Buenos Aires - Las Madres de Plaza de Mayo, cuyos hijos fueron desaparecidos por la dictadura argentina, concluían en un clima de fiesta su última marcha anual de 24 horas, ilusionadas por los cambios políticos en Latinoamérica, pero seguirán con sus rondas semanales que suman 1.500 hoy.
"Dejar de hacer la Marcha de la Resistencia fue una idea discutida, hablada y votada por unanimidad por las Madres. Por eso, es con felicidad que llegamos a esta 25 y última, y ojalá que no se tenga que repetir, que no vuelva más el enemigo en la Casa de Gobierno", dijo a la AFP, Mercedes de Meroño, Porota como la conocen todos, cuando sólo faltaban tres horas para el cierre.
Coincidió así con Hebe de Bonafini, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, el más radicalizado de los organismos humanitarios que ahora plantea cesar la marcha anual de 24 horas, que iniciaron en 1981 porque "el enemigo ya no está en la Casa de Gobierno", en alusión al presidente Néstor Kirchner.
Quedaron atrás consignas como "aparición con vida" (de los desaparecidos), que levantaron en 1981, en la primera de la marcha de la resistencia, cuando unas 70 madres pasaron la noche en la Plaza custodiadas por 300 policías.
No obstante, seguirán con las rondas semanales de los jueves, como lo hacen desde el 30 de abril de 1977, cuando arreciaba la dictadura, y un grupo de mujeres comenzó a reclamar por sus hijos secuestrados, sin sospechar aún que pasarían a engrosar la lista de 30.000 desaparecidos.
"Evo (Morales) en Bolivia, Chile, Venezuela, Uruguay y podemos seguir. Estamos contentas. Se terminaron las dictaduras en América latina y hay un principio de socialismo, aunque no sea aún el que queremos", insistió Porota .
Sentada junto a una decena de Madres con sus emblemáticos pañuelos blancos sobre la cabeza, a la sombra de unos árboles, Porota ve pasar a centenares de militantes sociales y políticos, que marcharon desde las 18:00 (019 de Uruguay) del miércoles alrededor de una suerte de obelisco en el medio del parque público, que han recubierto con centenares de fotos de desaparecidos.
Esta enérgica madre que pasó toda la noche en la Plaza, admite estar "un poco cansada", por lo que se sienta de vez en cuando para recuperar el aliento y cubrirse del abrasador sol del verano austral.
No todos entienden esta decisión de las Madres de cesar con las marchas de la resistencia aunque comprenden el cansancio en el cuerpo de estas mujeres de entre 74 y 93 años, admitió José Gómez, quien acompaña las marchas "desde hace 20 años", y prefería otras ediciones "más combativas y menos festivas".
"Pero estoy acá, porque siempre terminé dándole la razón a Hebe, confío en ella", dijo.
"Hay que saber retirarse a tiempo", insistió otra madre a la AFP, sin perder el entusiasmo por vender libros y prendedores de la organización en plena madrugada en un puesto de la Plaza, mientras dos de sus compañeras bailaban al ritmo de una banda de rock.
A diferencia de otras Marchas de la Resistencia, cuando la noche en la plaza significaba desafiar la ferocidad represiva o las inclemencias del tiempo, esta última noche transcurrió sin sobresaltos y amenizada por músicos de todos los estilos, pasando por el rock, la murga, la canción popular y la clásica.
Pasada la medianoche, se vio a una relajada Bonafini marchar sobre la Plaza, divertida por una niña de 15 meses que caminaba como un pato delante de ella, mientras sus padres filmaban las imágenes, particularmente emocionados ya que se habían conocido años atrás en otra marcha de la Resistencia, contaron a la AFP.
Lejos de esa imagen maternal, cuando promediaba el jueves, Bonafini, puño en alto y al son de la "Internacional Socialista", marchó junto a una treintena de sus compañeras detrás de un enorme tela que rezaba: "Distribución de la riqueza, ya", cuando promediaba el jueves.
"Contra el hambre, que es un crimen", es el renovado reclamo de estos 1.500 jueves en la Plaza de estas mujeres más preocupadas ahora porque "los niños coman que meter presos a los militares", según Bonafini.
AFP