Los mercados internacionales de granos han exhibido en los últimos meses muy intensas variaciones, registrándose importantes movimientos de los precios.
El signo reciente ha sido de descenso, pero esta dinámica había sido precedida de otra de igual intensidad y signo contrario que había llevado las cotizaciones a sus más altos niveles históricos.
Como consecuencia, aun a pesar de las caídas, los granos se comercializan en el mundo a precios todavía elevados.
El debilitamiento reciente de los mercados no puede atribuirse a una única causa, como tampoco fue de origen simple el poderoso impulso alcista de los últimos años.
No obstante, en estas caídas parecen pesar menos los factores asociados a los balances de oferta y demanda globales (los "fundamentos"), que sólo parecen mostrar un nítido cambio de tono bajista en el caso del trigo.
En cambio, estaría jugando un rol significativo el debilitamiento del mercado del petróleo, que –a la inversa de lo ocurrido en el período previo– estaría provocando el "acople" de los granos a su reciente evolución bajista. En ese escenario, movimientos de los fondos de inversión asociados a "tomas de ganancias" contribuyen a acentuar las variaciones en el corto plazo.
La magnitud relativa del descenso de los precios depende en gran medida de los productos y los períodos considerados en el análisis. En general, las caídas de agosto resultan muy espectaculares respecto de las cotizaciones medias de mayo, cuando casi todos los productos alcanzaron niveles máximos. En cambio, la comparación con el trimestre mayo-julio atenúa fuertemente los impactos.
Cereales
En el caso de los cereales, los precios del trigo en agosto resultan 11% más bajos que los del trimestre mayo-julio y 12% inferiores a los mayo. Para el arroz esas caídas son de 3% y 22%, respectivamente.
Por su parte el maíz coincide en mostrar una caída respecto del último trimestre (-8%) pero el precio de agosto resulta algo superior al de mayo (+3%), ya que los precios más elevados de este producto ocurrieron en junio y julio. En los tres casos, los valores de agosto resultan superiores a los registrados en el último cuatrimestre de 2007: 10% en el caso del trigo, 105% en el caso del arroz y 32% para el maíz.
En el caso de los oleaginosos, las caídas de agosto ubicaron a la soja 8% por debajo de los pre-cios del trimestre mayo-julio y 13% abajo del máximo alcanzado en julio. Los descensos más significativos se registran en el mercado de los aceites: el aceite de soja cae 17% y el de girasol 30% respecto de los niveles del trimestre mayojulio. En la harina de soja el descenso es de 9%.
De todas formas, los valores de agosto para el complejo de la soja resultan superiores a los del último cuatrimestre de 2007: 23% para el grano, 18% para el aceite y 21% para la harina de soja, respectivamente.
Como se señaló, la evolución de los balances de oferta y demanda sólo es francamente bajista en el caso del trigo. El último pronóstico del USDA proyectó aumentos de 18% en las existencias mundiales de este cereal al finalizar el ciclo 2008/09.
Para el caso del maíz se prevén caídas de 8%. En los otros productos las variaciones son menos significativas, con pequeños descensos de las existencias de granos oleaginosos (-1%) e igualmente leves aumentos de las de aceites vegetales (1%).
¿Futuro?
El futuro de los mercados es, por definición, incierto.
¿Serán las caídas de las últimas semanas el reflejo de un cambio en la trayectoria de firmeza que se ha venido proyectando para el mediano y largo plazo?
¿Son estas variaciones apenas una expresión de la mayor volatilidad de los mercados, con fuertes variaciones en el corto plazo, sin alterar la tendencia de firmeza?
Habrá que seguir con atención la evolución de los acontecimientos para intentar responder esas interrogantes.