Santiago - Las herencias dejadas por las dictaduras y la ausencia de consensos en el sistema político están en la base de las crisis que afectan a las democracias en América Latina, coincidieron en Santiago los participantes en un foro sobre dichos procesos en la región.
"Los casos de Venezuela y Argentina son el reflejo del trauma post dictadura que arrastran numerosos países de la región", afirmó el académico y sociólogo Manuel Antonio Garretón, al intervenir en el seminario, patrocinado por la Universidad de Chile.
"Este trauma se caracteriza por sistemas que no han logrado liberarse de la herencia del militarismo y otros que no han sabido cohesionar a la clase política para sacar a sus naciones de la extrema pobreza e insertarlas en un mundo global", subrayó.
Garretón destacó que en los umbrales del siglo XXI y por primera vez en la historia latinoamericana, todos los países, con un par de excepciones, tienen regímenes democráticos, "pero incompletos", y abogó por "un gran consenso constitucional que refunde la democracia".
En este contexto, señaló que si bien algunos países completaron su democracia, como Argentina, Uruguay y Brasil, los programas de gobierno se han visto condicionados por decisiones que nacen en la Bolsa de Tokio o del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Citó especialmente el caso de Brasil, donde el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva ha tenido que acondicionar el programa por el que fue elegido a los manejos de inversores y del FMI.
Congregados por la Universidad de Chile, académicos, analistas políticos y expertos internacionales analizaron las dos crisis que viven las democracias latinoamericanas "y también abordaron el nuevo populismo".
La socióloga y directora de la Consultora MORI, Marta Lagos, tras señalar que América Latina nunca ha tenido un período de estabilidad económica y política, dijo que en la región "no hay consensos sino mayorías".
Lagos, que también dirige el sondeo de opinión Latinobarómetro, señaló que si bien en la región hay una mayoría que aprueba la democracia y un 60 por ciento quiere que el mercado funcione, a la gran mayoría tampoco le gusta cómo funciona esa democracia.
Para la socióloga, la década de los años noventa fue la de "la democracia de las elecciones" y hoy se ha pasado a la etapa de los gobiernos de "inclusión de los grupos marginados", entre éstos, los de Lucio Gutiérrez, en Ecuador, Alejandro Toledo, en Perú, y Lula Da Silva, en Brasil.
"Pero no se trata del populismo de antaño, más bien se trata de gobiernos de inclusión, que producen la alternancia de élites, lo que es necesario para la democracia porque no puede existir democracia sin inclusión", subrayó.
Walter Sánchez, coordinador del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, destacó en tanto que en gran parte de la región existe un fraccionamiento casi endémico de los sistemas políticos y añadió que tampoco se valora ni respeta a la oposición, requisito fundamental de la democracia.
"Para resolver las turbulencias lo que se usa hoy son métodos no democráticos, pero ahora con gobierno civiles elegidos, con el fin global, según dicen sus líderes, de reconstruir la democracia", aseveró. EFE