ENTREVISTA DE PABLO JIMÉNEZ DE ARÉCHAGAY JUAN PONCE DE LEÓN | EDICIÓN PERIODÍSTICA Y TEXTO DE HÉCTOR LUNA | TRANSCRIPCIÓN DE GRACIELA GIRIBALDI
"El problema es que, históricamente, la conservación del suelo, a los profesionales, no les paga. Nadie mejoró su trabajo ni sus ingresos porque supiera de conservación del suelo", dijo con amargura García Préchac, apodado "El gaucho".
No obstante, cree que "si hay una línea de formación que en la Facultad de Agronomía siempre ha sido reconocida como relativamente buena ha sido en suelo, en el conocimiento del recurso a nivel nacional, en su manejo en general".
El decano obtuvo su título de Ingeniero Agrónomo en nuestra Universidad de la República y sus M.Sc. y Ph.D. –ambos en Manejo de Suelos– en la estadounidense Universidad del Estado de Iowa.
La erosión
El decano afirmó que hay dos vertientes a discutir respecto del uso del suelo:
–Una es el recurso. La otra es la diversidad en sí mismos de los sistemas de producción, que va más allá.
La preocupación generalizada parece ser la de evitar un avance sustancial de la erosión, ¿no?
–Sí. Pero hay un recrudecimiento de un problema que habíamos olvidado. Y nos habíamos olvidado por la pradera y la baja de la importancia de los cultivos. Mejoró mucho la tecnología. La productividad de los cultivos ayuda a la conservación de suelos, porque, por un lado, para producir lo mismo se usa menos superficie, pero además cualquier cultivo que produce más también produce más biomasa, y lo que deja en el suelo es más. Y eso es clave. Y, además, porque se abandonó el laboreo hace rato.
Hay un consenso en cuanto a que, si no se utilizase la siembra directa ( en adelante SD
), la situación del recurso sería mucho peor.
–La peor SD –desde el punto de vista de la conservación del suelo– es muy superior al mejor laboreo. (…)
Hay 100.000 años de historia con laboreo. El manejo de suelos era el conjunto de arte y ciencia destinado a revertir los problemas del mal necesario de la agricultura, que era el laboreo.
Ahora sustituimos el mal necesario: deja de ser el laboreo y pasan a ser los herbicidas. Hay que preocuparse de las consecuencias del uso del herbicida, que mantenga vigencia y no aparezcan resistencias en forma cada vez mayor.
Siembra directa
La SD bien hecha, ¿es suficiente para evitar el avance de la erosión?
–Bien hecha sí. Si se cumple con las premisas de mantener el suelo siempre cubierto y devolverle una cantidad razonable de materia orgánica, sí. Y si se respetan las zonas de concentración de agua y si no se cometen barbaridades de dejar huellas a favor de las pendientes en zonas desnudadas, sí. Si eso no se da, no hay SD.
Ahora… no se puede asumir que, porque hago SD, no tengo erosión. La SD como tal no genera la protección del suelo. La protección del suelo la genera la cobertura, por vegetación viva o muerta, permanentemente.
Otro aspecto es que, si no se distingue una desconcentración de agua –las viejas concavidades– y se le pasa por arriba con los "mosquitos" y los aviones, y se le mata la vegetación y se la desnuda, ahí está garantido que –si no se planta algo y se lo vuelve a tapar– habrá una zanja en el primer evento de lluvia importante. Eso está en la tapa del libro.
(…) Se supone que disponemos de la herramienta para no tener problemas, pero los problemas aparecen. Eso quiere decir que muchos están haciendo muy mal las cosas. Y eso hay que enderezarlo. Nos compete, primero, a los que somos concientes y disponemos de alguna vía, por lo menos, de solución o de mitigación, y sobre todo de creación de conciencia al respecto.
Estado, legislación y problemática ambiental
La vieja ley de conservación de suelos surgió en tiempos en que la SD no existía. ¿No habría que adaptarla sensiblemente?
–La ley, en sí misma, es eterna. Lo conceptual que dice es: la autoridad –ahora radica en el MGAP– va a dictar normas técnicas y los tenedores de tierra a cualquier título están obligados a cumplirla. No importa cuál es la tecnología. Por decreto reglamentario, se ajusta a las nuevas tecnologías. Es un tema de cambio en los decretos y no en la legisla ción, desde ese punto de vista.
Tengo entendido que el MGAP anunció que pretende agregar algo que no estaba contemplado: "el tenedor de tierra a cualquier título", de donde se desprende muy claramente "quien está usando la tierra es el responsable". Hoy, en una situación de contratos de muy corta duración a veces, si se arma un desastre y se fue el que contrataba… ¿quién se hace responsable? Lo que se pretende ahora es que el dueño sea el responsable solidario, que esté en la primera línea de la "policía de conservación del suelo". Y esperemos que se asesore técnicamente como corresponde.
¿Cuál debería ser el rol del Estado respecto a este tema?
–Regular, aplicar la ley. O sea definir técnicamente qué es lo aceptable y qué es lo no aceptable, y hacerlo cumplir. (…)
Buena parte de mi vida transcurrió alrededor de temas que tienen que ver con la conservación de suelos.
La desesperación de toda mi vida era que nunca había habido voluntad política de aplicar los conceptos de conservación. Esto tiene mucho que ver con que la autoridad –que es policía en este tema y radica en el MGAP– debe fomentar la producción y, políticamente, responde a los intereses de los productores. Es muy difícil visualizar un Ministerio de Ganadería, Agriculturay Pesca que, de alguna manera, les ponga límites a los productores. Y eso eslo que hay que hacer con esta ley.
En agronomía y en agricultura siempre miramos esto, primero, como la productividad del recurso. Está muy bien. Pero también hay que tener claro que –y esto tiene poca prensa, y poca gente que lo dice, y no sé si hay mucha que lo tenga claro– la principal causa de contaminación de aguas superficiales que existe en el mundo en general –y en Uruguay en particular– es la sedimentación.Y la sedimentación se origina enla erosión.
O sea, resolver el problema de la erosiónes resolver el problema de la principal causade contaminación de aguas superficiales. (…)Sin embargo, uno mira las agendas de laspersonas y los grupos sanamente preocupados por el ambiente y este tema no estáen el primer lugar. (…)
Controlar la erosión es, en primer lugar,mantener la productividad del recurso. Detodos los recursos naturales que usamos enla producción, es el que, en la vida de variasgeneraciones humanas, no se renueva.
Modelo de estimación de erosión
¿Cuál es la mejor forma que tiene el Estado para ejercer el contralor sobre eluso del suelo?
–En el grupo de la Facultad hemos hechopropuestas, frente a consultas, en períodosde gobierno anteriores. No prosperaron ylas volvemos a hacer ahora.
Tenemos una herramienta técnica: el modelo de estimación de erosión. Trabajamos en él desde fines de los 70, principios de los 80, y juntamos finalmente una base de datos contra la cual validarlo, ajustarlo, después de 30 años de labor.
¿Es un indicador de medición práctico?
–Es aplicable en todo el territorio, en todos los suelos. (…)
Lo que decimos es: "Piense, use esta herramienta. Todo lo que dé por debajo de la tolerancia es aceptable. Todo lo que se pasa de la tolerancia no es aceptable". Se puede usar en todo el país como un estándar. (…) El productor puede testear con ella su proyecto y proponer como alternativa de producción todas las que entienda que acomodan sus números, pero que cumplen con esto.
Entonces, él va a tener un certificado que acredite que está al día con la conservación del suelo, así como está al día con la DGI y el BPS. Eso lo va a habilitar –y ahí habría que legislar– para estar en regla con el Estado. Quien no lo tenga no podría recibir ningún beneficio del Estado y debería ser denunciado públicamente, que es, quizás, la pena que hace más daño en los tiempos que vivimos, sobre todo en empresas grandes y en las internacionales. Si cabe, también debería ser multado. Y los contratos de arrendamiento no deberían ser validados por el Estado, por ejemplo, si no se cumple con estas cosas.
Se estaría obligando a la gente a hacer un ejercicio de prevención y a cumplir con los planes. Si va a hacer un cambio, que lo evalúe con la misma herramienta y, si el cambio sigue estando dentro de lo tolerable, en la próxima declaración jurada dirá: "En mi plan de uso y manejo del suelo estoy haciendo este cambio. Acá está la evaluación, da tolerable". Lo miran los servicios técnicos y dicen: "Sí, eso está bien".
¿Con qué periodicidad?
–Tendría que ser un plan de cinco o seis años, para acomodar una rotación entera, de tres años por ejemplo, que además prevea variantes, pero que estén evaluadas, que demuestren ser tolerables, con la chance de modificar todas las declaraciones juradas anuales.
¿Qué ventaja tiene eso? Primero, generar una planificación de mediano plazo, de largo plazo, pensar, evaluar con una herramienta técnica aprobada y validada, usarla como estándar y actuar antes de que pasen las cosas. Si vamos detrás de los problemas, en vez de hacer prevención estamos haciendo autopsias.
La antiagronomía
–Yo creo que al Uruguay no le conviene alejarse de su base pastoril. Primero, quisiera que el país produjera la mayor cantidad de soja, de trigo y de todos los cultivos que fueran posibles. ¿Cómo el Uruguay se va a dar el lujo de no producir soja, cuando es el producto más demandado y mejor pago de los granos del mundo?
Lejos está del interés de nadie parar eso, pero sí que se haga bien. La forma en que predominantemente se está haciendo no es correcta. Muchas de las empresas, sobre todo las que vinieron primero, que aprendieron la lección, cada vez ponen más trigo y maíz en sus rotaciones. Pero cuando llegan empresas que vienen espantadas por las condiciones económicas y tributarias que se les imponen, sobre todo en Argentina, y cuando además tienen una lógica de dispersión en todo el continente, o sea que diversifican plantando en muchos países a enorme escala, entonces…
Vivimos una época donde uno de los paradigmas es la agricultura de precisión. Y esto es la antiagricultura de precisión, porque hay paquetes que se aplican sin mirar qué suelo es, qué lugar. Que alguien que opera para estas empresas –con máquinas que tienen localizador satelital y cuyo recorrido se puede programar– no tenga la oportunidad de que la fumigadora pare en el lugar del desagüe, que está previamente marcado, y levantados los puntos adentro del software, y deje empastado lo que tiene que dejar empastado, es imperdonable.
Como agrónomo, para mí es la antiagronomía. Desde lo más profundo de mis entrañas tengo que luchar contra eso. A veces me pregunto: ¿Por qué esas empresas están contratando tanto técnico joven? ¿Qué tienen que decidir, si está todo decidido?