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AGUA
El insumo más barato es también el más olvidado
Nunca está de más recordar que el agua es un factoresencial para la vida y para la producción. Si falta agua va a haber poco pasto, poco grano y baja producción animal.

Parece de Perogrullo pero estamos acostumbrados a asumir lo peor como una fatalidad, resignados, como si no tuviera solución.

Con el agua ocurre lo mismo que con los otros factores de producción (los fertilizantes, la sanidad, la genética); si son limitantes se resiente la producción.

En los últimos tiempos de nuestro Uruguay se ha mejorado mucho la productividad en todos los rubros. Siempre con mejor manejo de los factores de producción y casi siempre en base a más insumos.

Los productos valen pero los insumos también aumentaron. Con la tierra como un insumo cada vez más caro, ya no es tiempo de andar comprando mucho campo. Hay que hacer que lo que se tiene rente más.

Paradójicamente, el agua es el insumo o factor de manejo menos atendido, siendo el único cuyo valor no ha aumentado . Es más, en sí mismo sigue siendo gratis, aunque esto no convenga repetirlo mucho. Quizá por esa causa se ha subestimado y no se ha tenido en cuenta suficientemente. Es un recurso natural, renovable, que en el país sigue existiendo en abundancia y, además, es esencial para obtener una buena producción.

Es cierto que la ecuación hasta hace poco no era tan clara. Cuando los otros insumos eran más baratos se arriesgaba menos y prevenir el problema era comparativamente más caro. Además, la razón del artillero: si no hay dinero o acceso a él, las cosas pueden ser muy interesantes pero no se pueden hacer. Hoy, para quien tenga posibilidades, dejar los programas de producción sujetos a un régimen de lluvias tan errático, y frente a estas insolaciones inclementes, pasa a ser cada vez una mayor imprudencia.

El agua de bebida

En los últimos años nos hemos ocupado de enfatizar y mejorar la oferta de agua de bebida a los ganados. Eso era y sigue siendo un talón de Aquiles de casi toda nuestra agropecuaria (incluyendo sistemas de ganadería extensiva e intensiva, y la lechería).

No tenemos duda de que en muchos momentos del año, en casi todos los años, la falta de disponibilidad y el acceso a buena agua por parte del ganado genera pérdidas cuantiosas a cada productor y, por consiguiente, al país.

En el caso del agua de bebida, el tema está en diseñar e implementar sistemas que permitan una buena distribución de agua en cantidad y calidad, con abrevaderos (bebederos fijos o portátiles) situados lo más cerca posible de donde está el ganado.

Las inversiones para ello, en general, no superan los U$S 100/há. Es casi lo mismo que hace 10 años, cuando, en realidad, hoy el dólar vale menos, y la carne y la leche mucho más. Por lo menos en producción de leche, que está medido, sabemos que esa inversión se paga en menos de un año (1). Lo interesante es que, una vez hecha la inversión, el costo anual es nulo y el aumento de productividad es todo renta neta.

El agua de riego

Aquí el tema cambia bastante. Si bien, como decíamos, el insumo agua, per se, "no tiene costo", las inversiones para captarla y manejarla son más importantes.

Es cierto, como se decía arriba, que la coyuntura de altos precios de los productos, así como el alto costo de los insumos, induce a usar el riego para aumentar la productividad y la rentabilidad.

En prácticamente cualquier explotación bien manejada hay lugar para un sistema de riego. Es un factor estratégico, no sólo para aumentar la productividad, la renta y las oportunidades de negocios, sino también para minimizar los riesgos, estabilizando la economía de la empresa.

Al encarar el tema, habrá que manejar todos las opciones para cada situación particular, contraponiendo todas las alternativas: fuentes de agua (de pozo, de arroyos, de represa), sistemas de riego (por gravedad, por aspersión, con equipos pequeños y portátiles, o con grandes pivots), así como distintas fuentes de energía (combustible o eléctrica).

Pero cuidado, para planificar un sistema, deberíamos hacerlo de manera que, una vez hecha la inversión, nos convenga usarlo siempre: es decir, con coyunturas favorables de precios y también de las otras.

Los buenos precios de los productos son coyunturales, pero el alto precio de la energía parece que vino para quedarse.

Hay que estudiar bien un proyecto de riego, sin perder de vista que la inversión inicial tiene una incidencia menor, comparada con el costo operativo.

El diseño del sistema, por tanto, debe apuntar a maximizar la prestación con el menor costo operativo. Porque el metro cúbico (o milímetro de lámina) puede tener costos muy distintos según el sistema de riego implementado.

A modo de ejemplo, un buen sistema de riego, que incluya fuente de agua, puede implicar una inversión inicial de unos U$S 1.000 a U$S 1.500/há. Puede haber sistemas bien hechos de U$S 1.000/há, pero a veces esa diferencia puede originarse en la selección de un mayor diámetro de la cañería, pasar de combustible a energía eléctrica, etc., todo lo cual encarece la inversión inicial pero mejora la eficiencia.

Consecuentemente, el costo por milímetro puede variar, por ejemplo, entre U$S 1,5 o U$S 0,4 según cuán eficiente sea el sistema diseñado. Es decir que, en un año en el que regamos una lámina acumulada de 400 mm para un cultivo de maíz, el costo operativo puede oscilar entre U$S 600 y U$S 160/há/año. Eso hace, en un año, una diferencia de U$S 440. Es decir, el costo de la mejor opción puede amortizarse en un año y luego va a significar la diferencia incremental del margen anual.

Por lo mismo, dentro de un proyecto, los materiales que se usen son importantes pero la materia principal, y que no puede faltar, es la materia gris para planificar el mejor sistema.

El futuro

Hace unos años visualizábamos el país pecuario del futuro "surcado" de redes de distribución de agua "corriente" para el ganado. Así como se difundió el alambrado eléctrico, la red de agua es su complemento perfecto en la subdivisión de los campos para su mejor manejo pastoril.

Creemos que el riego va a recorrer el mismo camino en un futuro inmediato. Los paisajes de nuestros campos se van a nutrir de pivots y demás sistemas, que van a mantener el verde aun en los momentos de mayor aridez.

Ello requiere un marco que lo propicie en lo económico pero también en lo técnico y en lo cultural.

En las últimas grandes sequías se incorporó el concepto de la necesidad de reservas de granos y forraje. Ahora debemos incorporar el concepto de reservar en los campos la mayor cantidad de aquella agua que habitualmente perdemos cuando la dejamos ir al mar. Aparte del agua subterránea y los cauces naturales, a menudo deberemos recurrir a represas prediales o multiprediales.

Deberíamos emular el camino pionero que marcó el sector arrocero, para todos los rubros de la agropecuaria nacional.

Ing. Agr. Pablo Ott

info@agua.com.uy

www.agua.com.uy

(1) El agua de bebida como limitante de la producción en pastoreo. L. Piaggio, A. García. Proyecto PROVA, Servicios Agropecuarios del MGAP, Revista del Plan Agropecuario Nº 110. Junio, 2004.

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