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Miércoles 29.10.2008, 06:30 hs l Montevideo, Uruguay
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Agropecuario


PANELISTAS DAMIANI, LAPIDO Y SIMEONE

Un trío que sonó bien

A Patricia Damiani, Álvaro Lapido yÁlvaro Simeone correspondió el rol depanelistas. Tres ángulos de enfoque distintos:una productora, un directivo agroindustrialy un académico.

Damiani: el peor del mejor

Carecía de antecedentes rurales, le tenía miedo a los perros y sólo tomaba leche de Conaprole. "Era una outsider", recordó. Muchos le decían que el agro no era actividad para una mujer.

Pero Patricia Damiani siguió adelante. Hoy es una empresaria agrícola-ganadera consolidada. "Cuando recorro el campo, siempre llevo una calculadora en el bolsillo y voy articulando qué es mejor, hacerlo carne, hacerlo grano", explicó.

Álvaro Simeone recordó minutos después, durante su exposición, que en la portera del establecimiento de Damiani hay un cartel que reza "Fábrica de carne", y elogió su "eficiencia y eficacia".

"El principal desafío que tengo como productora agropecuaria es tener conciencia de que los productores no somos individualmente integrantes de una cadena productiva", subrayó la panelista.

Manifestó que le "encantaría" que "la industria, en el momento en que ofrecemos nuestro producto, además de la variable peso –cuánto pesan– para marcar el precio, también me pregunte qué edad tienen, qué manejo alimenticio le di, qué manejo sanitario.Todo eso que es producto de un esfuerzo que tenemos que hacer para ser competitivos a nivel mundial en calidad".

Dijo ser partidaria de producir novillos naturales en el sentido de que se les suministre "alimentación basada en granos o pasturas, y solamente pasando por un confinamiento o semiconfinamiento, o suplementación a grano, de entre 60 y 90 días, que es lo que le da homogeneidad al producto y mucho mayor rotación".

También subrayó que ello proporciona "mucho mayor ecuación al establecimiento", ya que, "si mantengo un novillo de 400 kg en una hectárea, si lo saco a ese novillo y lo confino dándole grano durante 60 o 90 días, en esa hectárea puedo poner dos novillos de 200 kg, que me van a producir 2 kg de carne por día, el doble que un novillo con 1 kg de carne por día".

Respecto de la actual crisis internacional, Damiani compartió con los asistentes una definición que escuchó en los días previos y le encantó: "Estamos en el peor momento del mejor momento". Pese al escenario negativo, "nuestro potencial productivo sigue intacto" y "nuestras perspectivas son muy buenas", concluyó.

Lapido: dulce de leche con moraleja

"Los tambos en Uruguay –y creo que en todas partes del mundo– son muy buenos productores de carne. Tenemos información en Conaprole sobre qué es lo que contribuye al Producto Bruto de las empresas lecheras. En la zona de recría –en los tambos– se producen más de 300 kg de carne por hectárea por año. Hablo de más de 100 empresas que tienen datos en Conaprole", afirmó a su turno el vicepresidente de la cooperativa láctea, Álvaro Lapido.

Pero opinó que "la carne no es una amenaza para los tambos" porque los predios lecheros "tienen mejor rentabilidad que la carne".

Acerca de las turbulencias mundiales vigentes, el Ing. Agr. Lapido dijo haber aprendido en Conaprole que "los precios de nuestros productos, de la leche en polvo por ejemplo, suben por escalera pero bajan en ascensor. Hay una alta volatilidad de los precios de nuestros productos, de la carne, de los granos. Supimos tener leche en polvo a U$S 1.100 en 2002 y hace pocos meses teníamos leche en polvo de U$S 5.000".

Abogó por una "flexibilidad" empresarial que permita que, "cuando vienen momentos como los que empezamos a vivir ahora, se puedan tomar decisiones para volver a producir a costos menores".

Lapido recordó que cuando fue directivo de la Cámara de Industrias escuchaba decir a sus pares: "Nos exigen que avancemos en la cadena de producción, que avancemos en el valor agregado, y cada vez que avanzamos y agregamos valor somos menos competitivos".

"Lamentablemente –sentenció–, cuando Uruguay avanza en la cadena, empieza a poner los costos-país, los costos de la energía, de la mano de obra. Y esos costos nos sacan de la competencia en el mercado. Si queremos avanzar en la cadena, si queremos darle valor, hay que crear condiciones para que eso sea así."

Dijo que "es fácil pedirle a la industria que agregue valor, pero una cosa es agregar costos y otra cosa es agregar valor. Ojalá tuviera yo los precios de la hojalata que tiene Brasil, o los precios de la mano de obra que tiene Brasil. Y ahora que devaluaron…".

Puso un ejemplo elocuente: "Les voy a dar la receta del dulce de leche (de Conaprole): 2,3 litros de leche, uruguaya. 400 gramos de azúcar, brasilera. 12 gramos de fécula, argentina. 1 gramo de bicarbonato de sodio, chino. Aromatizante vainilla, que no me supieron decir la procedencia. Conservador sorbato de potasio, chino. Bollón de vidrio, brasilero –estuvimos por conseguir algunos bollones acá, ahora que devaluaron imposible competir con los amigos brasileros–. Etiquetas de papel importado y tintas importadas. Tapa de hojalata, brasilera. Mano de obra cara, uruguaya. Energía, Venezuela –el dulce de leche lleva muchísima energía, para evaporar el agua de la leche–".

La sala entendió.

Simeone: preguntas removedoras

Álvaro Simeone, investigador de la Facultad de Agronomía, creyó conveniente titular su intervención así: "¿Sabemos lo suficiente sobre la mejor forma de producir carne en Uruguay?".

Argumentó que "los ganaderos tenemos esa percepción de que no nos gana nadie, que sabemos todo de ganado de carne. Siempre anduvimos atrás de las vacas, pero ¿sabemos efectivamente cuál es la forma más eficiente y más eficaz de producir carne en nuestras condiciones?".

Poco después aportó dos preguntas más: "¿Es un buen negocio la ganadería en el Uruguay? ¿Cuál es el ingreso de los productores?".

"Ha habido un esfuerzo por mejorar la productividad, pero el buen resultado de las empresas ganaderas está parado arriba de los precios –se respondió–. El resultado económico es bueno, pero es débil porque no es un dato robusto, está parado otra vez arriba de una coyuntura."

Dijo que, "para los que no entendemos mucho de estos problemas de las bolsas internacionales", se trata siempre de un asunto "que tiene las características de los análisis de los médicos forenses, que nos enriquecen con los análisis después de que todo pasó".

Para el investigador universitario, "la forma de atenuar" los impactos de estas crisis "es tener un pool de alternativas tecno lógicas y una base productiva que nos permita atenuar eventuales relaciones de precios y acomodarnos –en diversificación o en incremento de la productividad– para mejorar el ingreso, porque baja el valor de cada cosa que vendo".

Simeone aludió luego a las bonificaciones por peso que pagan los frigoríficos y señaló que los animales de razas británicas, predominantes en el país, muchas veces presentan "dificultades para llegar a esos portes, porque hay que engrasarlos mucho y el costo energético en las últimas fases de terminación hace que caiga la eficiencia de conversión".

"¿Ésa es la tendencia genética que queremos? O, quizás, interaccionando con la industria, se pueda decir no, preciso para este mercado animales magros, con tal característica y tal otra, y la bonificación va a ser esta", reflexionó.

Dijo que "el paradigma de un investigador es decir: ‘Yo sé cómo producir más sin gastar más’. Pero es casi imposible. Yo no sé hacerlo. No sé cómo producir más terneros sin hacer destete precoz, sin suplementar las vaquillonas para reducir la edad

del primer entore y llevarla de 24 meses a 15 meses, sin mejorar la recría, una recría sin encerrar los terneros, sin suplementar los terneros, una terminación sin ponerle 150 o 200 kg de urea a un verdeo. No tengo un pool de alternativas tecnológicas para decir: ‘Sé cómo producir más gastando menos’".

El investigador afirmó que, en el caso de la cría, la respuesta "pasa necesariamente por la aplicación en forma sistemática" del destete precoz, "que es la forma eficaz de mejorar la performance de los rodeos de cría en Uruguay. Implica invertir 50, 60, 70 dólares en un ternero, para tener más terneros dentro de casi dos años (…). Implica disponer de un capital cuyo retorno va a estar a largo plazo".

Por ello, enfatizó, el financiamiento "juega un rol importante", además de las interacciones "con la industria y con los otros agentes". Agregó que "hoy se están dando algunas señales en ese sentido. La industria participa, en alguna medida, estimulando, promoviendo este tipo de desarrollos en experiencias prácticamente inéditas a nivel nacional".

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