LA PAZ | O GLOBO/GDA
La llegada del presidente Evo Morales al poder fortaleció el movimiento de plantadores de hoja de coca (los llamados cocaleros), uno de los cultivos más tradicionales de Bolivia y debilitó a las organizaciones estadounidenses que comandan programas destinados a reducir las plantaciones de coca, producto consumido por la gran mayoría de los bolivianos desde hace 150 años.
En reciente congreso convocado por los cocaleros, importantes representantes del sector anunciaron su decisión de expulsar del país a los organismos encargados de implementar la política "coca cero", defendida por la Casa Blanca. Como era previsible, la medida fue apoyada por el Palacio Quemado (sede del gobierno), hasta hace poco aliado de Washington.
"Todos las instituciones que reciben apoyo directo de ese país (Estados Unidos) deben volver a casa", dijo el líder cocalero Julio Salazar, que participó del congreso.
OFICIAL. La reacción del gobierno de Evo Morales, que además de ser presidente, continúa al frente del movimiento cocalero boliviano, fue inmediata. "Se trata de una de las organizaciones sindicales y políticas más importantes del país. Entiendo que debemos dialogar con el gobierno de Estados Unidos para decidir cuál será la mejor manera para que esas instituciones, que cumplieron su ciclo, puedan abandonar el trópico de Cochabamba (una de las principales regiones cocaleras)", afirmó el portavoz de la Presidencia, Alex Contreras.
Este año, las organizaciones estadounidenses desembolsaron U$S 80 millones para financiar programas anticoca. Estimaciones del gobierno boliviano indican que actualmente cerca de 27.700 hectáreas son destinadas a la plantación de hoja de coca, muy por encima del límite establecido por ley, que está fijado en 12.000 hectáreas.
El nuevo presidente ya dejó en claro que durante su gobierno no habrá "coca cero" en Bolivia, sino "cocaína cero". La postura adoptada por Morales es incomprensible para muchos países, pero cuenta con el apoyo de la mayoría de los bolivianos, que todos los días consumen productos a base de hoja de coca.
CONSUMO. Según explicó a O Globo el investigador boliviano Roberto Laserna, autor de varios libros sobre la importancia de la hoja de coca para su país, "lo que los extranjeros no entienden es que la coca no es cocaína. La coca, para los bolivianos, es como la cafeína para los europeos o estadounidenses". Para él, la coca es sinónimo de nutrición, estímulo y salud.
"La coca tiene un valor importante en la vida cotidiana de los bolivianos. Cuando alguien recibe una visita siempre ofrece un té de coca, eso tiene un valor afectivo", explicó el especialista.
En las calles de la capital La Paz, centenares de vendedores ambulantes venden diversos productos hechos con hoja de coca. Muchos bolivianos, sobre todo de los sectores rurales, acostumbran mascar coca para enfrentar la altura y para curar problemas digestivos. Economistas locales estiman que toda la población rural y el 50% de la urbana consume hoja de coca.
El polémico producto también tiene un valor económico. Para los cocaleros, las plantaciones son todavía un buen negocio. De acuerdo a Laserna, la rentabilidad de los cocaleros oscila entre U$S 800 y U$S 3 millones anuales por hectárea.
A un mes
LA PAZ
El presidente boliviano, Evo Morales, se sintió "prisionero de las leyes y de la corrupción de algunos empresarios" en el primer mes de su gobierno, duramente castigado por emergencias climáticas y una huelga de pilotos, declaró ayer en un encuentro con la prensa extranjera.
"Para mí es como si no fuese presidente", confesó el gobernante indígena, que asumió el pasado 22 de enero. Sin embargo, dijo que tiene la sensación de que es una "semana" y no un mes desde que se instaló en el palacio Quemado, sede del Ejecutivo.
También reveló que "no me gusta que me digan ‘señor presidente’, pero está comenzando a gustarme que me digan ‘hermano presidente’ o ‘compañero presidente’". AFP