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Situación y perspectivas del cultivo de papa en Uruguay

POR FRANCISCO VILARÓ | Ingeniero Agrónomo, PhD. Director del Programa de Investigación en Producción Hortícola

La papa ocupa el tercer lugar mundial en importancia como cultivo alimenticio, después del trigo y el arroz. Es uno de los cultivos más difundidos a nivel mundial. Se desarrolla en más de 130 países, preferiblemente en clima templado o subtropical.

En países del trópico se puede realizar en regiones elevadas, con temperaturas más frescas. La producción mundial alcanzó a 320.000.000 de toneladas en 2007.

El cultivo de papa en Uruguay comprende aproximadamente 8.000 há, con un rendimiento medio de 15 a 20 ton/há. El volumen total de producción anual es de alrededor de 140.000 ton. Esta producción se dedica por lo general a abastecer el mercado interno y se consume mayoritariamente en forma fresca. La utilización de papa en la industria es inferior a 10% del volumen total producido, y se limita a chips, congelada o precortada y refrigerada.

En términos económicos, el valor comercializado de papa es superior al del resto de los rubros granjeros, con más de U$S 50.000.000 anuales. Es la principal hortaliza utilizada en el país. Su consumo está muy generalizado: es superior a 40 kg/habitante/ año. Se usa en diversas preparaciones culinarias.

En la última década su consumo creció en forma de productos procesados (se estima que supera 15%), en particular de productos congelados para fritura, de origen importado.

Características de la producción

El cultivo de papa presenta un alto potencial de producción en un período relativamente corto (tres a cuatro meses). Como contraparte, para la expresión de ese potencial exige completar requerimientos importantes en términos de condiciones agroecológicas.

Esto incluye la preparación del suelo y cuidados del cultivo, además de medidas de manejo y control de enfermedades y plagas.

El cultivo es relativamente sensible a excesos y déficit de humedad. Por lo general, nuestra variabilidad climática dificulta las tareas de laboreo de suelos, plantación y cosecha, exigiendo una planificación ajustada. Se incrementa el cultivo bajo riego, en particular durante primavera y verano, superando 30% del área anual.

En nuestro país existe un largo período apto para la plantación de papa, alrededor de ocho meses al año, limitado por la ocurrencia de heladas. El escalonamiento de fechas de plantación facilita el abastecimiento de papa de calidad durante el año. La cosecha se realiza prácticamente en todo el año y, salvo en ciertas ocasiones, no se almacena en condiciones controladas, lo que puede limitar la calidad del producto, en particular durante el verano.

El 90% del área de cultivo se concentra en dos épocas principales: ciclo de otoño (con cosechas entre mayo y octubre) y ciclo de primavera (con cosechas entre noviembre y febrero). En menor proporción se realiza un cultivo de verano (con cosecha en marzo y abril).

La principal zona de producción está ubicada en el departamento de San José (75% del área), con el período más extendido de plantación. El cultivo de primavera tiene ventajas en el Noreste (Tacuarembó) por mayor radiación, mientras que en el verano, en la zona Este (Rocha), se tienen mejores condiciones relativas por temperaturas más favorables.

Variedades y abastecimiento de semilla La semilla es el principal componente en el costo del cultivo (alrededor de 30%) e insume al menos 2 toneladas/há para su plantación.

La variedad apropiada, así como la semilla en condiciones sanitarias y fisiológicas adecuadas, son factores esenciales para lograr alta productividad y buena calidad. En particular, el mejor aprovechamiento del período de cultivo requiere disponer de semilla en adecuado estado de brotación para cada fecha de plantación. Las enfermedades producidas por virus, u otras enfermedades de transmisión por la semilla, causan pérdida de productividad y obligan a su renovación.

Tradicionalmente, 50% del área de cultivo era cubierto por semilla importada, disponible para el ciclo de otoño. Además del encarecimiento en el costo del cultivo, esto dificulta el aprovechamiento del extendido período de plantación en el país.

Además, en años recientes se han puesto de manifiesto problemas en la disponibilidad de esta semilla.

En nuestro país predominan aún variedades originadas en Estados Unidos, por lo general de pulpa blanca, para consumo en fresco. En menor proporción se cultivan algunas variedades europeas, por lo general de pulpa crema.

En época reciente se comenzaron a difundir algunas variedades desarrolladas localmente. Nuestro mercado, desde la década pasada, tiene cierta preferencia por papas de piel rosada. Esto se generalizó a partir de la adopción del lavado del producto en diversos centros de comercialización.

Chieftain, de piel rosada, es la principal variedad y abarca más de 75% del área. Otras opciones de piel rosada son Norland, Red Pontiac e INIA-Yaguarí, una variedad local de reciente difusión.

Por lo general, las variedades de color rosado se adaptan especialmente para hervir, por su menor contenido de materia seca.

Entre las variedades de piel blanca se encuentra INIA-Iporá, de origen nacional, que posee aptitud casi exclusiva para hervir. Por último Kennebec y Atlantic, también de piel blanca, ocupan un área menor y son las que poseen mejor aptitud para freír.

Las variedades tradicionales originadas en el exterior presentan una limitada tasa de multiplicación anual y alta tasa de degeneración por virus. Esto encarece y dificulta el abastecimiento pleno de semilla a nivel del país. La disponibilidad de semilla de calidad adecuada en las distintas épocas de plantación requiere la adopción de variedades apropiadas y planificación anticipada. En conjunto, con prácticas mejoradas de cultivo, permite aumentar la competitividad de éste y, por ende, ampliar la disponibilidad del producto.

Investigación nacional en el cultivo de papa

La investigación local fue desarrollada en varias instituciones, como la Universidad, unidades especializadas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, y luego el INIA, abarcando aspectos sanitarios y de manejo del cultivo. Se dispone de suficiente información local para desarrollar cultivos bajo normas de Producción Integrada, promoviendo el control racional de plagas y enfermedades, minimizando el impacto ambiental. Otra opción de diferenciación puede ser la producción bajo normas de producción orgánica, aún incipiente. Diferentes evidencias y experimentación local han permitido desarrollar un conjunto de prácticas de manejo del suelo y el riego, demostrando la rentabilidad de su aplicación.

En particular, durante esta década se ha ajustado la eficiencia en el uso del riego y se cuenta con un servicio para su programación, en base a parámetros climáticos y de cultivo. En condiciones óptimas de manejo y con la inclusión de riego suplementario se pueden obtener rendimientos comerciales superiores a 40 ton/há. El Centro de Investigaciones Agrícolas Alberto Boerger y luego el INIA trabajaron en mejorar el abastecimiento de semilla de papa para las distintas épocas de cultivo y el desarrollo de variedades con mayor adaptación.

Los objetivos del programa de mejoramiento local se fueron adaptando a las demandas productivas y comerciales. Está dirigido al desarrollo de cultivares de papa para mercado fresco, con piel lisa y aptitud para el lavado. Se prefieren cultivares de piel rosada en primer lugar y, en segundo término, con buena calidad de fritura, con opción industrial para chips o bastones.

La resistencia a virus y tizones, y la estabilidad de comportamiento frente a clima variable y fotoperíodo contrastante entre épocas han sido objetivos permanentes del programa. Además se ha priorizado obtener material genético con brotación rápida, para aprovechar el extendido período de plantación posible en nuestro país.

Las variedades de papa desarrolladas en el programa de mejoramiento poseen altos niveles de resistencia a virus y tizones, y una mayor tasa de multiplicación anual. Ello se debe al corto período de reposo o dormancia de sus tubérculos, que permite la realización de dos cultivos al año. Esto las diferencia de las variedades tradicionales, que normalmente son bastante susceptibles a enfermedades y con las cuales es posible solamente un cultivo anual.

Consideramos que la difusión de estas variedades permitiría recuperar cierta competitividad en el cultivo, y la reincorporación al rubro de productores con escala y recursos limitados.

En 1996 se liberó la primera variedad de origen local, INIA-Iporá, que presenta ventajas de adaptación, facilidad de multiplicación y resistencia a virus.

Sin embargo, su difusión se encuentra limitada, con una participación inferior a 10% del área. Aspectos comerciales relacionados con el color de piel blanca explican su limitada adopción. El INIA dispone de una nueva variedad de piel rosada (INIAYaguarí) y existen otros clones de ese tipo en evaluación avanzada.

En el año 2000 se constituyó la Asociación Nacional de Semilleristas de Papa (ANSEPA), que representa a más de 70% del área total. En 2002 el INIA firmó un convenio con dicha Asociación para promover la producción de semilla, en particular de las variedades desarrolladas localmente.

Posteriormente se establecieron convenios similares con la Asociación de Productores Orgánicos del Uruguay (APODU) y la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), para favorecer el desarrollo de variedades adaptadas a la producción orgánica y familiar.

Hoy se dispone de sistemas que han mejorado la disponibilidad de semilla apropiada y variedades locales que facilitan en grado importante su multiplicación. Se acordaron y reglamentaron normas de certificación de la semilla, reguladas por el INASE.

El INIA abastece a productores especializados de diversas organizaciones con material inicial libre de enfermedades, a partir del cultivo de tejidos micropropagados de las variedades con mayor significación. El volumen de semilla importada comprende solamente 15% del área anual.

Perspectivas

El cultivo de papa en el país puede ser competitivo a nivel de la región y su crecimiento es factible. Para esto, las distintas zonas deben especializarse en las diferentes alternativas, aprovechando las ventajas particulares de cada una.

Además se debe planificar la época de producción y el manejo, de acuerdo al destino de la producción y las características de las variedades. El reciente incremento en los costos de producción promueve la necesidad de intensificar el manejo del cultivo, en especial la inclusión del riego en las épocas más limitantes.

Teniendo en cuenta las condiciones productivas y las oportunidades de mercado, nuestro país debería orientar su desarrollo en el cultivo de papa de acuerdo a los siguientes lineamientos.

- Se ha demostrado que la producción de semilla para abastecimiento local y regional es perfectamente viable. Es necesario aumentar su importancia, para fortalecer la capacidad competitiva del cultivo, a nivel regional.

- La obtención y difusión de cultivares locales aptos para diversos usos comerciales y adaptados a las condiciones productivas puede favorecer el rubro. La organización de los productores para canalizar la producción y abastecimiento de semilla es esencial para consolidar el crecimiento del cultivo.

- El aumento de la producción debe buscar canales de utilización industrial, local o regional, preferentemente obtenido en el cultivo de primavera-verano. Esta producción puede orientarse a la producción de chips y, en especial, de papa prefrita congelada. Para ello deben usarse variedades con esa aptitud, y con un manejo de cultivo y poscosecha específico.

- La promoción de sistemas como Producción Integrada u Orgánica permitiría diferenciar y valorizar el producto final. La producción de cultivos para mercado fresco puede ser más competitiva a nivel regional. Para esto se debe dar preferencia a suelos livianos e introducir mejoras en el manejo de poscosecha y packing.

- Se deben desarrollar variedades de buen aspecto externo y calidad para los distintos mercados. En especial, las variedades de doble propósito, con aptitud para fresco e industria, permiten mayor flexibilidad para la producción y su destino.

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