Sábado 26 de abril de 2003- Año 85 -Nº 29351
Internet Año 8 - Nº 2461 | Montevideo - Uruguay
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ARGENTINA CON BUENOS INDICIOS
Falta mucho pero hay mejoría

Tiene enormes problemas, pero crecen la producción industrial y agrícola, se exporta más y la inflación fue frenada

Buenos Aires - Argentina ha dado grandes pasos en su duro camino de resurgimiento tras el colapso económico producido en diciembre de 2001. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció un cronograma de cuatro meses para levantar los últimos controles sobre los depósitos bancarios, que afectan a un monto total de 4.800 millones de dólares. Si bien un tercio de ese monto será devuelto en Bonos _si el Parlamento lo aprueba_ por primera vez desde fines de 2001 los argentinos tendrán libre acceso a sus ahorros. El Banco Central también anunció que aliviará los controles a los capitales impuestos el año pasado y anunció un plan para el retiro de la mayor parte de las ``monedas paralelas´´ emitidas por las provincias, que estaban desesperadas por fondos.

Estas medidas siguen a otra serie de indicios de una incipiente recuperación de Argentina. El peso se ha apreciado de manera sostenida. La inflación se estáenlenteciendo después que tuvo un agudo incremento hace un año. El ministro Lavagna considera que la economía crecerá más del 4 por ciento en el corriente año. A través del desagradable expediente de amenazar con el no pago de la deuda, el gobierno, en enero, logró un acuerdo temporario con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pese a fuerte oposición del ``staff´´ del organismo. Gracias a todo esto, el próximo Presidente, que asumirá el 25 de mayo después de dos vueltas electorales, tendrá una herencia mucho mejor que las de los dos últimos gobernantes, según sostiene el ministro Lavagna.

El presidente Eduardo Duhalde _quien fue elegido por el Parlamento en el primer día de 2002, luego que su antecesor renunció_ y los intregrantes de su gobierno argumentan que rescataron a Argentina de un profundo pozo, pero muy pocos les dan crédito por ello. Eso es cierto en parte. Sin concitar la atención debida, Lavagna comenzó a dominar las políticas fiscal y monetaria a mediados de 2002. Eso permitió frenar la inflación, así como la caída del peso y de la economía. Al mismo tiempo, la devaluación de enero de 2002, si bien caótica, ha comenzado a hacer su obra: las exportaciones crecen y a los productores agropecuarios les va bien: la cosecha de este año estará cerca del récord. Ya no se cierran más fábricas. En efecto, algunas industrias, como es el caso de la textil, que no podían competir bajo las reglas del tipo de cambio fijo, comienzan a revivir. El turismo se encuentra en auge: los extranjeros llegan en alto número a la Patagonia. A medida que los argentinos con sus recursos reducidos se quedaron en casa, los balnearios de la costa atlántica tuvieron su mejor verano desde 1992. Se hacen dos grandes críticas a la gestión del presidente Duhalde. La primera se refiere al mal manejo inicial de la devaluación, con la conversión por imposición oficial de los depósitos y créditos de dólares a pesos a tasas diferentes. La segunda se refiere a lo que el equipo de gobierno no hizo.

Cuatro grandes obstáculos siguen bloqueando el camino hacia el crecimiento económico sostenido.

El primero es la deuda pública. Argentina se declaró en ``default´´ en relación con aproximadamente 60.000 millones de dólares en Bonos, en diciembre de 2001. Sin embargo, desde ese momento, el gobierno ha realizado o anunciado nuevas emisiones de Bonos por un total de 27.000 millones de dólares, principalemente para compensar a los bancos y ahorristas por la conversión obligada a pesos. Pero, todavía debe iniciar negociaciones para la reestructura de su endeudamiento.

Debido a que están involucrados casi 70.000 acreedores bajo siete jurisdicciones legales dieferentes, las conversaciones serán largas y complicadas. Resulta difícil para las empresas argentinas renegociar sus deudas mientras el gobierno no lo haya hecho.

En segundo lugar, aun en el caso de que el gobierno convenciera a los acreedores para aceptar la refinanciación del 70 por ciento del valor de los Bonos que están en default, debe generar un superávit fiscal primario _léase antes del pago de intereses_ de entre 4 y 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), si va a pagar las otras deudas, según estima el consultor económico, Miguel Broda. Eso es algo que Argentina casi nunca ha logrado.

GRANDES DEUDAS. Hay un comienzo. El gobierno resistió las presiones para incrementar los salarios del sector público, cuyo valor real ha sidodevastado por la inflación. El año pasado, los gobiernos provinciales lograron un superávit primario. Hasta el momento, en el corriente año, el gobierno está cumpliendo los objetivos acordados con el FMI. Un alto jerarca del gobierno sostiene que, a partir del próximo año, el crecimiento de la economía y un peso más fuerte significarán que un superavit del 3 por ciento del PIB es alcanzable y sería suficiente para pagar el endeudamiento. Pero, advierte que mantener los gastos a raya será más difícil a medida que la economía se recupere. Se necesitan riesgosas reformas del sistema impositivo y de las finanzas provinciales.

El tercer problema es que el sistema bancario es insolvente y demasiado grande para una economía que se contrajo. Broda puntualiza que el 56 por ciento de los activos del sistema bancario consisten de papeles de un gobiernoque cayó en ``default´´. Solo la mitad de los créditos bancarios al sector privado están al día. Varios bancos extranjeros se retiraron del mercado argentino, aunque otros permanecen. Antes de que pueda surgir un sistema fdinanciero más pequeño y fuerte, se requieren una nueva ley bancaria y reglas más estrictas.

El cuarto problema, es que la devaluación derivó en amplia modificación de contratos. Por ejemplo, el FMI se preocupa de que al otorgar solo modestos aumentos de las tarifas de los servicios públicos que fueron privatizados, el presidente Duhalde está aplazando la inflación. Las empresas de servicios públicos tienen deudas por un total de 45.000 millones de dólares. Pero, también saben que muchos de sus clientos no pueden pagar grandes aumentos de tarifas, por lo que la preocupación del FMI puede ser exagerada. Un osbtáculo más tangible a la futura inversión es un sistema judicial politizado. The Economist



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