POR SERAGRO
Reconociendo que es necesario "favorecer el empleo de herramientas que fortalezcan el desarrollo de las capacidades biotecnológicas nacionales", el Poder Ejecutivo promulgó un decreto a través del cual termina la moratoria para la introducción de vegetales genéticamente modificados y establece una nueva institucionalidad para la Evaluación de Riesgo de su introducción.
El nuevo decreto deroga al que creó las instancias anteriores (básicamente la CERV, Comisión de Evaluación de Riesgo de Vegetales Genéticamente Modificados) y establece una institucionalidad más compleja y amplia, que pretende mayor legitimidad, lo que es bienvenido. Sin embargo, puede implicar una pesada trama burocrática, que transforme la adopción de biotecnología en un mero enunciado. Como casi siempre, todo dependerá de las personas.
La nueva institucionalidad
El decreto promueve una política de coexistencia regulada entre vegetales OGM y no OGM. Considera conveniente "adecuar y diseñar una nueva estructura orgánica en Bioseguridad de Vegetales y sus partes Genéticamente Modificadas, que incorpore las novedades técnicas y los mecanismos jurídicos aptos para encauzar el complejo andamiaje técnico y científico que legitime esta área del conocimiento".
El objetivo estratégico es el Uruguay Productivo, donde la innovación, la producción con mayor conocimiento y el uso de nuevas tecnologías son componentes centrales de esa estrategia de desarrollo.
Se crea el Gabinete Nacional de Bioseguridad (GNBio), integrado por los titulares del MGAP, MSP, MEF, MVOTMA, RREE y MIEM. Definirá políticas y hará la autorización final de nuevos vegetales GM.
El decreto también crea la Comisión para la Gestión del Riesgo (CGR), integrada por un delegado experto de cada Ministerio precitado. Será la ejecutora del sistema de autorización.
Esta Comisión asesorará al PE en la materia y elaborará los Términos de Referencia que orientarán la Evaluación de Riesgo en cada caso. Fijará plazos para la evaluación y asesorará sobre las medidas de manejo y gestión de riesgo. La CGR tendrá una Secretaría Técnica en el MGAP, que recibirá las solicitudes de nuevos eventos.
La Evaluación de Riesgo en Bioseguridad (ERB) será la instancia técnico-científica para la Evaluación de Riesgo y la realizará un número reducido de expertos propuestos por la CGR y designados por el GNBio. Entre sus cometidos, la ERB diseñará protocolos de Evaluación de Riesgo en ambiente, salud humana, animal y vegetal, que se adaptarán a cada caso. La ERB recibirá los Términos de Referencia elaborados por la CGR y hará un plan operativo de Evaluación de Riesgo (ER).
También se crea el Comité de Articulación Institucional (CAI), instancia auxiliar del proceso de ER, integrando al Instituto Clemente Estable, Universidad, LATU, INIA, INASE, Instituto Pasteur. Cada institución aprobará los protocolos necesarios para la ER. Los pronunciamientos son preceptivos, pero no vinculantes.
El decreto prevé diferentes tipos de autorizaciones: uso en laboratorio; pruebas a campo; producción y uso comercial para consumo o transformación; importación y exportación con destinos específicos para consumo o transformación. Establece que el etiquetado de vegetales GM será voluntario.
Se crea un Comité Consultivo en Bioseguridad, asesor del GNBio, con representantes del sector público, privado y sociedad civil, cuyos pronunciamientos no serán vinculantes. Ante la solicitud para el ingreso de un nuevo vegetal GM, se informará públicamente y se realizará una audiencia pública.
De ahora en más
Parece claro que este derrotero legal ha sido necesario para que el gobierno se sienta más cómodo en el tema OGM. Derogándose el marco institucional anterior, se eliminan "continuidades" y se neutralizan los recurrentes cuestionamientos de los grupos ecologistas conservadores. Con costos y demoras, el país retoma la senda del progreso, de la adopción de la biotecnología y del Uruguay agrointeligente.
El nuevo decreto es claro en colocar a la biotecnología como herramienta clave de desarrollo. Es una oportunidad para que Uruguay avance en productividad y desarrollo científico y tecnológico, en las múltiples áreas que hoy se abren en la producción agropecuaria y más allá de lo estrictamente rural. La producción de alimentos, la agroenergía y disciplinas cercanas, los nuevos materiales, la medicina, etc., son algunos ejemplos de campos de innovación y adopción de tecnología donde Uruguay, como país, tiene un camino al futuro.