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faraOnico | 9 mil kilómetros de extensión desde Venezuela para dar gas a Brasil y Argentina
Más que a un gasoducto, hay que ir a una Hidrovía

Días pasados la publicación argentina "Ambito Financiero" publicó una muy interesante nota periodística de un señor Helio de Macedo Suárez, brasileño titular del Comité Intergubernamental Coordinador de los países de la Cuenca del Plata y seguramente suponemos bien cerca del gobierno de ese país.

Sus comentarios extrapolan temas muy atractivos y dramáticos para nuestros países del sur, como el reciente proyecto que se ha divulgado de construir un gasoducto a un valor de 20 mil millones de dólares para suministrar gas venezolano a la Argentina y Brasil. Frente al proyecto ese diplomáticos y bien informado brasileño contrapone sus ideas y dice que seria más seguro y más conveniente e infinitamente más económico construir una Hidrovía, con lo cual por supuesto coincidimos plenamente, pues según sus palabras esta Hidrovía podría conectar a una parte de Sudamérica. Por lo pronto Colombia, Perú, Ecuador y Uruguay se verían beneficiados con muchísima menos inversión.

Son muchos los que creen que ese proyecto del gasoducto es una trampa tramada entre Chávez, Kirchner y Lula.

Todas las acciones conducentes a la integración sudamericana son dignas de atención, dice Macedo Suárez y agrega: "Ahora bien, la pregunta que no puedo dejar de hacerme es ¿Por qué no se construye la Hidrovía Paraguay-Paraná-Orinoco? que con toda seguridad tendría un costo sumamente inferior al del gasoducto. Asimismo una mínima porción de esa suma podría ser aplicada por los países de la región para el incentivo a la producción de energía alternativa y renovable. Menos del 20% de esos 18 mil millones sería suficiente para ejecutar los dos proyectos que en términos de integración, generación de puestos de trabajo y de desarrollo y riqueza serían a mi entender mucho más productivos y duraderos para la región. Y Macedo Suárez ofrece algunos datos de este fantástico gasoducto que realmente llaman a la reflexión. "Son alrededor de 9 mil kilómetros de infraestructura, que recorrerán regiones inhóspitas, cruzarán áreas ambientalmente protegidas, solamente para proveer de gas a la Argentina y Brasil. Tanto el impacto ambiental como el riesgo de sabotaje, derrumbes y accidentes son potencialmente innumerables. Y el coeficiente de desarrollo sostenible escaso. La ocupación de mano de obra "in situ" y su relación con la creación de puestos de trabajo permanentes no es significativa y los mercados que se propone atender son tal vez transitorios pues Brasil ya ha comenzado a invertir enérgicamente en la prospección y explotación del producto y la Argentina comienza a retomar las tareas ineludibles para recomponer sus reservas y su producción. Ambos hoy son clientes de Bolivia a precios favorecidos. Más adelante Macedo se pregunta cómo evitar sabotajes y accidentes a 9 mil kilómetros de tubería.

LA HIDROVIA. Se convertiría en la espina dorsal de Sudamérica. Cruzaría áreas protegidas ambientalmente y de muy bajo desarrollo. El trabajo de ingeniería debería realizarse teniendo en cuenta el ambiente y el desarrollo de comunidades permanentes de apoyo a la navegación. Probablemente en algunos tramos, el transporte debería hacerse por tierra utilizando el ferrocarril o la rodovía. En términos de generación de desarrollo sería infinitamente más eficaz. El gas no queda excluido en el transporte por barcazas ... La Hidrovía podría conllevar al despertar de una región que hoy se encuentra totalmente olvidada.

Los proyectos de conexión de la Hidrovía -agregamos nosotros-han sido siempre más ambiciosos e incluso van más allá de nuestra actual Hidrovía Paraguay-Paraná, que tiene como final el puerto de Cáceres en el Mato Grosso. Son muchos los navegantes que han recorrido mediante navegación exploratoria la forma de conectarse al Orinoco y se ha demostrado con proyectos bien pensados y desarrollados por expertos que no sería una inversión faraónica ni mucho menos.

Hace unos 12 años conocimos a Paul Pipera, abogado y economista que con su hermano Constantino, de profesión ingeniero, recorrieron en los años 80 la friolera de 40 mil kilómetros de un viaje que comenzó en Puerto Sucre, Cumana, en Venezuela y terminó en Buenos Aires seis meses después. Recorrieron esos 40 mil kilómetros en una embarcación de 10 metros de eslora y 2 de manga y un metro de calado.

La segunda etapa fue desde Buenos Aires y terminó en La Guayra dos años más tarde. Editaron un libro que se llama "Los Ríos de la integración Sudamericana" y demostraron la posibilidad de hacer la Gran Hidrovía que atraviesa Sudamérica y se conecta a dos océanos.



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