Alfredo Meza, El Nacional de Caracas
—¿Qué vertiente del socialismo cultiva Evo Morales?
—Hay que darle chance de demostrar cuál va a ser su conducta. Yo creo que no se le debe juzgar por sus palabras, sino por la circunstancia de su elección. En el caso de Evo Morales, creo que hay que distinguir entre esta circunstancia y lo que él representa para su país y América Latina, por un lado, y saber, por el otro, a cuál de las dos izquierdas se adherirá. Su elección hay que verla como un hecho positivo. Alguna vez la mayoría pobre e indígena de Bolivia tenía que ascender al poder.
Por un lado, Morales tiene la seguridad de que es un genuino representante de la mayoría sociológica del pueblo boliviano. Incluso si los decepcionase un poco, los indígenas seguirían durante largo tiempo apoyándolo. Pero por el otro lado, es vulnerable. Deberá enfrentar la desconfianza de la Bolivia oriental, hispánica y mestiza, que tiende hacia el liberalismo económico. Me pregunto si sabrá manejarse entre los radicales como Felipe Quispe y la oligarquía conservadora. Podría caer en la tentación de mostrarse lo más radical posible, pero si así lo hiciera, agravaría la tensión frente a la derecha boliviana y dividiría más al país.
—¿Morales tiene las manos atadas?
—Uno se podía imaginar que es capaz de hacer cualquier cosa con tal de no perder el afecto de su pueblo. Yo me inclinaría a pensar que la tentación populista es demasiado fuerte como para dejarla a un lado. No sería la mejor fórmula, desde luego, porque si él quiere tener éxito tiene que tratar de convertirse en presidente de toda la nación y negociar con las clases medias y los sectores empresariales.
—¿Tendrá la madurez para hacerlo cuando el presidente Chávez lo empuje para que se radicalice?
—Tendrá que ser un hombre sabio para resistir esas tentaciones. Yo pienso que puede sucumbir. Influencias como la de Lula da Silva están de capa caída. Lula es un hombre preocupado por su futuro político y no está en condiciones para ser el sabio que guíe al nuevo izquierdista.
—¿Intentará imponer el socialismo en Bolivia?
—La palabra socialismo tiene demasiados sentidos distintos. Morales cuando se refiere al socialismo está pensando en el modelo soviético. Un sistema colectivista impuesto. Si él trata de imponer un verdadero socialismo y comienza una lucha contra la propiedad privada, la situación sería catastrófica. Morales debe entender que no ha llegado el momento histórico para un socialismo de ese tipo en ningún país de América Latina.
—En todo caso, Morales no ha dicho que eliminará la propiedad privada. Sólo ha dicho que admira los procesos de Cuba y Venezuela.
—Ciertamente no lo ha dicho, y es un hecho que en su propio país habla un lenguaje distinto al que habla en Venezuela o Cuba. Cuando se reúne con Castro o Chávez suena muy radical; en cambio, no hay que olvidar que en Bolivia le dijo a los empresarios que respetaría la propiedad privada de los medios de producción. Volvemos al principio: hay que darle chance. No hay que pronunciarse prematuramente. En todo caso, hay que reconocer que alguien que pertenezca a las masas indígenas pobres tenía que llegar a la presidencia de la nación. Eso es históricamente aceptable, deseable y necesario.