BUENIOS AIRES
El presidente Néstor Kirchner recibió ayer más elogios que críticas por los cambios que anunció el lunes en los planes asistenciales para desempleados.
La ministra de Economía Felisa Miceli, al mismo tiempo, propuso una gradual elevación del mínimo no imponible en el impuesto a las ganancias, un reclamo creciente del movimiento sindical.
En una ceremonia en que estuvo rodeado por todo su gabinete el lunes por la noche, Kirchner dijo que "la asignatura más importante a resolver por el gobierno nacional es la distribución del ingreso, para que tenga el carácter equitativo que corresponde".
El Presidente anunció que el plan de emergencia de ayuda a jefes y jefas de familia desempleados, implantado en 2002 por su antecesor Eduardo Duhalde, en plena crisis recesiva de la economía argentina, que llegó a beneficiar a 2,2 millones de desocupados, es ahora percibido por 1,4 millones de beneficiarios, gracias al aumento de los niveles de empleo. Los que se benefician del plan perciben mensualmente 150 pesos (unos U$S 48 dólares), una suma ínfima que sirve para complementar generalmente con diversos trabajos irregulares.
En adelante, dijo Kirchner, ese sector tendrá tres opciones: mantenerse en el plan de jefes de hogar; ingresar al llamado "Plan familias", por el que podrán optar a completar el ciclo de estudio secundario y los que tengan dos o más hijos. Esas personas podrán llegar a cobrar hasta un máximo de $ 275 mensuales (U$S 89), con el compromiso de cumplir requisitos relacionados con la educación y la salud de sus hijos.
Una tercera opción es el "Plan de capacitación y Empleo", cuyos beneficiarios percibirán mensualmente, durante dos años, $ 225 (U$S 73), pero deberán someterse a cursos de capacitación laboral y aceptar empleos que se les asignen a través de los municipios.
ELOGIOS. Las reformas fueron elogiadas por dos líderes opositores. Roberto Iglesias, de la Unión Cívica Radical (UCR), expresó que "me parece bien modificar la política social retrógrada y descontrolada que teníamos".
El diputado Federico Pinedo, del partido derechista Compromiso para el Cambio, sostuvo que "es razonable que los planes de asistencia se transformen en programas de empleos".
Hugo Moyano, secretario de la Confederación General del Trabajo (CGT), calificó los cambios de "importantísimos" y mucho más amplios que los planes actuales.
Hubo críticas, en cambio, de Raúl Castells, líder de un sector de "piqueteros", cuyas organizaciones manejan una parte de los planes de jefes y jefas de hogar. "Desconfiamos de la forma deshonesta en que se manejan los planes", declaró.
Otro líder "piquetero", Juan Deffunchio, sostuvo que "es un avance y parte de lo que veníamos reclamando, pero como no confiamos en el gobierno, tenemos que ver cómo se implementan".
El economista Enrique Dentice, de la Universidad de San Martín, declaró a la prensa que los cambios "son una muy buena medida de redistribución, que hasta ahora no existía". AP