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Miércoles 24.06.2009, 04:20 hs l Montevideo, Uruguay
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Agropecuario


REBROTE "INFECCIOSO"

Carnes protegidas

Por Jorge Chouy

jchouy@seragro.com.uy

El mercado internacional para las carnes uruguayas sigue siendo favorable, pero hay preocupación por algunas acciones proteccionistas.

Los precios que se obtienen son bastante buenos y permitirían mantener una ren-tabilidad razonable para sostener el desarrollo de la actividad. Por supuesto que no se logran los valores de 2008, pero nadie duda de que eran ficticios, pues respondían más a una burbuja especulativa que a un mercado genuino de oferta y demanda del producto.

Luego del período de euforia, que alcanzó su pico en agosto del año pasado, los precios de nuestras exportaciones cayeron en el último trimestre y llegaron al mínimo de U$S 2.369 la tonelada carcasa promedio en diciembre.

Luego de algunas vacilaciones, el mercado se fue recuperando lentamente a lo largo de este año y actualmente cotiza 10% por encima de esos valores mínimos. El promedio de mayo fue casi de U$S 2.600 la tonelada y los embarques de las primeras semanas de junio superan ese valor: mantienen la tendencia alcista, a pesar de haberse completado ya los envíos destinados a cumplir el cupo Hilton, que debe encontrarse en Europa ya salido de la Aduana para cuando venza el ejercicio agrícola, el 30 de junio.

La buena participación de Rusia, Venezuela, EEUU e Israel, además de los países europeos, demuestra la diversidad de destinos a los que se exporta nuestra carne: hay 105 mercados habilitados y, aunque son unos pocos los que realmente cifran, se trata de una de las mayores fortalezas que hemos construido a lo largo de muchos años.

En recientes presentaciones, el presidente del INAC, Alfredo Fratti, manifestó su esperanza de que antes de que finalice este año podamos embarcar carne fresca (no solo procesada) a Corea, un gran comprador en volumen y precios, cuyos consumidores no están conformes con las garantías que ofrece EEUU en cuanto al control de la Vaca Loca y no tienen demasiadas alternativas de aprovisionamiento, ya que Australia y Nueva Zelanda tienen toda su producción colocada en mercados no menos importantes.

Los valores de exportación se han ido recuperando y, algo nada menor, no hay dificultades en la colocación de algunos cortes, como existieron en determinados momentos del año pasado.

De todos modos, hay algunas preocupaciones respecto a un mercado fundamental: la Unión Europea (UE). Este conglomerado, a pesar de haber bajado sustancialmente sus precios (33%) respecto a igual tramo del año pasado, continúa siendo, lejos, el principal comprador en volumen físico y en monto. En lo que va de 2009, los embarques a ese destino representan 30% de las toneladas y 44% de los dólares totales.

Proteccionismo

Por eso es grave que en los últimos tiempos, fruto de la crisis económica internacional, hayan regresado ciertos problemas en los mercados, que sacaron del cajón al fantasma del proteccionismo, que se suponía (erróneamente) desaparecido.

Las noticias de la restauración de restricciones comerciales, seguidas de apoyos y subsidios anacrónicos por parte de los países ricos a sus sectores productivos, vuelven al tapete. La peor faceta la constituyen los subsidios a la exportación de productos, que distorsionan no sólo los precios locales sino también los mercados internacionales.

Eso no lo hace quien quiere sino quien puede: como siempre, son los países ricos -los compradores de nuestros productos- los principales transgresores de las normas, en su letra y en su espíritu, y, como es habitual, se arreglan entre ellos.

Las acciones proteccionistas no abarcan sólo a la carne, como es lógico. Uno de los sectores tradicionalmente más castigados por esas políticas nefastas es el de los lácteos, que nuevamente sufre por medidas tomadas inicialmente en Europa, seguidas por otras de EEUU.

Arreglos carnales

También en la carne vacuna la UE acaba de hacer un acuerdo con EEUU que afecta nuestros intereses como cumplidores y tradicionales proveedores del conglomerado europeo.

Ese acuerdo le otorga a EEUU un cupo sin aranceles de 20.000 toneladas de carne de calidad, que será ampliado a 45.000 toneladas en tres años. Ya hoy los norteamericanos usufructúan la mitad de los volúmenes de cuota de este tipo de carne en Europa.

Respecto al alcance, los motivos y las repercusiones de este acuerdo consultamos al embajador y economista Carlos Pérez del Castillo, coordinador del Programa ICI, responsable de un equipo técnico que asesora a la ARU, la Cámara Mercantil y la Cámara de Industrias en los temas económicos y de comercio internacional (ver recuadro).

"Con esta concesión, Europa busca compensar a EEUU para que levante las restricciones arancelarias que impuso hace unos años a varios productos europeos, como quesos, champagne, prendas de lujo, que han tenido impacto importante en muchas empresas emblemáticas", explicó Pérez del Castillo.

El experto compatriota recordó que EEUU aplica esas restricciones a la UE por un monto de U$S 116 millones anuales en uso de una represalia autorizada por la OMC. Veamos los antecedentes: la UE no acata la resolución de la OMC que le impedía prohibir la importación de la carne con hormonas producida por los norteamericanos, al no haberse detectado por parte de los organismos científicos correspondientes ningún efecto perjudicial para la salud en estos productos. Ahora, los europeos le otorgan a EEUU el beneficio de ingresar con importantes volúmenes de carne valiosa, para que los norteamericanos dejen sin efecto las represalias.

La carne de calidad descripta en los acuerdos entre los gigantes entra sin pagar arancel alguno, mientras Uruguay paga 20% por ingresar con sus escasas 6.300 toneladas de cupo Hilton. Ese volumen, relativamente reducido, tiene gran significación, por su alto valor, en la ecuación económica de la cadena cárnica.

En el acuerdo actual definido entre los grandes, la apertura de cuotas de ingreso a la UE es abierta, para driblear las normas internacionales –es decir que cualquier país podría proveerla–, pero la descripción del producto corresponde exactamente a la oferta estadounidense, con la salvedad de que no puede haber sido producida con hormonas. Debe ser carne proveniente de novillos y vaquillonas de menos de 30 meses (esto seguramente es por la Vaca Loca), engordados a grano, con un nivel de gordura determinado y demás especificaciones que se ajustan perfectamente al interés norteamericano.

Las cuotas son asignadas a los importadores europeos, a diferencia de las que tenemos adjudicadas nosotros, que fueron otorgadas a los países beneficiarios en compensación de concesiones comerciales realizadas en contrapartida. En Uruguay el INAC distribuye la cuota entre los frigoríficos, de acuerdo a sus antecedentes como exportadores.

En esta oportunidad, también Brasil y Argentina lograron mejoras en sus cuotas. Los vecinos del Norte duplicaron su cupo (de 5 mil a 10 mil toneladas) en compensación por la incorporación de Rumania y Bulgaria a la UE, lo que les hizo perder tradicionales mercados a los que abastecía.

Los grandes frigoríficos brasileños pegaron un salto en el valor de sus acciones (que estuvieron algo deprimidas), a raíz de este fenómeno. Los precios en recuperación y la pérdida de competitividad de empresas de menor porte, sumados al aumento de cuotas Hilton, hizo crecer las acciones de JBS Friboi en 15%, las de Marfrig en 44% y las de Minerva en 45%, según la prensa brasileña especializada.

También Argentina aumentó su cuota, en una proporción aún desconocida: "Todo se está haciendo con mucho secreto", explicó Pérez del Castillo.

Futuro promisorio

Frente a esta situación, que perjudica claramente nuestros intereses, nuestras autoridades presentaron una carta de reclamación ante la OMC, que, según el experto consultado, nos hace acumular créditos para cuando se cierre la Ronda de Doha.

Pérez del Castillo afirmó que "en al-

gún momento se va a cerrar, tal vez el año que viene". En esa instancia, Europa va a tener que bajar los aranceles para la carne hasta los máximos que admite la OMC, salvo que designe a la carne como un "producto sensible".

En ese caso, tiene que abrir una cuota adicional cuyo volumen está relacionado con el consumo: 4% del total, lo que equivale a 326.000 toneladas adicionales. De este volumen, 50% debe ser de carne de calidad (unas 163.000 toneladas), y ahí nuestro país tendrá su oportunidad para captar parte de ese cupo, basado en sus impecables antecedentes, abonados con los créditos que pueda hacer valer, generados en las últimas postergaciones injustamente sufridas.

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