|
||||||||
Por Pablo Jiménez de Aréchaga
Ingeniero Agrónomo
pjimenez@seragro.com.uy
Cuando aún resta el último tramo del ciclo productivo de los cultivos, existe buena expectativa en el sector productor por conseguir una nueva zafra récord de trigo. Luego de un satisfactorio avance de los cultivos en sus estados iniciales de desarrollo, las mayores interrogantes estaban puestas en la amenaza del Fusarium en floración, acentuada por pronósticos de ocurrencia de lluvias superiores a lo normal.
Afortunadamente, si bien se han registrado precipitaciones importantes, las temperaturas han sido inferiores para las medias de la época, inhibiendo las condiciones predisponentes para el desarrollo del hongo.
Aunque resta materializar la zafra con una cosecha exitosa, todo hace pensar que se logrará un volumen récord para la historia triguera de nuestro país. Con una superficie sembrada de 544.000 hectáreas y un rendimiento medio esperado entre 3.000 y 3.500 kg/há, la producción de trigo se ubicará en un eje de 1.600.000 a 1.900.000 toneladas. Se trata de un récord absoluto para el país, que marcará un incremento de 30% respecto a la zafra pasada y representará más del doble de lo que se obtenía apenas dos años atrás.
El destino creciente de esta producción es el mercado de exportación, que nuevamente vive una coyuntura particular por una firme demanda brasilera y un nuevo fracaso de la producción argentina (ver páginas 48 y 49). Considerando un consumo doméstico de 400.000 toneladas, el saldo exportable podrá ubicarse en torno a 1.400.000 toneladas, generando un incremento en los volúmenes exportados de 40%.
Aquí la atención tendrá que estar puesta en la logística de almacenaje para esta gran cantidad de grano, que encontrará sus mejores posibilidades comerciales avanzado 2010. Haciendo un paralelismo con lo que históricamente ha sucedido con el arroz exportado a Brasil, hay que recordar que el país norteño cosecha su propio grano en la misma época que nosotros. La mayor demanda ocurre unos meses después de la cosecha, cuando sus existencias comienzan a agotarse.
Respecto al precio, las ventas anticipadas que ya se cerraron marcan niveles de 190 a 215 U$S/tonelada puesta en Nueva Palmira y la apuesta se centra en que la demanda norteña mejore las referencias actuales, luego de pasada la cosecha.
Hoy, el precio de referencia se ubica entre U$S 180 y U$S 190 puesto en el puerto de Nueva Palmira. Si bien las referencias FOB son menores que el promedio de la zafra pasada (250 U$S/ton FOB), el ajuste en los costos genera condiciones positivas para los márgenes económicos a partir de los destacados niveles de productividad esperados.
La cebada ante nuevos desafíos
El panorama productivo para la cebada es bastante similar al del trigo, con cultivos en muy buen estado a nivel general, principalmente en la tradicional zona agrícola del país. Al igual que en el caso del trigo, cuando observamos las nuevas zonas donde irrumpió la agricultura aparecen algunos inconvenientes que limitarán una mayor expresión del potencial productivo.
Específicamente en cebada, en algunos departamentos del Centro y Sur hubo problemas por excesos hídricos, así como también la presencia de oídio (hongo) en algunos materiales puntualmente susceptibles al desarrollo de esta enfermedad.
Igualmente, se aguarda una importante cosecha de cebada en los próximos meses, con un rendimiento promedio que podrá ubicarse en torno a 3.100-3.200 kg/há, según dijo a El País Agropecuario el responsable técnico de Maltería Oriental SA (MOSA), Ing. Agr. José García.
Con una superficie de siembra de 150.000 hectáreas, la producción rondará las 450.000 toneladas, lo que también significará una de las mayores cosechas de la historia. Recordemos que la capacidad de malteo local alcanza a 370.000 toneladas de cebada cruda, por lo que la producción esperada cubrirá, con creces, la demanda industrial a lo largo del año.
Por su parte, el escenario comercial de la cebada no acompaña las buenas expectativas que tiene el del trigo. Si bien las malterías han mostrado año a año una rápida adaptación y renovación de los planes comerciales que les ha permitido mantenerse competitivas, la característica actual del mercado conspira contra ese mecanismo.
La principal referencia en las fórmulas comerciales de las malterías es el trigo en Chicago, que ha sufrido una tendencia bajista en los últimos meses, producto de la gran cosecha y recuperación de stocks a nivel mundial.
La disociación del mercado regional del trigo respecto de lo que ocurre a nivel mundial, resultado de la coyuntura especial antes comentada, afecta las cotizaciones de la cebada a nivel local, si las comparamos con las del trigo. Si bien los mecanismos de ventas anticipadas también fueron utilizados en este sector, no más de 10% de la producción pudo ser comercializada a valores de 210-215 U$S/tonelada. La referencia actual marca un nivel de 160 U$S/tonelada, cosa que no conforma al sector productor.
De todas formas, las perspectivas del rubro se mantienen muy auspiciosas. Un par de aspectos sostienen esta afirmación. Es de esperar que el mercado regional y mundial de trigo tienda a alinearse en el futuro cercano, lo que sostendría la vigencia de los mecanismos de fijación de precios actuales propuestos por las malterías o, en su defecto, obligaría a ajustarlos de modo competitivo, acorde a la nueva realidad.
Además, en un escenario de expansión de la superficie agrícola en todo el país, la "cuota parte" que hoy demanda la industria maltera sería cubierta sin mayores dificultades, considerando la ventaja agronómica y económica que supone incluir el cultivo de cebada en la rotación agrícola, aparte de un mejor comportamiento de esta especie en determinadas zonas del país.
Cultivos de verano
Las perspectivas para la nueva zafra de cultivos estivales tienen algunos puntos de destaque. La soja batirá nuevos récords de siembra, ubicándose entre 650.000 y 700.000 hectáreas.
Las últimas semanas mostraron subas importantes en la Bolsa de Chicago, impulsadas por la baja del dólar y el movimiento de los fondos, lo que determinó precios locales nuevamente cercanos a 350 U$S/tonelada, referencia con la que los productores están conformes. La disponibilidad de semilla es muy limitada y la peculiaridad de esta zafra será la enorme área de segunda, con la complejidad operativa de implementar una gran siembra en plazos acotados.
Respecto al girasol, la puesta en marcha del proyecto ALUR/COUSA impulsará a un cultivo actualmente restringido a una mínima expresión. Con apoyo financiero, técnico y una base de U$S 350 más premios por el 50% de la producción, la propuesta es mirada con atención por productores y empresas agrícolas que operan en el país.
Por el lado de los granos forrajeros (maíz y sorgo) surgen algunas interrogantes. Se reconoce la importancia que tiene su inclusión en los planteos de agricultura continua, como un mecanismo casi exclusivo para mantener la sostenibilidad ambiental del sistema.
Sin embargo, los aspectos comerciales ponen un manto de incertidumbre a una mayor expansión, con stocks de la zafra pasada que ha costado digerir. La baja en los precios ha dificultado una mayor operativa comercial, agravada en los casos en que los fletes aumentan su incidencia en el resultado final del negocio.
Son realidades diferentes tener un sorgo de grano húmedo para ser consumido por la ganadería en el propio establecimiento que tener que sacar el grano de una zona agrícola pura a puntos de consumo animal más o menos cercanos a dicha producción.
Igualmente, la siembra de ambos cereales va a ser importante. En maíz, se ha reservado semilla para 140.000 hectáreas, manteniéndose estable el área de las últimas zafras, aunque habrá que esperar unos meses para confirmarla, ya que crecen las siembras de segunda.
| « volver |