"La importación de tecnología siempre cuesta plata y dependencia", dijo al diario Clarín Francelino Lamy, uno de los secretarios del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil. Junto al ministro Roberto Amaral, Lamy viajó a Argentina en febrero para proponerle a sus vecinos desarrollar en forma conjunta un sistema propio de televisión digital en lugar de comprar uno extranjero.
La televisión digital es una tecnología que se encamina muy lentamente a sustituir a la televisión tal como la conocemos. Permite una calidad de imagen semejante a la del cine, el sonido de un CD, la movilidad de la tecnología celular, y las posibilidades de interacción de Internet.
Desde 1999, Brasil analiza las ventajas y los defectos de los tres sistemas o normas de TV digital que existen en el mercado: el europeo DVB, el japonés ISDB y el estadounidense ATSC. Ninguno de ellos está funcionando a pleno en sus países de origen.
Al asumir su cargo, el actual ministro de Comunicaciones brasileño Miro Texeira propuso una cuarta opción: crear una norma propia adecuada a las necesidades locales
Diversas universidades e institutos brasileños analizan la viabilidad de este proyecto, ya sea creando un sistema completo o algunos de los elementos que lo integran como software o conversores para que los televisores actuales reciban las primeras transmisiones digitale
Con esta propuesta el ministro busca "crear empleos, reducir costos y ampliar la investigación científica y tecnológica en el país", según manifestó al diario brasileño O Estado antes de asumir el cargo.
Un mercado codiciado
La televisión digital significa a largo plazo un gran negocio. Esto lo saben, además de Texeira, los representantes de las normas extranjeras, que desde hace tres años se disputan el mercado de Brasil. Cada uno de ellos le ofrece al país un paquete que incluye, junto al sistema tecnológico, ciertos beneficios como inversiones extranjeras en el país o reducción de costos por los derechos de autor.
Optar por una norma u otra no sólo implica elegir una tecnología de transmisión más o menos eficiente sino todo un plan de intercambio comercial. Determina, por ejemplo, a quién se le podrá comprar o vender televisores. Si un país fabrica aparatos o crea programación en determinada norma, por el momento sólo podrá exportarlos a aquellos que utilicen la misma
La decisión, por lo tanto, afectará a televidentes, canales de televisión, fabricantes y vendedores de televisores, técnicos, científicos, y al propio Estado, dueño de las ondas televisivas. También en Europa y Estados Unidos el proceso de puesta en marcha de la nueva televisión se encuentra bajo la atenta vigilancia y regulación gubernamental.
El ministro de Comunicaciones de Brasil, país fabricante y exportador de televisores, tuvo en cuenta los factores comerciales y no sólo los técnicos al proponer que su país se asociara con otros para desarrollar un sistema propio. Su plan es elaborar un sistema junto a Argentina y el acuerdo podría incluir también a China. De esa forma, según informó el diario argentino Clarín, la norma podría captar "un mercado potencial de más de 1.500 millones de televidentes".
Otro ministro brasileño, el de Ciencia y Tecnología, Roberto Amaral, llevó la propuesta de Texeira a los posibles socios.
China aún no optó por ninguno de los sistemas existentes. Argentina, durante el gobierno de Carlos Menem, eligió la norma estadounidense, pero luego dio marcha atrás y dejó en pausa su elección. Ahora queda en manos del gobierno actual y del que asumirá en mayo tomar una decisión al respecto.
Propuesta polémica
En Brasil, la iniciativa del ministro de comunicaciones de desarrollar una norma completa adecuada al país desató polémica, pero fue bien recibida la posibilidad de desarrollar parte del software de interactividad y aplicaciones que esa tecnología requiere.
Según informó el diario brasileño O Estado, los derechos de autor a pagar por ese software podrían llegar a veinte dólares por cada televisor, aunque esos costos están en estudio.
También se evalúa en universidades locales la posibilidad de producir conversores nacionales.
Esos aparatos permiten adaptar los televisores actuales a las primeras emisiones de televisión digital.
Se prevé que en sus inicios la nueva televisión no brindará todos sus potenciales servicios -ni la máxima calidad de imagen, ni la total interacción para el usuario-, sino que esto se incluirá en forma gradual, comenzando por transmisiones más simples.
Las televisoras consideraron que es muy tarde para empezar a desarrollar una norma propia luego de que otros países ya lo hicieron. Temen que quizás no se evite totalmente el pago de derechos de autor si se utilizan soluciones tecnológicas elaboradas por otros.
Pero los mayores opositores al proyecto son los representantes de las normas extranjeras, que opinaron que un sistema local podría aislar al país. Sin embargo, esto no sucedió cuando Brasil eligió una norma propia de televisión color.
Entonces existían dos: la NTSC estadounidense y la PAL europea. Brasil optó por una variación local del sistema PAL (PAL-M), que no compartía ni siquiera con los países que ahora son miembros del Mercosur. Eso se salvó con la creación de televisores y videocaseteras "binorma" y "trinorma". Según dijeron científicos brasileños a O Estado, también en el caso de la televisión digital la tecnología tendría la capacidad necesaria de adaptación para evitar el aislamiento.
Además, si tal como propuso Texeira se internacionaliza el proyecto de crear un nuevo sistema, el panorama sería esta vez diferente, sobre todo en el ámbito regional.
Los fabricantes de televisores brasileños insisten en que más importante que la elección de una tecnología es la elección de un modelo de negocios conveniente para Brasil. Esto significa, para ese sector, evaluar los costos de producción (de fabricación y pago derechos de autor por aparato), desarrollar la capacidad productiva (Brasil puede producir más televisores que los que fabrica actualmente) y asegurarse un mercado interno y externo para la venta televisores.
Esta visión también es compartida por el gobierno, que planea incluso lanzar las primeras emisiones digitales antes del próximo campeonato mundial de fútbol de 2006 para atraer a los consumidores. Si bien Brasil no es el primer país en desarrollar televisión digital, sí es el primero en la región que trata este asunto como un tema de Estado.
Por Cecilia Pérez
El País Digital