Teresina, BRASIL - Luiz Inacio Lula da Silva inició su primera visita como presidente brasileño, al Brasil de la miseria que encarna el nordestino estado de Piauí, el más pobre del país, acompañado por una treintena de sus ministros y secretarios.
Las esperanzas que tiene en Lula la muchedumbre que desde las cinco de la mañana empezó a concentrarse bajo un sol de justicia en la polvorienta plaza de la favela Vila Irma Dulce, son tan grandes como las necesidades de las 30.000 almas que sobreviven en casas de arcilla y madera de palmera y a menudo de la caridad de sus vecinos.
Trabajo, vivienda, agua potable, desagües, fosas sépticas, comida, salud y educación son las principales reivindicaciones entregadas en patéticas, escuetas y simples cartas, que resumen de manera precisa la desolación de los pobres, como los denominó Lula.
Poco antes de subir a la tribuna, el gobierno casi en pleno —faltaban cuatro o cinco miembros que no pudieron venir— tuvo la oportunidad de contemplar con sus propios ojos las necesidades de la población.
"No puedo prometer que mañana resolveré todo, pero les puedo prometer que voy a volver a Vila Irma Dulce para comprobar lo que hemos hecho", les dijo en el palco improvisado, donde presentó a cada uno de sus ministros y explicó la tarea que les había encomendado en su joven gobierno, que lleva poco más de una semana en el poder.
Cerca del 90% de los habitantes de Vila Irma Dulce está desempleado y los que tienen la suerte de encontrar algún trabajo lo hacen en el sector informal de pedreros, albañiles o empleo doméstico.
PACIENCIA. El viaje de Lula se ha visto deslucido por la imposibilidad de lanzar el programa Hambre Cero, la mayor promesa de su campaña, y aplazarlo por lo menos hasta principios de febrero, cuando se haya decidido cuántas serán las personas beneficiadas y cómo recibirán la ayuda para comprar alimentos.
Lula pidió a los pobres un poco de paciencia.
"Todo el mundo sabe que la cosa que más amamos es el hijo que colocamos en el mundo. Pero cuando generamos un hijo, tenemos que esperar nueve meses para que nazca y otros diez para que comience a andar. El Gobierno también es así", dijo.
Brasil cuenta con 54 millones de pobres, casi un tercio de la población del país.
De tarde, la "caravana de la pobreza" se trasladó por vía aérea a Recife, la capital del estado de Pernambuco, para visitar la favela Brasilia Teimosa, de unos 25.000 habitantes.
La gira del presidente también incluyó una visita a Itinga, una ciudad del estado de Minas Gerais. AFP y REUTERS