LIMA | AFP
La posibilidad de que una guerra de la coca haya estallado en Perú divide a los analistas, tras las dos recientes emboscadas atribuidas a la guerrilla de Sendero Luminoso, que dejaron 13 policías muertos en los principales valles cocaleros del país.
"Ya arrancó la guerra de la coca y Sendero Luminoso es el principal actor de esta guerra", dijo Jaime Antezana, del privado Instituto Peruano de Economía y Política.
"Asistimos al inicio de un conflicto armado en torno a la coca, donde la lucha ya no es por el poder o el comunismo sino ahora como acciones ligadas a defender la producción de coca y a quienes sostienen este negocio", acotó este especialista en temas de droga, violencia y narcotráfico.
Perú marcha hacia una "colombianización", por la vinculación de los grupos armados con los grupos de narcotraficantes. Sendero Luminoso se ha insertado en parte de la cadena del narcotráfico, agregó.
El analista Carlos Tapia no comparte la idea de la guerra de la coca y sostiene que quienes alegan eso quieren unificar como si fuera un solo protagonista de la violencia a los narcotraficantes, cocaleros y los rezagos de Sendero Luminoso.
Tapia asegura que promover la teoría de la "guerra de la coca" apunta a que en Perú se aplique también un plan Colombia en el valle del Alto Huallaga en el cual el ejército intervenga contra la guerrilla y el narcotráfico.
"Sendero lo que busca ahora no es capturar el poder sino convertirse en un poder fáctico local, relacionándose con el narcotráfico; tienen intereses convergentes pero identidades diferenciadas", afirmó.
Los ataques se produjeron a cuatro meses de las elecciones generales en Perú, uno de los mayores productores mundiales de hoja de coca —materia prima de la cocaína— y cuando el tema de la industrialización de la hoja verde se apoderó del debate electoral.
"El conflicto armado en torno a la coca se incubaba desde hace año y medio, cuando se produjeron los primeros enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y campesinos cocaleros armados entrenados por sicarios", señaló Antezana.
Según Antezana, Sendero Luminoso (maoísta) aceleró su agenda para enviar señales de que son ellos quienes van a defender la hoja de coca de las políticas de erradicación, que impulsa Perú con apoyo de Estados Unidos.
El analista recordó que ha habido entrenamientos masivos y traslado de armamento a los valles cocaleros. Ya hubo enfrentamientos en octubre 2004, febrero 2005 y entre abril y mayo pasados.
Todo ello ocurre en un escenario de incremento de la producción de la hoja de coca, donde crecieron las hectáreas cultivadas y donde el precio de la arroba (11,5 kilos) de coca está en alza (US$ 35), subrayó Antezana. Estamos ante un nuevo escenario, concluye, 24 hs después de que el gobierno peruano decretara el estado de emergencia por 60 días en los mayores valles cocaleros de Perú, lo que implica militarizar la lucha.
"Se trata de una guerra avisada, de una peligrosa guerra a plazos en la que el problema es de diagnóstico porque Sendero Luminoso ha dejado de lado su ideología (maoísta)", declaró a la AFP el analista Mirko Lauer.
"Sendero Luminoso usa su nombre como una franquicia para proteger a los narcotraficantes. Y actúan cuando las autoridades emprenden acciones armadas para combatir al narcotráfico", indicó.
En noviembre el gobierno inauguró con ayuda de la agencia antidrogas estadounidense (DEA) una base policial contra el narcotráfico en la localidad de Palmapampa, en el valle del río Apurímac, sudeste de Perú.