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EN BUSCA DE LOS SISTEMAS PRODUCTIVOS DEL FUTURO
El mejor camino es posible
La Bolsa de Comercio de Rosario fue el excelente ámbito donde más de dos mil técnicos, productores y empresarios del sector agrícola participaron en el XVI Congreso de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa). Elegimos aquí algunos de los temas más importantes presentados en el evento, con el foco en generar sistemas productivos cada vez más intensos y complejos, que cumplan con la premisa fundamental de sostener y mejorar los recursos naturales utilizadoscon ese fin.

POR PABLO JIMÉNEZ DE ARÉCHAGA | pjimenez@seragro.com.uy | Enviado especial a Rosario (Santa Fe) Invitado por Bayer Uruguay

El manejo de las rotaciones agrícolas fue uno de los temas más destacados en el Congreso, a partir de un enfoque holístico que, además del resultado económico, incorpora la sostenibilidad del ambiente de producción (suelo) en el largo plazo.

Existen dos conceptos que van definiendo el tipo de rotación aplicada. La intensidad de la rotación es la cantidad de cultivos que se hacen por año, mientras que la diversidad de la rotación explica la mayor o menor participación de especies presentes en la secuencia establecida.

En base a estos conceptos, la intensificación y la diversificación de las rotaciones de acuerdo a las posibilidades que el ambiente de producción genera permiten hacer sustentable el sistema en el largo plazo.

Esto ocurre porque en un sistema de siembra directa (en adelante SD) la cobertura del suelo con rastrojos y/o cultivos vivos es una de las premisas fundamentales para que el sistema funcione. Tanto para proteger al suelo de la erosión hídrica y eólica como para devolverle carbono vía descomposición de rastrojos y raíces, la presencia de más cultivos por unidad de tiempo, y la inclusión de especies con distintas cantidades y calidades de rastrojos y sistemas radiculares diversos contribuyen en este sentido.

Fertilidad física del suelo

Al respecto, el especialista brasileño José E. Denardín, investigador en manejo y conservación de suelo y agua en SD de Embrapa, enfatizó en su presentación la importancia de la fertilidad "física" del suelo como eje de sustentabilidad al momento de planificar una rotación.

Para Denardín, la primera actividad modificada en el ambiente cuando se hace agricultura es la actividad biológica referida a la cantidad y calidad de materia orgánica.

Al variar el ciclo del carbono se cambia la estructura del suelo (relación partícula/ poro) y, con ello, su fertilidad integral.

El balance entre el aporte de biomasa al suelo y la mineralización de éste determinará si se está mejorando o empeorando su fertilidad física. Un adecuado manejo de las rotaciones mediante el arreglo espacial y temporal de los cultivos que la integran es la única medida que permite mejorar la estructura del suelo.

Para ello, un sistema sustentable será aquel que aporte al suelo más biomasa que la mineralización que ocurre en él. Esto permite incrementar la materia orgánica, mejorar la estructura y por ende aumentar la fertilidad integral del suelo.

El especialista brasileño describió a la fertilidad integral como la capacidad de almacenamiento y disponibilidad de agua, capacidad de almacenamiento y difusión de calor, disponibilidad de oxígeno, permeabilidad, pH y disponibilidad de nutrientes.

El agua como eje del sistema

En esta línea, el técnico argentino Rodolfo Gil, especialista del Instituto de Suelos del INTA Castelar, resaltó que el agua es la base de la productividad y la sustentabilidad de los ambientes en que se desarrolla la producción agrícola en la región. Para Gil, existe un rendimiento potencial definido por la radiación y la temperatura, y un rendimiento alcanzable definido por el agua y los nutrientes.

Haciendo foco en el agua, Gil enfatizó que la cantidad de agua utilizada, es decir transpirada, se asocia directamente a la producción de materia seca (MS) y de materia orgánica (MO) de determinado sistema.

El desafío, entonces, está en almacenar el agua, utilizarla y transformarla en carbono, generando un círculo virtuoso. El conocimiento del ambiente en lo referido a la habilidad para almacenar y entregar el agua que tenga el suelo y la gestión necesaria para administrarla en tiempo y forma son claves para definir la mejor rotación y hacer un uso más eficiente del recurso.

A modo de ejemplo, Gil se refirió al aporte que en ese sentido hacen los cultivos de cobertura en el NOA argentino. Mientras la eficiencia de captación de agua en barbechos llega al 20%, el cultivo de cobertura retiene 50% de agua (transformada en carbono) generando un beneficio adicional al sistema.

Agricultura certificada

Aapresid lanzó oficialmente en el Congreso el proyecto "Agricultura certificada", que busca estimular el uso de buenas prácticas agrícolas (BPAs) y medir de manera objetiva la salud del suelo mediante una serie de indicadores directos e indirectos de gestión del recurso.

A modo introductorio, el Ing. Agr. Santiago Lorenzatti, autor intelectual del proyecto y miembro de la Comisión Directiva de Aapresid, destacó el momento histórico en que se encuentra la humanidad, con el desafío de producir más alimentos en igual o menor superficie.

El proyecto marca un nuevo paso en el desarrollo tecnológico iniciado en la década del 60 en Argentina con los primeros ensayos de SD. Lorenzatti subrayó que la base es un sistema en SD donde, además de suprimirse la labranza y contener en superficie residuos en descomposición, necesariamente se incorporan las BPAs. Son ejemplos de éstas la utilización de la SD; la rotación de cultivos; el manejo integrado de plagas, malezas y enfermedades; el manejo eficiente y responsable de agroquímicos; la nutrición estratégica y las buenas prácticas ganaderas, cuando coexisten ambas producciones.

En la página web de Aapresid (www.aapresid.org.ar) está disponible el manual con la descripción detallada de las BPAs y el conjunto de indicadores directos (físicos, químicos y MO) e indirectos del suelo y de eficiencia del sistema en su conjunto. También se presenta un documento con el protocolo necesario para iniciarse en la certificación del proceso productivo.

Cómo funciona el proyecto

El Ing. Agr. Andrés Silvestre Begnis presentó el funcionamiento del proyecto. Una vez que una empresa decide iniciarse en el proceso de certificación, debe contactarse con Aapresid para registrarse y, en primer término, debe cumplir con el protocolo establecido.

Luego comienza el proceso de auditoría por parte del ente certificador. En este caso, Aapresid seleccionó a SGS internacional para que realice esta etapa, ya que se trata de una empresa líder a nivel mundial en el rubro.

Para el futuro cercano es probable que puedan brindar este servicio otras empresas. Finalmente, una vez analizado el resultado de la auditoría, Aapresid emite el certificado a la firma agrícola.

Costos y beneficios

Para ser certificada, una empresa deberá registrarse en Aapresid con un costo ínfimo de 1-2 U$S/há cada tres años, con el fin de solventar el funcionamiento del programa.

También deberá realizar varios análisis de suelo en laboratorio. Seguramente ya haga algunos, pero tendrá que completar la nómina de indicadores propuestos y la operativa deberá ser dirigida por un ingeniero agrónomo.

Aapresid estimó costos de U$S 80-100 por sitio analizado, más los honorarios técnicos necesarios. Finalmente, la certificación a cargo de la empresa SGS, con un costo estimado de U$S 800-1.000 por jornada de auditoría. En síntesis, se estima un costo de U$S 2.500-3.000 totales para módulos de entre 500 y 1.000 hectáreas auditadas. En cuanto a los beneficios de la certificación, Silvestre Begnis detalló aspectos como la mayor y mejor información que se genera para la empresa y la mejora de su gestión. Indirectamente, un mejor diagnóstico y una mejor decisión al respecto elevan la calidad de la gestión global de la empresa y, con ello, incrementan la rentabilidad.

Claro que no hay retorno económico tangible y concreto al momento, pero en Aapresid enumeran varias externalidades positivas para el futuro. Entre ellas, la utilización de la certificación como valor agregado o requisito en negocios de arrendamientos y compraventa de campos. También se menciona la posible intervención de las políticas públicas en el tema mediante desgravaciones impositivas para quienes certifiquen que están haciendo un uso adecuado de los recursos naturales. Finalmente, créditos bancarios que soliciten la certificación y el propio valor agregado en el producto comercializado cuando el consumidor final demande esa certificación. Se busca que el mundo valore esta forma de producir.

En definitiva, es destacable la línea de trabajo que pretende medir objetivamente la sustentabilidad de sistemas de producción cada vez más intensivos. Muchas empresas ya han comenzado a transitar este camino por sí solas, entendiendo que la preservación de los recursos naturales que utilizan para alcanzar sus objetivos es parte esencial de la gestión de la empresa.

El desafío está planteado y en las bases del proyecto "Agricultura certificada" está su revisión constante y mejora continua, con el objetivo de comprobar científicamente la sustentabilidad ambiental de sistemas productivos más intensos, que enfrenten el gran desafío de satisfacer la creciente demanda de alimentos. El camino es posible y ésta es una gran noticia para todos.

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