"Es maravillosa la historia argentina por la cantidad de argumentos que aporta, tanto para construir dramas como personajes", afirma el escritor Pacho O’Donnell, cuya pieza histórica "El encuentro de Guayaquil" fue estrenada el 13 de enero en el Teatro Galería Sagasti, de Punta del Este, protagonizada por Lito Cruz y Rubén Stella. Ambos actores encarnarán respectivamente a San Martín y Bolívar, en un duelo verbal que toca aspectos profundos de la historia política hispanoamericana.
"En el caso concreto de esta obra —continúa el autor—, me resultó particularmente atractivo lo misterioso del asunto, puesto que ese encuentro entre estos dos grandes héroes de la historia de nuestro continente (que se dieron cita en Guayaquil el 26 de julio de 1822) estuvo siempre rodeado de cierto ocultamiento, que cuando uno profundiza va entendiendo que también tiene que ver con cómo la historia trató de desresponsabilizar a Buenos Aires de las resoluciones allí tomadas".
"Porque allí San Martín le cede la posta a Bolívar, y a partir de entonces va declinando su peso político hasta terminar en el exilio. Y este encuentro que yo planteo arranca con cierta desconfianza, luego transita por las críticas, después se cuentan sus temores, para terminar confesándose sus debilidades. En el fondo son dos fracasados, fracasados de la unión latinoamericana, que ven estos paisitos desunidos, en buena medida como resultado de las cancillerías de las grandes potencias. Y ambos pagan sus pecados de lucidez: San Martín en el exilio y Bolivar en el olvido".
TEATRALIDAD. A la hora de buscar una forma dramática para este episodio, el dramaturgo se topó con más dificultades. La principal, que por tratarse de figuras históricas tan conocidas, no era fácil sacarlas de cierto congelamiento, producto de décadas de repetirse sus imágenes en los libros de divulgación. Para superar el escollo, el escritor enfocó hacia los aspectos privados de ambas biografías, rescatando elementos cotidianos. La amante que San Martín parece haber tenido en Lima, o su necesidad de consumir opio, van en esa dirección.
Para realizar esa operación, O’Donnell recurrió a una amplísima bibliografía que incluye nuevas miradas sobre las mayores figuras históricas de Latinoamérica, participando de un revisionismo que no todos comparten. "Hay gente que cree que el revisionismo lo que hace es atacar las figuras de los próceres, y yo creo que lo que sucede es todo lo contrario: al revisar esos otros aspectos, estas personalidades crecen, porque se hacen más humanas. Por otra parte, en la obra trato también de ocuparme de otros elementos a los que la historia no llega, como el pensamiento de estos hombres. Porque sin intentar acercarnos al pensamiento de San Martín, no se entiende su exilio, ni por qué se demoró tanto en repatriar sus restos".
En cuanto a lo relacionado con la escenificación, el autor sostiene que como se trata de una obra de texto, descartó elementos extraños o fuera de lo común, optando por un montaje sumamente respetuoso del texto. Por eso quedó muy satisfecho del trabajo de dirección que realizó Cruz, a quien califica como un director "excelente, de un rigor extraordinario". Cuenta el escritor que la pasión que la obra despertó en el director y actor fue tal "que me llamaba a medianoche para preguntarme por la situación militar del momento, o los menores detalles de la historia. ¡Dejate de hinchar, Lito!", le tenía que decir para ir rematando las conversaciones telefónicas nocturnas.
ENTRE MANOS. Médico, psicoanalista y narrador, O’Donnell (Buenos Aires, 1941) estrenó su primera pieza, Escarabajos, en 1975, obteniendo, entre otros, el premio Argentores. Desde entonces ha realizado además de teatro (Lobo...¿estás?, Lo frío y lo caliente, Vincent y los cuervos), biografías y polémicos libros de historia de corte revisionista. Los héroes malditos, El rey blanco, El águila guerrera son algunos de sus títulos, junto a Las hormigas de Chaplin, Doña Leonor, los rusos y los yanquis y Copsi.
En este momento acaba de terminar una novela sobre la guerra civil española, que se llamaría Las patrias lejanas y sería editada por Sudamericana. También está escribiendo una nueva obra teatral, que trata del conflicto entre hijos y cuyo título podría ser Regreso, aunque no tiene apuro por llevarla a escena, porque en este momento tiene dos obras en cartel, "y la vida me enseñó a no poner las cosas todas juntas, sino en fila, para que no se pisen".
El encuentro en Guayaquil, con vestuario de Cristina Pineda y escenografía de Daniel Feijoo, irá hoy, mañana y el domingo a las 22 hs en el Teatro Galería Sagasti (Gorlero y calle 31, tel. 444111), una sala que el autor consideró muy adecuada para la representación, pese a tener su escenario menos profundidad que la sala donde estrenó en Buenos Aires. Esta fue nada menos que el Teatro del Pueblo, aquel sobre el cual Leónidas Barletta edificó la primera compañía de teatro independiente del Plata.
Semejante antecedente, sumado al prestigio del autor y los actores, seguramente será bienvenido en Punta del Este, donde temporada a temporada el teatro de texto lucha por abrirse paso y marcar presencia. En este caso, una pieza que habla sobre el equilibrio del poder político en América Latina, y su consolidación y concordia para ir camino hacia un futuro más alentador, multiplica sin dudas las expectativas.
Ficción real
El encuentro de Guayaquil parte de un hecho histórico: la reunión, el 26 de julio de 1822, entre San Martín y Bolívar, quienes buscaban aunar fuerzas para lograr la unión americana. En una carta firmada por el prócer argentino pocos días antes de la cita, éste afirmaba: "Es preciso combinar en grande los intereses que nos han confiado los pueblos para que una paz sólida y estable prosperidad les haga conocer el beneficio de su independencia". Según O’Donnell, autor de la obra, ésta también aborda el sentimiento de frustración de ambos héroes.