BUENOS AIRES | FERNANDO NOLE
La Argentina se enfrenta por primera vez en su historia a un balotaje y, sin lugar a dudas, se abren incógnitas a la hora de evaluar qué pasará en una segunda vuelta entre los candidatos a presidente Carlos Menem y Néstor Kirchner.
En principio, aquí se está dirimiendo indudablemente la feroz interna del Partido Justicialista o Peronista donde, más allá de estos dos candidatos, la lucha es entre el propio Menem y el actual presidente Eduardo Duhalde.
Todo indicaba anoche que la diferencia que Menem sacó a favor en la primera vuelta es escasa y que Kirchner va a ser un duro rival para el ex presidente, cuando se realicen los comicios el próximo 18 de mayo.
CONJETURAS. Durante las últimas horas de anoche diversos analistas políticos argentinos realizaban diversas conjeturas. En general, se puede decir que para la segunda vuelta se va a poner en juego dos modelos político económico en concreto: el llamado neoliberal, representando por el menemismo, y el llamado progresista, impulsado por Kirchner, con el aval total de Duhalde.
De cara a la segunda vuelta, va a ser fundamental el desarrollo de las estrategias políticas. A la luz de los hechos, se puede decir que una gran parte del 17% del electorado que consiguió el candidato por Recrear, Ricardo López Murphy, se orientaría hacia Menem.
También se inclinaría hacia el ex presidente un importante sector del 14% que votó a Adolfo Rodríguez Saá.
Pero Kirchner, indefectiblemente, aglutinaría a todo el antimenemismo, en donde podrían confluir fuerzas diferentes, e incluso hasta de izquierda.
Por lo pronto, la cuarta ubicada en los comicios a presidente, Elisa Carrió, ya anticipó que si bien su partido no hará alianzas con nadie, adelantó que en ningún caso votará a Menem en la segunda vuelta.
Es decir que una gran parte del 13% que consiguió Carrió iría a Kirchner, a lo que se le sumaría alrededor de un 5% a 6% de algunos sectores del radicalismo y también de algunos núcleos más izquierdistas.
En esos términos, la elección en segunda vuelta sería sumamente peleada y el que gane lo hará con una diferencia escasa, de dos a cuatro puntos, según los cálculos de algunos analistas.
RESULTADO INCIERTO. El resultado se presenta realmente incierto. Toda esta ecuación podría dar un mínimo margen de triunfo a Menem, por el respaldo mayoritario de los votantes de López Murphy y de Rodríguez Saá, pero a su vez Kirchner va a captar a todo el antimenemismo junto.
Otro dato de la realidad que no puede escapar a nadie es que podría haber una gran cantidad de votos en blanco e impugnados. Al no estar algunos candidatos que representaban un cambio con relación a la vieja dirigencia y a los partidos políticos con más presencia histórica en Argentina, se calcula que muchos ciudadanos optaran en la segunda vuelta por impugnar o anular su voto.