ASUNCION | AP
El abogado Nicanor Duarte proclamó su "victoria aplastante" en la elección presidencial luego que resultados de boca de urna le dieron una amplia ventaja sobre sus más cercanos rivales.
"No los voy a defraudar", dijo Duarte, de 46 años. "Seré el presidente que recuperará la dignidad del país, el respeto de la comunidad nacional y el reconocimiento de la comunidad internacional".
Duarte anunció la intervención de los servicios de aduana y tributarios para evitar la evasión de impuestos, como elementos centrales de la lucha contra la corrupción.
Agregó que buscará "la inmediata renegociación de los vencimientos de la deuda externa" y el envío de una misión a Washington para buscar 500 millones de dólares del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo para obras viales.
El presidente electo dijo también que está dispuesto a conformar una alianza amplia en el Congreso.
PORCENTAJES. Duarte habló luego que un resultado de boca de urna anunciado por Canal 13 de televisión y Radio Ñandutí le otorgó 40,2 por ciento de los votos, contra 24,7 por ciento de Pedro Fadul del movimiento Patria Querida y 21,4 por ciento del liberal Julio César Franco.
La encuesta reflejó consultas a 21.387 electores en el momento en que abandonaban el lugar en que emitieron su voto.
Otro resultado de boca de urna por Canal 4 de televisión y el diario Ultima Hora también dio como ganador a Duarte con 38,7 por ciento, segundo a Franco con 22,5 y tercero a Fadul con 20,1. No se anunció el número de consultados.
Por detrás de los tres principales candidatos se situaba el representante de la formación del ex general golpista Lino Oviedo, el Partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), Guillermo Sánchez Guffanti, al que los sondeos le daban entre un 10,7 por ciento y un 13,9 por ciento.
El Partido Encuentro Nacional, que había sido la tercera fuerza del país hasta ahora, ha desaparecido prácticamente del mapa político paraguayo con porcentajes que rondan entre el 2 y el 3 por ciento.
La votación se desarrolló en un día soleado y caluroso.
El servicio electoral informó de un funcionamiento satisfactorio del sistema de votación electrónica, que se usaba por primera vez para alrededor de 40% de los 2,4 millones de electores.
Las elecciones se cumplieron en "completa normalidad" aseguró el presidente del Tribunal Superior Electoral Alberto Ramírez. Los colegios electorales cerraron sus puertas en todo el país como estaba previsto a las 16.00 hora local.
Decenas de observadores internacionales —de Brasil, Chile, Costa Rica y la Organización de los Estados Americanos— recorrieron durante la jornada los centros de votación de todo el país, y dijeron también que el acto electoral se desarrolló normalmente, con problemas menores que no afectaban el proceso global.
RIQUEZA Y POBREZA. Duarte, abogado y ex relator de fútbol, era el abanderado del Partido Colorado, que gobierna desde hace 46 años, ya sea bajo dictadura o en democracia. Las encuestas preelectorales le atribuían cerca del 37% de la votación, con ventaja de unos puntos sobre sus más cercanos rivales.
Tras votar poco después de las siete de la mañana en una escuela local, Duarte prometió que si era elegido, trabajará "para que Paraguay deje de ser un país rico pero de gente pobre".
"Un Paraguay distinto, igualitario, es posible", agregó.
Tras emitir su voto, su contrincante Falud había advertido que podría haber fraudes en la elección, pero ello pareció descartado, mientras Franco prefirió hacer votos porque "quien sea el ganador, realmente trabaje para servir al pueblo".
Los programas de los distintos candidatos exhiben pocas diferencias. Pero mientras Duarte reitera su oposición a las privatizaciones que muchos demandan para allegar recursos al Estado, Falud y Franco se muestran dispuestos a ellas.
"Hay alternativas para obtener recursos, yo repudio el sistema neoliberal", dijo Duarte tras votar ayer.
CRISIS. El nuevo presidente asumirá el 15 de agosto, y enfrentará una crisis económica marcada por un desempleo oficial de 18%, pero que en la realidad es sustancialmente mayor.
La economía se contrajo 2,2% en el 2002, las arcas del Estado están virtualmente vacías y la corrupción afecta las principales actividades.
Además, fenómenos nuevos para los paraguayos, como la delincuencia y la creciente inseguridad pública, han surgido como preocupaciones centrales de la ciudadanía y muchos anticipaban que tendrían un efecto importante en la votación.
Los electores elegían también un vicepresidente, 45 senadores, 80 diputados y 17 gobernadores regionales.
El presidente electo sucederá a Luis González Macchi, quien fue designado por el Senado en 1999 tras la forzada renuncia de Raúl Cubas por las violentas manifestaciones que siguieron al asesinato del vicepresidente Luis María Argaña.
La vedette fue la urna electrónica
ASUNCION. La novedosa inclusión de las urnas electrónicas, que agilizaron el tiempo de votación pero provocaron no pocas confusiones en los votantes, convirtió a estos aparatos en verdaderas estrellas de las elecciones presidenciales en Paraguay.
Unos 700 indígenas Makú, que viven en sus tolderías en Mariano Roque Alonso, una localidad en las afueras de Asunción, fueron algunos de los sorprendidos por la novedad.
Un portavoz de los indígenas se quejó porque "la máquina no habla nuestro idioma", según dijo a la AFP mientras una delegada electoral intentaba explicarle como usar la urna en guaraní, un idioma precolombino que habla el 95% de los paraguayos.
"Chake (cuidado) con cometer delitos electorales", advirtió entre tanto un jurado electoral, para obligar a un paisano una foto de Nicanor Duarte.
Para facilitar el uso de los aparatos prestados por Brasil y que fueron instaladas en el 45% de las 8.400 mesas, las autoridades instalaron urnas de ensayo a la entrada de los puestos de votación.
En otro puesto de votación en Santísima Trinidad, una zona de clase media en el norte de Asunción, Yeimy Rubiani, una empleada estatal de 32 años, no ocultaba su expectativa mientras hacía fila para aprender a usar la urna.
Además de las urnas, las calles vacías, el escaso tránsito vehicular y una nutrida presencia policial en las calles fueron la nota predominante en Asunción, en medio de un calor húmedo que al mediodía rondaba los 38 grados.
AFP