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celebracion historica | Los Rolling Stones abrieron el fuego en Núñez con un recital que hizo delirar a setenta mil personas. | Hoy será la segunda parte y llegará en directo por Canal 10
Un verdadero acto de devoción
La policía debió intervenir por desórdenes fuera del estadio cuando el recital había comenzado

SEBASTIAN AUYANET | BUENOS AIRES

Nada importaba. Ni las horas de pie, ni las caminatas eternas, ni el sol que calcinaba, ni tampoco la sensación térmica de treinta y cinco grados (o más). Tampoco importaban las tres, o cuatro, o hasta cinco horas de cola para al fin poder entrar al Monumental de Nuñez. Si eso importaba poco, menos iba a importar el apretuje de los fanáticos sobre el escenario, que impedían llegar a ver con facilidad a las majestades satánicas. Había que verlos, había que estar ahí. Cerca. El sólo ver el imponente escenario, apenas al ingresar al estadio, ya hacía erizar la piel. Resulta muy difícil encontrar un calificativo para una celebración de rock ’n roll de tal magnitud: cualquier término que pueda pensarse, ya sea espectáculo, fiesta, misa, o el que fuere, queda demasiado chico. Y es que la relación de los Rolling con Argentina parece exceder las fronteras del fanatismo, a tal punto de que hoy se puede apreciar la generación de una auténtica tribu urbana, que va más allá de su música o de las bandas que practican el rock stone: la de los rolingas.

Todos ellos, los que pudieron pagarse la entrada o no, estuvieron en Núñez para sentirse cerca de Jagger y compañía. El espectáculo ya había empezado: ver a miles de ellos formar la cola para entrar al recital era increíble. Una vez dentro del estadio, La 25 abrió la tarde, con un set de unos 30 minutos, que luego dio paso a otro de Las Pelotas. Sokol, vocalista de la banda, otra vez se salió con la suya y corrió por la pasarela de 50 metros que se metía sobre el escenario. Los Piojos ambientarían el gran evento, que arrancó pasadas las 21.30 horas.

Jumpin’Jack Flash abrió la presentación de los londinenses en Buenos Aires, y la gente literalmente enloqueció. Un malón de fanáticos arremetía una y otra vez para ubicarse lo más cerca posible de sus ídolos. Si con el primer tema quedaba claro que el concierto había empezado con todo, el segundo era la confirmación: Its only rock’n roll (but I like it) fue lo que las 60.000 personas presentes cantaron junto a un motivadísimo Jagger, que inmediatamente saludó en español y luego agregó: "Pasaron ocho años, los extrañamos mucho". Esto sí que es amor correspondido, deben haber pensado unos cuantos. "¡Están igual!" dijo Mick, y el concierto siguió.

Ahí llegó el primer tema de su último disco, Oh no, not you again. Más tarde, vendría uno de los momentos más emocionantes del show, cuando Keith Richards (quizá ideólogo de la primera venida de los Stones a la Argentina, allá por el 95, ya que antes se había presentado como solista allí), recibió una atronadora ovación de todo el estadio. De no creer: a los Stones también los puede impresionar un estadio lleno, más con este público. Richards miraba a la gente, luego a sus compañeros, y no sabía qué hacer. Cuando reaccionó, hizo lo que mejor sabe. Tocó This place is empty without you, tema que él mismo canta, mientras Jagger descansaba y para delirio del público, que ni se animaba a pedir temas.

La espectacularidad del show no sólo estaría en la música. La gran sorpresa del concierto llegó cuando una parte del escenario se desprendió y comenzó a avanzar por la pasarela. Los Stones se acercaban hacia la mitad de la cancha para poder tocar para aquellos que habían quedado más lejos del escenario.

Sobre el final, quedaba la sensación de que más no se les podía pedir: Miss You, Start me up y Honky tonk women con toda la cancha de River saltando. Sobre la enorme pantalla gigante, la clásica lengua stone lamía la pantalla y daba paso a Brown sugar.

Finalmente, el primer acorde del último tema tuvo sensaciones encontradas, al menos en quien escribe: el infernal punteo de Satisfaction anunciaba que había que saltar hasta donde el cuerpo aguantara, porque significaba el final de un increíble concierto de rock, de esos que pocas veces en la vida se pueden disfrutar. El propio Jagger, ya vestido con la camiseta de la selección de Argentina (antes había preguntado a la gente quién iba a ganar el mundial) confirmó el final, después del repiqueteo de platillos de Charlie Watts y los bailecitos de Ronnie Wood. Los dioses del rock se llamaban a silencio, al menos por dos días. A esa hora, sólo quedaba agradecerles y salir del estadio, remera en mano, con el clásico "vaaaamos los stoooones, vaaamos los stoooones..."

Hoy jueves, los rolingas van por la segunda, y ellos también.

Las piedras siguen rodando

- Los que llegaron momentos antes de que comenzara el show fueron los uruguayos que tenían previsto viajar por Buquebus de Montevideo a Buenos Aires a las 16 horas, y que tras la ruptura del barco hicieron la travesía por Colonia. Suspenso adicional, como quien dice.

- Mientras dentro del estadio Jagger y compañía ya hacían de las suyas, en las afueras del estadio una avalancha de casi cien fanáticos tiraba una de las vallas de contención y se metía a la fuerza dentro del estadio. Mientras tanto, la policía contenía a más "colados" en otro frente que finalmente fue sofocado, haciendo desistir a aquellos que esperaban ingresar sin la entrada.

- En las afueras del estadio también se comentó que algunas entradas "truchas" habrían funcionado para ingresar al estadio. Más tarde, pero todavía durante el recital, otro grupo de violentos destruiría a golpes un automóvil, mientras un camión lanza agua intentaba alejarlos. Ayer la comisaría 51 de Buenos Aires comunicó que mantenía detenida a una sola persona, acusada del delito de "tentativa de robo y lesiones".

- Entre los grandes ausentes estuvieron Diego Maradona (que tenía quince pares de entradas) pero que estará esta noche en Núñez, y Marcelo Tinelli.

- Sí se dejaron ver los nietos de Mirtha Legrand, Ignacio y Juanita Viale, quienes la noche anterior habían agasajado a Mick Jagger con un asado en la casa de sus padres. Antes del show los hermanos Viale pasaron por el camarín de los Stones para conocer al resto de la banda.



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