SAN PABLO | ANSA
Cada dos días se abre una nueva iglesia en San Pablo, y las hay para todos los gustos: punks, góticos, sordos, homosexuales o adoradores de la música negra, según revela una investigación que publicó ayer el diario Folha de San Pablo.
El informe se basa en las autorizaciones que da la alcaldía de San Pablo para la apertura de nuevos templo en la ciudad, por lo que no cuenta a las que funcionan clandestinamente, sin ninguna autorización, en garajes de casas particulares.
Hay iglesias para todo tipo de fiel, y con nombres tan dispares como "Generación de Hijos de Abraham", "Dios es Tremendo", "Sao Kim Degun" o "Camino para la Vida Eterna".
En el templo de "Dios es Tremendo", por ejemplo, en la zona sur de la ciudad, en lugar de sermones se escuchan bandas de música negra invitando a los fieles a danzar, en el marco del festival Enero Negro, que lleva la palabra de Dios a jóvenes drogadictos.
El pastor Sergio Márquez, fundador del templo hace cinco años y que responde a la línea evangelista pentecostal, explica que su objetivo es recuperar fieles más jóvenes para "colocarlos en el camino de Dios".
La iglesia Sao Kim Degun tiene nombre coreano, pero es católica. Levantada en el centro de la ciudad, cerca del barrio coreano, es la más nueva iglesia de la Arquidiócesis de San Pablo.
CIFRAS. Según la secretaría municipal de Vivienda, en el último año se extendieron habilitaciones para 286 nuevas iglesias en la ciudad, lo que da un promedio de 0,8 por día.
Según Edin Abumanssur, profesor de Sociología de la Religión en la Universidad Católica de San Pablo, los nuevos templos canalizan la fe de algunos fieles descontentos con los cultos tradicionales.
"Las personas critican a su religión, se frustran, y abren su propia iglesia. Hace diez años, ese proceso era más institucionalizado, con reglas mucho más rígidas", dijo el profesor, que también recuerda que las iglesias "pueden ser bastante rentables".
Ese es el argumento del profesor de teología Fernando Altemeyer. "Nunca se fundaron tantas iglesias, y es porque la iniciativa da dinero".
"Por cada iglesia católica se abren diez evangelistas. Las reglas son menos rígidas y el mercado es grande. Además, cualquiera puede abrir un templo, basta elegir un nombre. En Brasil se puede todo porque, al final, Dios es brasileño", afirmó con ironía.