscar un marcador temprano de estas patologías en sangre y plasma", señaló Jorge A. Serra, químico de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA a La Nación. En el proyecto también participaron las facultades de Medicina y de Ciencias Exactas y Naturales.
La cercanía del proyecto puede tener su repercusión en Uruguay, que está ubicado entre los países del continente con más alta incidencia de Alzheimer.
AVANCE. La metodología tradicional para diagnósticar la enfermedad de Alzheimer se apoya en estudios clínicos, de laboratorio, radiológicos e incluso en test neuropsicológicos, con los cuales se analizan las diversas funciones intelectuales. Pero, en particular, estas técnicas sólo permiten descartar otras enfermedades como tumores, traumatismos cerebrales o depresiones mayores, trastornos que comparten síntomas con el Alzheimer.
Usualmente, los especialistas indican una tomografía computarizada o una resonancia magnética para evaluar o descartar otras causas de demencia. Raúl Domínguez, profesor de Neurología de la UBA, afirmó que si bien esas técnicas se han afinado en los últimos tiempos, "sólo la autopsia permite obtener la certeza diagnóstica definitiva". Por eso, el hallazgo del equipo argentino puede permitir un adelanto significativo.
LA CLAVE. Un componente enzimático denominado "cobre-zinc superóxido dismutasa" (SOD) ha sido la llave del avance. La medición de este elemento mostró valores diferentes en sujetos sanos —tomados como grupo de control— en relación con otros dos grupos conformados por enfermos de Alzheimer y de demencia vascular. El equipo encontró un aumento significativo de la SOD —una de las tres defensas enzimáticas antioxidantes de la célula— en los grupos de afectados. "La SOD funciona como ‘barredora’ o ‘limpiadora’ para neutralizar o eliminar los radicales libres del oxígeno, que son especies con potencial capacidad dañina y que intervienen en distintos procesos metabólicos", definió Serra.
Los investigadores también midieron la presencia de otros antioxidantes y variables para determinar la presencia o no del estrés oxidativo. Luego, conformaron un modelo estadístico para elaborar el "perfil antioxidante" de los individuos normales y de los afectados por diversas patologías. "Pero si las variables se analizan en conjunto con un modelo matemático-estadístico, es posible discriminar cada una de las dolencias y coincidir en más del 85% con el diagnóstico clínico", afirmó el investigador. El equipo destacó que el test no es complejo y podría comenzar a ser realizado por laboratorios medianamente equipados, a través de mediciones espectrofotométricas.