El acuerdo firmado entre Argentina y Brasil para regular las importaciones tuvo repercusiones dispares en ambos países. Mientras fue considerado un "éxito" por empresarios argentinos, los industriales brasileños lo calificaron de "retroceso" para el Mercosur.
ARGENTINA.
"Celebramos el acuerdo sellado hoy con nuestro socio del Mercosur", dijo en un comunicado Marcelo Fernández, titular de la Confederación General Económica de Argentina (CGE-RA).
La CGE-RA agrupa, entre otras, a cámaras de empresarios textiles, metalúrgicos, manufactura del cuero y calzados, los sectores que más conflictos comerciales tienen con Brasil.
Fernández mencionó "el beneplácito del sector privado que tiene la tranquilidad de que no se harán las entregas del pasado en materia de mercado interno y externo".
El presidente de la Fundación Pro Tejer (sector textil) de Argentina, Aldo Karagozian, señaló que el acuerdo permite tener al alcance "una normativa para evitar la invasión de productos brasileños al país y su consecuente destrucción de industrias y de puestos de trabajo argentinos".
El dirigente felicitó al Gobierno argentino "por su esfuerzo para plasmar en un acuerdo difícil, pero indispensable, un mecanismo que favorecerá la reindustrialización del país".
Por su parte, el presidente de la Cámara de la Industria del Calzado de Argentina, Alberto Sellaro, dijo estar "satisfecho" por la firma del acuerdo y señaló que su sector "necesita un tiempo razonable para poder reconvertirse después de los coletazos de la crisis".
BRASIL.
La Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil criticó el acuerdo con Argentina que crea el Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC), por ser un "retroceso" para el Mercosur, al que calificó como "un activo a ser preservado".
"El mecanismo contraría el espíritu del Mercosur, y genera un clima de retroceso en el desarrollo del bloque", dijo el presidente de la CNI, Armando Monteiro Neto.
Según el líder de los industriales brasileños, el protocolo final firmado dejó de atender varias recomendaciones del sector, como que la adopción del sistema de salvaguardias sea de naturaleza transitoria.
La CNI también había propuesto un compromiso de no aplicación de medidas anti-dúmping y otras restricciones unilaterales a las importaciones, simultáneamente al MAC, además de un plazo máximo para la vigencia de las medidas.
"Otra cuestión que nos preocupa es el desvío del comercio, que es una cosa a la que precisamos estar atentos", agregó Monteiro Neto.
La CNI recuerda que, a pesar de oponerse a "la adopción de cualquier mecanismo de administración de comercio", aceptó participar de las negociaciones y aportar ideas cuando el gobierno sostuvo que poner en marcha el mecanismo era "inevitable".
Por eso, agrega una nota oficial de la entidad, se presentaron requisitos "fundamentales", como "la creación de una instancia de apelación, prevención del desvío de comercio, adopción de un programa de adaptación competitiva por el país a ser protegido y la exigencia de comprobación del daño".
Según Monteiro Neto, la CNI aún va a hacer un análisis más detallado antes de tomar una posición definitiva, "pero desde ya la posición asumida es que el Mercosur es un activo a ser preservado, no sólo por su carácter estratégico sino, sobre todo, por su componente económico".
ANSA y EFE