LA NACION/GDA | BUENOS AIRES
Los inversores cuestionan las medidas poco ortodoxas para frenar los aumentos.
El sostenido crecimiento de la inflación y las dificultades para atraer inversiones de largo plazo serán los ejes de los cuestionamientos y dudas que escuchará el mes próximo la ministra de Economía argentina, Felisa Miceli, durante su viaje a Estados Unidos. Analistas e inversores de la primera economía del mundo observan con agrado el fuerte crecimiento de la Argentina, no se conmueven demasiado por el pago de la deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) y oscilan entre el descreimiento y el temor por la estrategia para combatir la inflación. Por esta razón se espera que, cuando aterrice en Washington, Miceli reciba comentarios cargados de escepticismo respecto de los acuerdos para congelar los precios. Por su parte, la Ministra intentará convencer a sus interlocutores —que incluyen a funcionarios de los Departamentos del Tesoro y de Estado— de que Argentina mantendrá un alto superávit fiscal como la mejor prueba de su convicción para mantener la inflación bajo control. "Es posible que presente una postura más ortodoxa que la esperada", afirmó una fuente muy calificada del mercado.
Consultados por La Nación, siete economistas adelantaron desde Estados Unidos los interrogantes y las respuestas que recibirá Miceli apenas aterrice en la capital de ese país. El ex economista en jefe del Banco Mundial para América latina Sebastián Edwards dijo desde Los Angeles que la preocupación más fuerte sobre Argentina "es que el país agote toda su capacidad ociosa sin resolver sus problemas e insistiendo con controles de precios, muchos de ellos a través de amenazas veladas".
ESCEPTICISMO. "Predomina un sentimiento de escepticismo, ya que el Gobierno confía en una estrategia muy desacreditada como son los acuerdos de precios para combatir una inflación reptante y creciente", expresó Edwards. Por otro lado, Edwards —que se desempeña como profesor en la Universidad de California— aclaró que los funcionarios del Tesoro que conduce John Snow y que recibirán a Miceli "tienen una visión ortodoxa sobre cómo hacer política económica y, sobre todo, cómo combatir la suba de precios". Claudio Loser, del Diálogo Interamericano y ex funcionario del FMI, aclaró que si hay una reunión con el Fondo —que podría estar en la agenda de Miceli— "el diálogo va a ser más duro y sincero que antes, porque ahora ya no hay deuda de por medio y nadie se va a cuidar de no ofender al otro". Señaló que en el gobierno norteamericano "hay una actitud de enojo hacia Argentina por la relación con el presidente venezolano Hugo Chávez y por lo que pasó en la cumbre de las Américas", en Mar del Plata. "Por ese enojo —agregó Loser— es posible que se le formulen reclamos por las tarifas y los hold outs."
Según cifras del Diálogo Interamericano, Argentina está lejos de atraer inversiones de largo plazo: en 2006 se ubicará quinta en la región con U$S 2.900 millones, detrás de México (15.100 millones); Brasil (14.700 millones); Chile (5.300 millones), y Colombia (3.500 millones). "Argentina está fuera del radar de la inversión real y la Ministra deberá hacer un esfuerzo grande para revertir esta actitud; sin duda que los acuerdos de precios no contribuirán a lograrlo", concluyó Loser.
El desinterés se refleja también entre los inversores bursátiles. Darío Lizzano, jefe de estrategia del banco Santander Investments, precisó que en el índice de inversiones en acciones de América Latina, Argentina ocupa sólo un 2% frente al 50% que tiene Brasil. "Los inversores quieren saber si el crecimiento seguirá este año y les decimos que será del 6,5% —junto con una inflación del 14%— y que la solidez fiscal no cambia con la salida del ministro Lavagna, porque depende del propio Kirchner", indicó Lizzano. Dos funcionarios de organismos multilaterales de crédito que prefirieron hablar en forma anónima brindaron un diagnóstico similar. Desde el edificio del FMI se indicó que hay un profundo descreimiento sobre los acuerdos de precios, "ya que desincentivan la inversión", mientras que en el BID opinaron que la inflación seguirá en alza "hasta que no se ajuste la política monetaria".
DUDAS. En tanto, desde Wall Street, un analista dijo que el Gobierno "subestima el problema de la inversión, del tipo de cambio y de la inflación. Le van a plantear varias dudas a Miceli, porque en los últimos dos meses a la deuda argentina le fue peor que a la de Brasil, pese a que el crecimiento económico es mucho más fuerte en el primer país que en el segundo", expresó. Paradójicamente, en territorio norteamericano otros festejarán la ascendente marcha de los precios ante la ministra o el secretario de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin (que tiene previsto viajar a Nueva York): serán quienes apuestan al rendimiento de los bonos ajustados por inflación al menos durante todo este año.
Desde Connecticut, el jefe de analistas del banco de inversión BCP Securities, Walter Molano, afirmó que aunque todavía hay un pequeño grupo que critica mucho a Argentina, "la mayoría de los inversores en bonos ven que es un país que crece fuerte, que tiene caja, superávit comercial y que le dio al mercado el regalo más grande que podía hacerle: el cupón atado al PBI en los bonos surgidos del canje de la deuda".
Buscan ampliar la congelación desde febrero
El gobierno de Argentina inició una nueva ronda de encuentros con supermercados y empresas proveedoras con el objetivo de avanzar en la ampliación del acuerdo de precios que entrará en vigor el 1º de febrero. El equipo que lidera el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson, se reunió con los directores comerciales de los cuatro principales grupos de supermercados. Asimismo, sostuvo conversaciones con grandes empresas de otros sectores.
Los encuentros con los empresarios forman parte de la nueva estrategia del equipo económico para contener los aumentos de precios de los productos de la canasta básica, mediante un acuerdo de doble garantía que incluya no sólo a los supermercados, sino también a los principales fabricantes. Aunque no lo reconozcan públicamente, el gobierno y las empresas admiten que el primer acuerdo sellado con las grandes cadenas supermercadistas hace poco más de un mes no cumplió con todos los objetivos y que en las últimas semanas se produjeron algunos desvíos.
El primer paso de la estrategia tuvo como objetivo congelar el precio de nueve productos lácteos hasta fin de año. La idea oficial es ir anudando convenios similares con los principales proveedores de cada rubro y una vez que se alcance un volumen importante de productos, sentar a la mesa de las negociaciones a las principales cadenas de supermercados para que avalen los acuerdos.
El acuerdo de precios que está actualmente en vigencia abarca a 223 productos de consumo masivo (alimentos, bebidas, limpieza y tocador) y en principio vence el 31 del corriente mes.