POR JORGE CHOUY |
jchouy@seragro.com.uy
Los corrales de engorde, o feedlots, constituyen un sistema intensivo de producción de carne que se expande en el país; es una más de las grandes transformaciones que se procesan en la agropecuaria local y lo hace a una velocidad inaudita para las morosas características nacionales.
El fenómeno tiene aspectos muy positivos, pero también incorpora algunos riesgos y amenazas.
El gran empuje de la agricultura implica la concentración de los animales en menos espacio, y ambienta la difusión de los engordes a corral y la suplementación de los animales a campo. La agricultura puso a disposición de los ganaderos una variedad y un volumen de materiales que facilita la adopción de estas nuevas tecnologías.
Uruguay produce una cantidad testimonial de animales en corrales de engorde, a diferencia de todos los otros países ganaderos del mundo, salvo Nueva Zelanda.
Nuestros vecinos, por ejemplo, usan masivamente los corrales. Ahora, compensando la tardanza con mucha fuerza, nuestro país incursiona decididamente en este campo. Así lo ve el veterinario Álvaro Ferrés, director ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (AUPCIN;
www.aupcin.com
), que agrupa a 25 establecimientos que engordan unas 60 mil cabezas anuales.
"En 2008 se engordarían a corral en todo el país unos 100 mil novillos, alrededor de 10% de la faena de la categoría, pero el año próximo seguramente se duplicará este número", estimó.
"Pensábamos que este año iba a caer mucho el número de animales encerrados, pero la crisis forrajera del otoño aparejó cambios inesperados", afirmó a El País Agropecuario.
La situación evolucionó aproximadamente así: con la crisis, bajaron los ganados gordos, pero el mercado de reposición se desplomó aún más. Mucha gente que no quiso vender sus animales cuando su precio cayó los retuvo o adelantó los encierros; otros, que aprovecharon bien la oportunidad, compraron novillos a valores relativamente bajos y pudieron llevar adelante los encierros.
"El precio de la ración se disparó, pero el precio actual de la carne justifica el negocio. Nadie previó que la suba sería tan rápida", dijo el Dr. Ferrés.
El novillo de feedlot
La res carnicera del animal terminado a grano tiene características especiales, que la hacen más valiosa que la del novillo engordado a pasto: entre otras, rendimiento carnicero (dos o tres puntos superior al otro), grado de terminación, color y características de la grasa, carne más tierna (con mayor concentración de grasa intersticial), uniformidad de lotes, ausencia de rechazos por pH y, en general, menor edad de los animales, lo que determina una mayor proporción de cortes valiosos en la carcasa.
El Ing. Agr. Fernando Gorriti, en una presentación realizada en el reciente concurso de novillos celebrado en Salto, repasó las ventajas que aporta este sistema a nivel macroeconómico, de predios y del país.
Mencionó las virtudes de la res carnicera, el acortamiento del tiempo de engorde, la obtención de una mercadería más homogénea para la industria, y el mejor aprovechamiento de los recursos forrajeros (liberando espacio para las categorías de reposición, al confinar a los animales de mayor demanda de mantenimiento: los más grandes).
Es, por tanto, una herramienta importante para el manejo de la carga. En el mismo sentido, permite liberar rastrojos en tiempo y forma para la agricultura.
Gorriti destacó también la certeza que brinda el corral de que los animales van a estar gordos, con el grado de terminación necesario en determinado lapso, lo que permite una mejor planificación productiva y financiera del establecimiento.
Precios
Las características especiales del ganado procedente de los corrales se traducen en una mejora del precio que logra la res en el frigorífico.
En la última semana previa al cierre de esta nota, según el indicador del INAC que releva el precio de los ganados efectivamente faenados, en una cotización equivalente a contado y puesto en planta, el precio promedio del kg de novillo carnicero fue de U$S 1,942 en primera balanza y de U$S 3,531 en segunda balanza, valores que suben sostenidamente.
En el mismo informe se discrimina el precio de los lotes de mayor valor: los de feedlot, por los que se pagaron hasta U$S 2,32 el kilo en pie y U$S 4,04 en segunda balanza, lo que corresponde a un rendimiento carnicero de algo más de 57%, resultado nada infrecuente en este tipo de preparación.
La diferencia en el precio y en los rendimientos determina valores superiores de los novillos de corral ante los demás, en torno a 20% en su cotización en pie.
Costos y márgenes
A los precios actuales de la alimentación del ganado, en especial del maíz (elemento básico en la dieta), la fase del corral por sí misma no es rentable: cuesta más la dosificación diaria que la ganancia de peso valorizada que se logra.
Pero pesan los factores que justifican el sistema. El sobreprecio que consigue el novillo de corral se paga por los 500 kg, no por los 120 que se produjeron a corral: todo el animal se valoriza en 20%. A cifras de mediados de agosto, esa diferencia es de U$S 150-200 por novillo.
El sistema
El veterinario Lorenzo Mérola –técnico de dilatada trayectoria en temas de nutrición animal, asesor de varias empresas importantes (entre ellas, Copagran)– también cree que este sistema productivo habrá de crecer mucho más.
"No solo en la fase de terminación. También en la de encierre de las recrías hembras de los tambos o de los mejores rodeos carniceros", puntualizó a esta revista.
Explicó algunos datos básicos de los corrales: "La ración de inicio, que debe darse en los primeros 10 a 15 días, debe tener mayor porcentaje de proteína y de fibra que la final", para evitar algún riesgo de acidosis. Luego, debe aumentarse su porcentaje de grano, dejando siempre algo de fibra larga –un kg de fardo de paja, p.e.– y de proteína (11–12% de la ración).
Normalmente, a estas raciones se les agrega alrededor de 1 kg por cabeza de un "corrector" que tenga proteína (girasol, soja, semilla de algodón), minerales, a veces vitaminas, monensina (un antibiótico que modera la fermentación ruminal), como elementos más comunes.
Los animales comen aproximadamente 3% de su peso vivo de materia seca a diario. La asignación (lo que se ofrece al animal) es de ese volumen, y después depende de la eficiencia y el buen uso de las instalaciones y de la dosificación, para que se aproveche sin mayores pérdidas.
Comiendo unos 9-10 kg diarios a lo largo del período de encierro, la ganancia esperable sería de alrededor de 1,5 kg/día, salvo graves incidentes de lluvia y problemas de barro.
A los animales se les alimenta de mañana (a las ocho, p.e.) y luego se revisan los comederos: si están muy lamidos, se hace una segunda dosificación a las cuatro de la tarde.
Si el personal que prepara el alimento maneja un mixer (un verdadero molinero), debe estar capacitado. Para revisar las bostas y eventualmente corregir errores, se requiere mayor experiencia y conocimiento técnico.
"Cuanto más jóvenes sean los animales que entran al corral, mejor. Pero no deben ser livianos. Es importante que, desde terneros, estén siempre con buenas ganancias de peso", advirtió Mérola, que no oculta su preferencia por los animales cruzas frente a los de razas puras, por su mejor rendimiento en la faena y su mayor eficiencia de conversión.
La industria
En declaraciones relativas al concurso de novillos realizado en Salto, Martín Secco, ejecutivo de Tacuarembó Marfrig Group, expresó que la actual tendencia de nuestra ganadería conlleva un aumento de los animales preparados con este sistema productivo. El avance de la agricultura permite integraciones eficientes con la ganadería, a la que provee de alimentos para implementar esquemas intensivos.
Secco estimó que esto habrá de impulsar mejoras en la cría, ya que la reposición de terneros es absolutamente insuficiente para atender la demanda y, necesariamente, subirán de precio.
Opinó que la participación de la industria en los corrales cincha de toda la cadena, estimulando la inversión y la mejora en todos los tramos.
No es sólo Marfrig. En forma creciente, las plantas frigoríficas entran en el negocio del feedlot. Así consiguen, en alguna medida, la materia prima necesaria en tiempos de escasez o de oferta reducida de ganados gordos.
Algunas versiones señalan que la estrategia de ciertas empresas es proveerse con animales propios hasta en 25% de la faena. En los principales frigoríficos uruguayos esto representaría una cifra de 40 o 45 mil reses por planta por año, muy por encima de lo que hoy tienen.
Una firma –Breeders and Packers Uruguay (BPU), que construye su principal frigorífico sobre la ruta 14– solicitó permiso para hacer un corral para 50 mil cabezas, lo que le fue negado por la DINAMA, dada la ubicación geográfica planteada. No se duda de que la autorización se otorgará para construirlo en otro lado, que podría llegar a albergar hasta 100 mil animales de carga instantánea.
Esa situación genera inquietud en ambientes gremiales y de productores, porque supone que la industria aumenta su poder de negociación en el mercado, al avanzar sobre otros tramos de la cadena.
Voceros industriales restan entidad a esto y señalan la importancia de aumentar la demanda de terneros y de recrías, lo que contribuye a reforzar a toda la cadena. Secco dijo que puede ser, incluso, una vía para captar inversión extranjera, que podría canalizarse a la instalación de corrales.
Los países productores de carne legislan de modo diferente sobre el tema: en EEUU está prohibido que la industria tenga feedlots; en Brasil y Argentina no hay impedimento.
Un caso concreto
Fernando Gorriti es el técnico encargado de un feedlot importante, ubicado en las cercanías de Mercedes, llamado Il Tramonto, cuyas características principales describió a El País Agropecuario:
- El corral tiene una capacidad de carga instantánea de 12 mil animales (actualmente está lleno) y puede sacar hasta 36 mil por año.
- Es un "hotel". Los ganados que lo ocupan no son de propiedad del "feedlotero", que cobra por la estadía y la comida.
- Los novillos entran al feedlot con guía de pastoreo, pesando unos 380 kilos, con la sanidad completa, vacunados contra clostridiosis, carbunclo y respiratorias (pasteurella), y libres de parásitos externos y saguaypé.
- La confinación dura alrededor de tres meses. Salen con algo más de 500 kilos. • Comen 11 kg de ración y 0,50 kg de pasto enfardado por día. Ganan aproximadamente 1,350 kg por día, en promedio.
- El costo de la ración es de unos 35 cts de dólar por kg, lo que equivale a un total de U$S 3,85/día.
- La hotelería cuesta U$S 0,25 por día. En 90 días se paga U$S 22,50, o sea U$S 7,50 por mes (como un pastoreo). • Se dan tres tipos de ración: 20 días (ración de inicio), 30 días (una con proteínas más altas) y, los últimos 40 días, otra con mucha energía (maíz, básicamente).
- El costo de los hoteles es superior al de los productores que elaboran y distribuyen su propio alimento, porque el hotel compra todo. Pero ahorra muchas cosas. Da raciones secas (le permite dosificar con menores volúmenes por cabeza) una sola vez al día; después, si hace falta, se repasan los comederos.
- Las raciones húmedas se dan hasta cuatro veces al día (volúmenes muy superiores, 22 kg por cabeza). El costo de movilización de alimento es menor (no se precisa un mixer ni una pala para mezclar, entre otras ventajas).
- El negocio puede sintetizarse así: se compra un novillo de 380 kg a U$S 1,60 el kg, lo que equivale a U$S 608. El hotel cuesta unos U$S 380. En el engorde gana 124 kilos, por lo que el costo por kg en pie ganado ronda los U$S 3. El costo total sería de U$S 988.
- Hoy, ese novillo se paga U$S 2,30 el kg en pie –todos los kilos, los 500 kg que pesa–, lo que, restando gastos e impuestos, deja unos U$S 1.050 libres.
Descontadas algunas pérdidas y otros costos, Gorriti estimó que el corral deja un margen de unos U$S 40-50 por cabeza para el dueño del ganado.