El Comercio, Grupo de Diarios América
ALberto Garrido García, filósofo y escritor venezolano, uno de los periodistas que más de cerca han seguido el desarrollo de la doctrina chavista (algunos de sus libros son Historia Secreta de la Revolución Bolivariana, Mi Amigo Chávez, El Otro Chávez, Testimonios de la Revolución Bolivariana, Documentos de la Revolución Bolivariana, Notas sobre la Revolución Bolivariana, Guerrilla y Revolución Bolivariana y una decena más), analiza en esta entrevista el papel de la "revolución chavista" en el continente.
—¿Cómo definiría el proyecto político chavista o bolivariano?
—Como un proyecto revolucionario sui géneris. Para que se entienda: sería una especie de fujimorismo con intención revolucionaria.
—¿Debemos entender el término revolucionario en el sentido marxista?
—Así es.
—¿Una revolución pacífica?
—Chávez lo ha expresado así: la revolución es pacífica, pero está armada y es cívico-militar.
—¿Y por qué lo considera una especie de fujimorismo?
—Porque controla todas las instituciones del Estado mediante un soporte legal y con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Al contrario de Fujimori, Chávez tiene como meta el desarrollo de un proceso revolucionario a nivel nacional y mundial.
—¿El proyecto del presidente Hugo Chávez es reciente o se gestó antes de llegar al poder?
—Nació antes de llegar al poder. Durante su proceso de formación ideológica y política, él recibió dos influencias decisivas. La primera procede de Douglas Bravo (un legendario guerrillero venezolano de los años 60). Este líder guerrillero creía en una revolución continental que, en concreto, significara una segunda emancipación. Esta emancipación recogería el espíritu de Bolívar. La segunda influencia le viene de Norberto Ceresole (un controvertido ideólogo y político argentino), quien pensaba en la necesidad de establecer un poder multipolar para enfrentar la intención unipolar de eje estadounidense-israelí. Chávez fusiona estos dos troncales y de allí nace su concepción revolucionaria continental, la cual refuerza al entablar relaciones con Fidel Castro en 1994.
—¿Cuál es su estrategia?
—Lo que yo llamo la diplomacia petrolera.
—¿En qué consiste esa diplomacia?
—El mundo atraviesa por una crisis energética, lo que le da a Chávez un particular poder. Gracias a la producción petrolera y al control de las reservas de energía estableció lazos estrechos con Rusia, Irán y China. Además, aprovechando la gran animadversión contra Estados Unidos mantiene relaciones tácticas con España y Francia. Ambos países han invertido mucho dinero en Venezuela.
—¿Y qué papel cumple la alianza de Venezuela y Cuba?
—Ambas revoluciones, la cubana y la bolivariana, han ingresado a un proceso de fusión. Actualmente existen, según palabras del propio Chávez, unos 20.000 cubanos en Venezuela trabajando básicamente en dos misiones: la misión Barrio Adentro (para mejorar la salud) y la misión Robinson (dedicada a labores educativas). Durante el 2005 se produjeron contactos militares muy estrechos. Actualmente las doctrinas militares cubana y venezolana son similares. Mientras en Cuba se habla de prepararse para desarrollar la guerra de todo el pueblo, en Venezuela los planes militares establecen la defensa integral de la nación por la vía de una guerra asimétrica (el gobierno repartiría armas al pueblo, creando milicias populares).
—¿Él quiere convertir Venezuela en una república socialista?
—Efectivamente, así lo ha dicho.
—¿Cómo lo haría?
—El 5 de enero se instaló la Asamblea Nacional, en la que Chávez tiene el control absoluto. Esta asamblea producirá las modificaciones legales y elaborará las nuevas bases del estado socialista.
—El discurso de Chávez suena muy antiestadounidense.
—La concepción bolivariana predica que toda América Latina debe independizarse de Estados Unidos.
—¿Con ello propone una revolución exportable?
—Chávez no entiende ni acepta el término exportación. No olvidemos que Bolívar hablaba de la Patria Grande. El espacio vital de los bolivarianos, nos dice, es la América no estadounidense: América Latina y el Caribe.
—¿Existe una partida de nacimiento bolivariana?
—Sí, y data de 1994. En ese año Chávez viaja a Colombia y se reúne con ex guerrilleros del M19, Horacio Serpa y otros. Viaja acompañado por Norberto Ceresole. Tras esas conversaciones, crea una Internacional Bolivariana que tiene como principal tarea difundir el ideario bolivariano a través de la web. Y en ese mismo año se produce en Buenos Aires el primer Congreso Anfictiónico Bolivariano de esta nueva era (el primero fue convocado en Lima por Simón Bolívar, a imagen de la Grecia clásica, en 1824, y se celebró en 1826 en Panamá) y se empiezan a internacionalizar los círculos bolivarianos. Este Congreso da origen al Congreso Bolivariano de los Pueblos. Hacia 2003, Chávez decide que es necesario pasar del plano propagandístico al político. Por eso convoca al Congreso Bolivariano de los Pueblos, que realizó en Caracas entre el 23 y 24 de noviembre de ese año.
—¿Cómo es la organización del Congreso Bolivariano?
—La secretaría política está integrada por el Partido Comunista Cubano, los Círculos Bolivarianos Venezolanos, el Movimiento al Socialismo boliviano, los Sin Tierra de Brasil, los piqueteros argentinos, el Movimiento Pachacuti de Ecuador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador y los sandinistas de Nicaragua. A la vez, hay más de cien organizaciones de todo el continente que pertenecen y asisten a estos congresos.
—Chávez implementa una estrategia que consiste en apoyar a grupos políticos afines, ayudándolos a que lleguen al poder en sus países, en tanto despliega su diplomacia petrolera para ganar a presidentes con los que no compartía los mismos principios.
—Sobre las acusaciones de financiamiento a grupos políticos se ha dicho mucho, pero hasta el momento no hay pruebas.
—No hablemos de financiamiento, pero sí de un cierto auspicio, un soporte político.
—Cuando Chávez reivindica al candidato peruano Ollanta Humala, de hecho lo auspicia, pero no se puede decir que entrega dólares porque no hay pruebas. Lo mismo sucede con Morales. Es indudable que con Evo existe una coordinación político-programática, aunque ideológicamente esta relación es muy flexible.
—Sin embargo, con Kirchner, el presidente argentino, el acercamiento de posiciones se hace más evidente.
—En el caso argentino, Chávez emplea la diplomacia petrolera y financiera. Venezuela compró bonos argentinos recientemente. Ahí está el monto exacto de lo que ha costado ese acercamiento (Venezuela adquirió bonos argentinos por 2.400 millones de dólares, los cuales contribuyeron a cancelar la totalidad de la deuda del país sureño con el FMI).
—Pero está claro que las relaciones con Lula y Kirchner no se mueven en el plan revolucionario.
—Por supuesto. Las relaciones con Lula o Kirchner son completamente diferentes a las relaciones estratégicas revolucionarias que plantea con otros movimientos. Detrás de Lula, de Kirchner, de Vázquez y de Lagos, no hay un proceso revolucionario. Es que actualmente, en Sudamérica, coexisten dos izquierdas completamente distintas. Unas se mueven en el marco de la democracia representativa y de las economías de mercado, las otras plantean un socialismo radical, que es como llama el Pentágono a los populismos radicales.
—¿Cómo entiende el modelo económico que lleva Chávez en Venezuela, ahora que anuncia que su país se convertirá al socialismo?
—Eso se sabrá cuando la asamblea entre en funciones. Sólo entonces veremos hasta dónde llegará. Hasta hoy tenemos un modelo híbrido entre el modelo capitalista clásico con embriones de lo que Chávez llama economía endógena. Doy un ejemplo: Chávez no habla de seguridad alimentaria, habla de soberanía alimentaria. Es decir, yo produzco mis alimentos.
—¿Se puede decir que Chávez piensa ir hacia un régimen mixto como el chino?
—En 1998, Chávez dice que uno de los modelos por seguir es el chino. El problema es que no somos chinos. Entonces está buscando un camino propio y ha tenido muchas dificultades.
—Entonces se ignora qué modelo va a implementar.
—Sabemos que va al socialismo. Lo que no está claro es de qué manera lo hará y cuánto tiempo le tomará.
—Hasta ahora, la economía de mercado en Venezuela sigue funcionando. No hay restricciones, tampoco nacionalizaciones, salvo algunos intentos de confiscar tierras.
—Nada de eso ocurre porque Chávez privilegia el accionar internacional. Y es que no pueden abrirse muchos frentes. Por eso sólo ha tomado medidas tibias: intervenciones parciales de latifundios, énfasis en el cobro de impuestos, etc.
—¿Las inversiones extranjeras, incluso las estadounidenses han seguido llegando?
—Sí, pero junto con ellas están las famosas misiones que cubren aspectos sociales. Una de las más exitosas es la Mercal: el Estado compra las mercaderías directamente a los productores nacionales o internacionales y las distribuye a los consumidores a través de una cadena de tiendas de gran tamaño. De esta forma se abaratan los costos.
—Venezuela recibió ingresos exorbitantes gracias al petróleo. No obstante, sus índices de pobreza se incrementaron.
—No sé si se han incrementado, pero existe una inmensa pobreza. Pareciera no existir una racionalidad entre el ritmo de crecimiento de ingresos con la disminución de la pobreza.
—¿A qué atribuye esta situación?
—Chávez tiene un problema gravísimo que él mismo señaló. Reconoce que su gobierno padece de ineficiencia, corrupción y burocracia. Él no ha podido solucionar esos problemas. Por eso uno ve más gente en las calles protestando. Lo curioso es que no son opositores, son las bases chavistas las que salen a las calles. Pero, ojo, no le reclaman a Chávez; le reclaman a funcionarios del gobierno.
—Chávez tiene un discurso confrontacional con la oposición. La acusa de todos los males, de quedarse con las riquezas del pueblo venezolano...
—"Ser rico es malo", le dice Chávez.
—No tiene ningún respeto por las reglas democráticas.
—Es que tiene un concepto distinto de la democracia. Él dice: "mi democracia es revolucionaria". Y agrega: "la democracia revolucionaria significa la muerte de la democracia representativa". Quienes intentan juzgar a Chávez desde los principios de la democracia representativa, en realidad, están mirando el sexo a los ángeles. No hay democracia representativa.
—Y no la quiere, ni la persigue, ni la busca.
—Él afirma que "la ha enterrado". Chávez es un individuo que todo lo dice; lo que pasa es que nadie lo escucha, ni lo toma en serio.
—Pero mantiene la careta democrática. Hay un calendario electoral fijo, y aparenta el respeto a la división de poderes.
—Lo hace para conseguir la legitimación internacional. Pero en realidad la cosa va por otro lado. Chávez afirma que se va a quedar hasta el 2030. Es decir, está desconociendo la alternancia, que es un principio básico de la democracia representativa.
—¿Y tiene un proyecto para llegar hasta el 2030?
—Con la misma ineficiencia, burocracia y corrupción, imposible. Además, las confrontaciones internacionales van a crecer. Porque hoy en día los lobbies petroleros estadounidenses todavía están tranquilos, pero cuando se haga imposible implementar la segunda parte del Plan Colombia y Evo Morales, con el apoyo de Chávez, legalice la hoja de coca, las cosas se van a complicar.
—¿En este contexto, cómo ve el apoyo al peruano Ollanta Humala?
—Chávez piensa que, si apoya a un candidato antisistema como es el caso de Ollanta Humala, obtendrá réditos. Además, al incorporar a Ollanta a su proyecto, Chávez gana fuerza, porque él no tenía en el Perú un representante de peso al interior de la Internacional Bolivariana. Con esto, ambos personajes salen ganando.