CONNECTICUT | AP
El dolor punzante en la muñeca fracturada de Alan Francis empeoró hace algunos días cuando se quedó sin petróleo para calentar su hogar en el frígido invierno de Maine.
Pero el trabajador metalúrgico de 42 años se encuentra entre un grupo creciente de estadounidenses agradecidos de recibir petróleo de calefacción a precios reducidos de Venezuela, un país conducido por un presidente a quien el secretario de defensa Donald Rumsfeld ha equiparado a Hitler.
Venezuela, quinto abastecedor de petróleo a Estados Unidos y uno de sus principales críticos, ha estado suministrando millones de galones de petróleo de calefacción con descuento del 40% a los estadounidenses pobres y combustible de calefacción gratuito a refugios para desamparados.
Los opositores de Chávez dicen que trata de poner en situación embarazosa a Bush y conquistar simpatías en Estados Unidos con su programa de descuentos de precios, que ha crecido rápidamente en los últimos tres meses. Delaware accedió a participar, sumándose a la mayor parte de Nueva Inglaterra y partes de Pensilvania y la ciudad de Nueva York.
"Es un dictador marxista brutal", dijo Michael Heath, director ejecutivo de la Liga Cívica Cristiana de Maine. "Está ligado con Fidel Castro. Trata de dividir nuestra nación".
Ese tipo de afirmaciones disgusta a Beth Nagusky, que dirige el programa en Maine y recibe llamados de residentes que se han quedado sin combustible. Una pareja de ancianos hurgaba la basura en busca de leña y otra se sentaba frente a un secador de ropa para no helarse, dijo.
"Nos encantaría que otras compañías petroleras hicieran donaciones igualmente generosas", dijo Nagusky. "Washington nos está fallando a nosotros y fallando al pueblo".
El programa ha recibido comentarios contradictorios en Venezuela.
"Nuestro gobierno ahora está dando a los norteamericanos ayuda mientras los venezolanos siguen viviendo en la pobreza, no es justo", se quejó Rafael Alvarez.
"Estamos perdiendo dinero con el programa de Citgo, y este país necesita todos los ingresos que pueda para dar soluciones a todos nuestros problemas: la falta de trabajo y vivienda, la pobreza", agregó. Citgo es la empresa de Houston subsidiaria de la petrolera estatal venezolana PDVSA que maneja el programa.
"A Chávez le importan los pobres, no importa dónde estén", asegura Wendi Padrón, partidaria de Chávez que vende utensilios de cocina en una esquina de Caracas.
Los partidarios del programa dicen que llena un vacío en el programa de asistencia federal que no ha seguido el ritmo de los agudos aumentos en los precios del petróleo y el gas. El Programa de Asistencia Energética para Bajos Ingresos ha tenido una financiación de unos 2.000 millones de dólares anuales durante varios años. Senadores de varios estados de clima frío desean aumentar la ayuda para las familias pobres en este invierno a 5.100 millones de dólares.
Quienes reciben la ayuda venezolana están felices de calentar sus hogares y no se preocupan por la fuente de la asistencia.
"El mayor crimen (de Chávez) es que es socialista, pero no es fascista", dijo Elaine DeRosa, que administra un centro de atención infantil para los pobres en Cambridge, Massachusetts. "Va a ayudar a mucha gente de bajos ingresos de quienes no se ocupa el gobierno estadounidense. Eso es de lo que deberíamos avergonzarnos".
El programa ha asignado unos 43 millones de galones de petróleo hasta ahora, lo suficiente como para beneficiar a más de 150.000 viviendas y cientos de refugios para desamparados y otras instituciones, dijeron funcionarios de Citgo. La compañía espera distribuir en definitiva más de 50 millones de galones.
En el sector rural de Vermont, el Refugio John Graham para Desamparados recibió un embarque gratuito de petróleo de calefacción la semana pasada y espera recibir más. La donación facilitó comprar un reloj alarma para un hombre que acaba de conseguir un empleo y ropas limpias para otros que están buscando trabajo, dijo la directora ejecutiva Elizabeth Ready.
"Nos dará la capacidad de atender esos pequeños detalles que pueden significar la diferencia para la gente", afirmó.