La economía brasileña se desaceleró en 2005 al crecer apenas un 2,3%, lo que la sitúa entre las últimas de América Latina y de los demás países emergentes, según datos divulgados el viernes. Ese crecimiento se ubicó inclusive por debajo de las proyecciones del Banco Central, que había estimado una expansión del 2,6% para el año pasado.
De los tres motores de la economía, el que más aportó al crecimiento del Producto Bruto Interno (PIB) fue la industria, con una expansión del 2,5%, seguida por los servicios (2%), y el sector agropecuario (0,8%), que registró su peor resultado en ocho años.
El flojo resultado del PIB, aunque esperado, decepcionó a los especialistas, pues muestra que el país tiene dificultades para subirse al tren del crecimiento mundial, en el que sí están la mayoría de los países latinoamericanos y emergentes.
Entre estos últimos, Brasil fue ampliamente superado por sus rivales, encabezados por China, cuyo PIB creció el año pasado el 9,9%, así como por India (7,1%) y Rusia (5,5%).
Los analistas consideran que el resultado del PIB brasileño es un reflejo de problemas crónicos del país, como los altos tipos de interés y la elevada carga tributaria, a los cuales se agregó el año pasado la crisis política provocada por los escándalos de corrupción en el gubernamental Partido de los Trabajadores (PT).
Para los especialistas, ese resultado debe inducir al Banco Central a acelerar el recorte de los tipos de interés, que están en 17,25% anual, para dar más oxígeno a la economía y aprovechar el ambiente internacional positivo. EFE