E.R.
"Imagínese cómo recibo este premio, Cervantes es Cervantes, Alcalá de Henares anda en la cabeza de todos los locos de este mundo. Recibir un premio que lleve ese nombre es para nosotros lo más extraordinario que puede darse en nuestra lengua y en cualquiera de las lenguas", expresó el poeta chileno Gonzalo Rojas (Lebu, 1917) a la agencia EFE, cuando le comunicaron que había ganado "el Nobel" de las letras hispánicas, un galardón que desde 1975 el Ministerio de Cultura de España concede a escritores de lengua castellana con el cometido principal de distinguir el conjunto de la obra.
Entre los candidatos que en las horas previas sonaban con más posibilidades de obtener el preciado galardón estaban Mario Benedetti y el novelista español Juan Marsé, a los que se sumaban —en un segundo plano—Carlos Bousoño, Alfredo Bryce Echenique y Ana María Matute.
Pues bien, una vez más la decisión del jurado demostró la inutilidad de las suposiciones y adivinanzas previas, sorprendiendo a los ‘mejor informados’ con la proclamación del notable poeta Gonzalo Rojas, el segundo chileno que recibe el premio desde su creación.
Hasta la fecha el ranking de premiados según la nacionalidad indica que el Cervantes ha recaído en 14 españoles, cuatro cubanos, tres argentinos, dos chilenos, dos mexicanos, un colombiano, un paraguayo, un peruano y un uruguayo, como se sabe, el narrador Juan Carlos Onetti. En materia de género, el "sexo fuerte" hace gala de una supremacía con sabor a machismo: sólo dos mujeres han recibido el Cervantes en 28 ediciones.
El jurado está constituido cada año por el director de la Real Academia Española, el director de la Academia Iberoamericana (este año la presidencia le tocaba a Chile), el premiado en la edición anterior (José Jiménez Lozano) y seis personalidades del ámbito académico y/o literario de "reconocido prestigio", todos españoles o hispanoamericanos.
El director de la Real Academia Española y presidente del jurado, Víctor García de la Concha, dijo que se llegó al resultado definitivo "después de una primera votación exploratoria y de cuatro votaciones sucesivas". Se supo también (nunca falta alguien que cuente los entretelones) que la votación final se dirimió entre Juan Marsé y el poeta chileno, obteniendo seis votos el ganador, frente a cinco de Marsé. A la votación previa a la final llegaron también el chileno Nicanor Parra y el español Julián Marías, mientras Benedetti había quedado descartado en la ronda anterior. La obtención del Cervantes 2003 por parte de Gonzalo Rojas se suma, en materia de reconocimientos, a dos importantes galardones recibidos en 1992: el Premio Nacional de Literatura de Chile y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
No obstante haber publicado 18 libros en 67 años (una producción breve si la comparamos con la de Benedetti) la obra de Rojas muestra un gran rigor literario. Según las propias palabras del poeta, grabadas en una casete (Antología de aire, 1988) que circuló en Montevideo gracias a la editorial argentina Ultimo Reino, su obra tiene tres cauces básicos: "lo numinoso" (relativo a la manifestación religiosa o mágica), "eros", y el sentir "del testigo inmediato". Dentro de esta veta, tiene por ejemplo textos referidos a los desaparecidos chilenos que son difícilmente superables.