Miércoles 1 de febrero de 2006 | Año 88 - Nº 30344
Internet Año 10 - Nº 3457 | Montevideo - Uruguay
Inicio
Suscriptores
Reg. de usuarios
El País Móvil
Publicidad
Correo
Mapa del sitio
 Noticias
 Producción Digital
Anuarios
América del Sur
Acerca de..
Fichas de países
Dos Lenguas
Diarios GDA
Comunidad Andina
La semana en el país
Tiempo libre
Uruguayos
Diarios del mundo
MUVA
Empresariales Digitales
 Especiales
 Suplementos
 Servicios
 Participación
Ed. Anteriores
Michelle Bachelet | Presidenta electa de Chile
"Es bueno que América Latina se una"
La primera mujer en llegar a la presidencia de Chile adelanta cómo será su gobierno, su relación con la región y con los juicios a los militares que cometieron excesos durante la dictadura y que cuando muera, Pinochet no merece honores de Estado

JORGE MARIRRODRIGA | MANUEL DELANO | "EL PAIS" DE MADRID

Cuál será la primera medida concreta que tomará después de colocarse la banda presidencial el próximo 11 de marzo?

—Tengo un plan de 36 medidas que cumpliré en los primeros 100 días. Mis tres primeras medidas son: el reajuste de las pensiones más bajas, el acceso automático a las pensiones asistenciales y la gratuidad para los mayores de 60 años en los hospitales públicos. Son medidas concretas mientras avanzamos en las restantes, que incluyen la reforma del sistema de pensiones, con el envío de un proyecto de ley en el segundo semestre.

—¿En sólo cuatro años de gobierno y sin reelección habrá tiempo suficiente para acortar la brecha entre ricos y pobres, uno de los principales problemas de la economía chilena?

—Obviamente, la distribución del ingreso no se resuelve por completo en un Gobierno; es una tarea para varios. Hemos contribuido a disminuir fuertemente la pobreza, que era del 44% en 1990; hoy es del 18%. Sin duda hemos avanzado, pero se mantiene una relación de 14 a uno en los ingresos autónomos de los más ricos y más pobres, que no hemos bajado. Trabajaremos a través del plan de igualdad de oportunidades para generar más empleos y sacar a la gente de la pobreza. Hay tareas con resultados a largo plazo, que vamos a iniciar o consolidar en los cuatro años.

—Menciona temas de futuro, pero ¿no teme que su presidencia quede marcada como aquella en la que fueron puestos ante los tribunales los militares relacionados con abusos a los derechos humanos en la dictadura?

—En democracia hemos definido, y lo señaló el presidente Lagos en su manifiesto, que "no hay mañana sin ayer", que en este país se ha optado por avanzar en curar las heridas del pasado a través de más verdad, justicia y reparación para todas las víctimas de la violencia política. Tenemos muchos procesos en curso, gente que ha sido sentenciada, otros que estarán por recibir sentencia y garantizaré que cada poder del Estado juegue su papel y que la justicia pueda hacer su tarea.

—Como jefa del Estado, en el caso de que en los próximos cuatro años se produzca el fallecimiento del general Pinochet, ex jefe del Estado, ¿piensa asistir al entierro?

—Tres cosas. Lo primero, como jefa de Estado haré todo lo que me digan la Constitución y las leyes. Lo segundo es que la situación procesal del general Pinochet está en curso y habrá que esperar para conocer su resultado. Y lo tercero es que violentaría la conciencia de los chilenos rendir honores a una persona que estuviera procesada o a lo mejor inculpada —eso lo dirá el proceso— por delitos al fisco y violación a derechos humanos.

—¿Ha perdido Chile la oportunidad de encabezar la llamada nueva izquierda latinoamericana y cedido el puesto a personas con otra manera de hacer política de izquierdas, como Hugo Chávez?

—No me gustan las caricaturizaciones de ningún tipo. En América Latina se ven procesos de cambio, de elección democrática como Bolivia o Chile, donde los nuevos gobernantes tienen un alto apoyo, algo muy importante en el caso de Bolivia, y sustentabilidad para llevar adelante el programa de gobierno en pos del bienestar de sus pueblos. Hay quienes miran esto casi con el concepto de la guerra fría: buenos y malos. Todos hemos aprendido que no queremos volver a mirar el mundo con los ojos de la guerra fría. No estoy de acuerdo con buscar estereotipos o catalogar de una u otra manera a los gobernantes, porque cada pueblo y su evolución, desafíos, tradición, experiencias y coaliciones políticas que los apoyan son diferentes. Daré una gran prioridad a los países de la región y a los vecinos porque tenemos diversidad y desafíos comunes, a lo mejor con profundidad distinta. Además, para tener una voz en el mundo es bueno que América Latina se una.

—¿Cuál es el modelo de izquierda en el que usted cree?

—No me gustan los estereotipos ni me califico con uno determinado. Quisiera más bien ser recordada como una presidenta que trabajó sin descanso por avanzar en la justicia social, por un país más solidario y amable, más integrado y sin exclusiones. Y para eso hay distintos instrumentos. Probablemente por mi historia personal, hablo de un país inclusivo en el sentido de que la diversidad política es una riqueza, sobre todo cuando se puede expresar en democracia. Yo soy una mujer fuertemente pluralista. Tengo mis opiniones, mi sello y mis prioridades claras, pero también entiendo que en Chile tenemos que garantizar el ejercicio de la democracia cada día, no sólo el día que se vota.

—En América Latina, Mercosur y ALCA se perciben como vías alternativas. ¿Con cuál se queda?

—No me parece que sean necesariamente alternativas, pueden ser complementarias. No somos miembros plenos de Mercosur porque la estructura aduanera y el desarrollo de nuestra economía son distintos. No es justo que un país deba inhibir su propio desarrollo para poder ingresar a algún tipo de subpacto, sino que uno entre con sus características. Lo mismo pasa con el ALCA [Acuerdo de Libre Comercio de las Américas]. Empujaremos fuertemente para seguir avanzando en el ALCA, pero también guardando la diversidad. Hay países que tienen grados de desarrollo comercial, económico y aduanero muy diverso, y sería injusto que algunos tuvieran que modificar toda esa estructura para poder tener cabida en un modelo preconcebido. He sostenido que se pueda avanzar en un ALCA básico, el cual debe ser definido, que esté al alcance de los países para que puedan beneficiarse de la factibilidad de un tratado comercial de esta naturaleza. En el fondo, es buscar un acuerdo que permita a todos estar incluidos y reconozca la realidad de que hay países con distintos grados de desarrollo.



Asistencia al usuario: 903 1986 Redacción Impresa: 902 0115
Redacción Digital: 902 0115 int. 440 Publicidad on line: 900 2338
Publicidad impresa: 902 3061 Clasificados: 4002141 - 131
ShoppingElPais: 903 1986  
Zelmar Michelini 1287 - Piso 4, CP. 11100 , Montevideo-Uruguay
Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008
Acerca de...
Sudamérica
Fichas de países
Dos Lenguas
Enlaces
Diarios GDA
Comunidad Andina
Imprimir
Enviar nota
Tamaño de LetraAumentar el tamaño de la letraDisminuir el tamaño de la letra