Buenos Aires - El general Leopoldo F. Galtieri, que encabezó la junta militar durante la dictadura argentina y en 1982 desencadenó la guerra de las Malvinas, murió en la madrugada de ayer, informó el hospital donde estaba internado. Tenía 76 años.
La causa fue un paro cardiorrespiratorio, informó el Hospital Militar Central.
Galtieri había sido conducido al hospital la semana pasada, al agravarse el cáncer de páncreas que padecía. Desde julio estaba bajo arresto domiciliario decretado por acusaciones de graves violaciones a los derechos humanos cometidos bajo el régimen de facto (1976-83).
Fue el tercero de los cuatro presidentes que tuvo la junta militar, llamada "Proceso de Reorganización Nacional". Fue designado en diciembre de 1981 pero destituido el 17 de junio del siguiente año, cuatro días después de que las tropas argentinas se rindieran ante las británicas en el Archipiélago de las Malvinas.
AUDACIA. Galtieri, militar amante de gestos espectaculares, que según sus camaradas de armas exhibía más audacia que inteligencia, elaboró al ser nombrado presidente un aventurado plan para revitalizar al régimen castrense, que comenzaba a ser acosado por problemas económicos y políticos. Creyó que la solución radicaba en involucrar a toda la población en respaldo de una reivindicación nacional: la reconquista de las islas Malvinas, que Gran Bretaña ocupó por la fuerza en 1833.
La ocupación de las Malvinas se concretó sorpresivamente el 2 de abril de 1982, cuando efectivos militares y navales redujeron a la pequeña guarnición británica y proclamaron que las islas volvían a ser parte de la soberanía argentina. Provocó, en su momento, un estallido de euforia popular que pareció confirmar las previsiones del gobierno.
Pero Galtieri y sus asesores cometieron un colosal error de cálculo, que obligó al régimen militar a convocar a elecciones y a abandonar el poder en 1983. Creyeron que su dura posición anticomunista y la activa colaboración que prestaba el régimen militar argentino a las políticas norteamericanas en América Central, les aseguraría la neutralidad de los Estados Unidos en el conflicto con el Reino Unido.
El presidente Ronald Reagan, sin embargo, brindó pleno respaldo a la primera ministra británica Margaret Thatcher, que envió una poderosa fuerza de tareas para recuperar las islas. AP