OBJETIVO LANA FINA
La especialización productiva en sistemas de lana fina es un camino ya recorrido por varios países, entre los que se destaca Australia como su principal exponente. El Ing. Agr. Roberto Cardellino, técnico especialista y director de Delta Consultores, detalló el éxito de los programas de mejoramiento genético empleados en ese país.
Al trasladarnos al terreno local, quienes siguieron este camino de mejora genética lograron importantes progresos productivos y económicos. Ejemplos de esta superación fueron destacados en las presentaciones del Club de Merino Fino y del Proyecto Merino Fino.
Con la importación de genética australiana en la base de estos programas, la mejora genética de acuerdo a los objetivos trazados es un hecho de la realidad en ambos programas. Ejemplo: el Club de Merino Fino pasó de 21 a 20 micras en los planteles participantes, sin perder peso de vellón ni peso del cuerpo en los últimos cinco años.
Por su parte, el Proyecto Merino Fino también constató en sus tenencias genéticas, tanto en el Núcleo Fundacional Glencoe (NFG) como en el resto de la población, una disminución del diámetro medio, sin perder peso de vellón. En el caso del NFG, el valor genético para el diámetro de la fibra bajó 0,27 micras por año desde 1999 al presente.
Sin embargo, la porción de la producción lanera nacional que sigue este camino es muy reducida. La industria, presente en el Seminario de Mejoramiento Genético a través de Pedro Otegui (titular de Lanas Trinidad), remarcó que solo 13% de la lana que se produce en el país se ubica en el rango de lanas finas (menos de 22,5 micras), sector donde el mercado da claras señales de preferencia mediante precios diferenciales, especialmente en los últimos años.
En sentido contrario, Otegui destacó que en los últimos 10 años la producción lanera uruguaya se engrosó, debido principalmente al mayor diámetro de la raza Corriedale (60% de la majada nacional).
Esta tendencia también se observó en la raza Ideal (10% del stock). Mientras que en 1997 las lanas de 28 micras y más gruesas representaban 30%, en 2007 este tipo de lanas significó 52% del total producido. Otegui sugirió, desde el punto de vista de la demanda industrial, un diámetro no mayor de 27,5 o 28 micras en Corriedale, situación que hoy solo exhibe 20% de la producción de esta raza.
Precisamente, la genética es una herramienta destacada en el afinamiento de la fibra. Los resultados presentados por 27 cabañas Corriedale incluidas en un programa de mejoramiento genético en base a un índice de selección muestran que, para la característica diámetro de fibra, se obtuvo una reducción de una micra en 10 años para el promedio de la población, con un máximo de 3 micras de afinamiento en la cabaña que mejores resultados alcanzó.
La pregunta que surge es si estos cambios se producirán con la velocidad necesaria para adaptarse a las exigencias de la industria y del mercado.
Otras opciones de mejora genética, como el cruzamiento con nuevas razas, por ejemplo el Merino Dohne, permiten avanzar más rápido en el objetivo de afinamiento de las majadas. A modo de ejemplo, la cruza Merino Dohne sobre Corriedale reduce entre 4 y 5 micras la fibra en la primera generación (F1).
MÁS DUDAS QUE CERTEZAS EN EL NEGOCIO DE CARNE OVINA
En muchos de los presentes en el Seminario de Mejoramiento Genético Ovino realizado en las termas del Arapey quedó la impresión de que restan por definir cosas más trascendentes para la supervivencia del sector, antes de hablar de mejora genética aplicada a la producción de carne ovina.
La imposibilidad de acceder a los mercados de mayor valor a nivel mundial limita la posibilidad de "transferir" las buenas señales que da el mercado internacional. Éstas fueron parte de las impresiones vertidas por el Cr. Enrique Elena, representante del Frigorífico San Jacinto, principal industria dedicada el rubro en nuestro país. En términos generales, el mensaje dejó más dudas que certezas en cuanto al futuro del negocio de carne ovina para Uruguay.
No es un dato menor para el sector ovino en general, cuando una de las conclusiones más importantes del Seminario fue seguir el camino de la especialización productiva, con un mayor énfasis carnicero en los sistemas que pueden mejorar su oferta forrajera.
Centrándonos en el cordero, la estructura actual del negocio alienta la producción de un animal de un año de edad para faenar en primavera. En materia de precios, vale más este cordero de primavera que el precoz de otoño, para lo cual no hay motivación a producirlo. El borrego cotiza unos pocos centavos menos que el cordero, lo que sumado al mayor aporte por lana desestimula la producción de corderos precoces de solo 5 a 6 meses de edad.
La especialización productiva en los países líderes en producción de carne ovina –como Nueva Zelanda, Australia y Reino Unido– presenta negocios específicos duran te todo el año, con especificaciones puntuales de peso, cobertura de grasa y conformación de la res, con transferencia de precios desde el consumidor final.
Vinculado al mejoramiento genético aplicado a este rubro, la Ing. Agr. Elly Navajas describió ampliamente la batería de herramientas y aplicaciones que existen, por ejemplo, en la producción ovina del Reino Unido.
También resaltó cómo el sistema de tipificación y clasificación de carcasas da señales claras de lo que el mercado demanda. Se premian las carcasas magras porque satisfacen las preferencias del consumidor por productos más saludables y de mejor sabor, reducen el trimming en los frigoríficos y bajan
el costo de producción a nivel del productor. Respecto al peso, de futuro, la tendencia se inclina hacia carcasas más pesadas que mejoren la eficiencia industrial y provean los cortes más valiosos con mayor peso.
El taller carnicero realizado en el marco del Seminario fue el escenario ideal para repasar las principales características a mejorar con el objetivo de producir carne. En este sentido, es preciso separar dos aspectos bien diferenciados.
Por un lado, el componente maternal, para el que la oveja debe presentar atributos de prolificidad y habilidad materna destacados, y donde la incorporación de genética especializada mediante cruzamientos, nuevas razas sintéticas o la utilización del gen Boorola son las opciones de mayor impacto.
Una vez elevado el potencial genético maternal, el otro gran componente de mejora en la producción de carne es la utilización de razas terminales. El cruzamiento con estas razas especializadas presentes en el país surgió como la principal herramienta para lograr mejoras en la productividad. Las principales características mejoradas son velocidad de crecimiento y calidad de carcasa.
Finalmente, el Ing. Agr. Andrés Ganzabal, técnico del INIA, realizó el ejercicio de simular sistemas de producción intensivos para pequeños productores especializados en la producción de carne. La mejora del ingreso económico es sustancial al utilizar la genética más adecuada al mencionado objetivo de producción. En el cuadro adjunto se resume esa presentación.
El caso de Australia
Roberto Cardellino presentó el caso australiano. A grandes rasgos, 80% de la producción se especializa en lana Merino. Estos sistemas se desarrollan en las zonas pastorales (secas) y en sistemas trigo-ovejas.
La tendencia al afinamiento es clara. En la última década, la producción de lana con menos de 22 micras pasó de 68% a 78%. El 20% de estos sistemas laneros se cruzan con razas terminales. Crece el doble propósito con lana fina, a través del Merino Dohne.
El 20% restante de los sistemas productivos se especializa en corderos gordos y se ubica en las zonas con mayores lluvias. La base genética son F1 Merino por Border Leicester (lana de 25 a 32 micras, subproducto), a los que se aplica un cruzamiento terminal con Poll Dorset o White Suffo.
El caso del Reino Unido
La Ing. Agr. Elly Navajas presentó el sistema de producción ovina en el Reino Unido, país que lidera la producción y exportación de carne ovina para la Unión Europea. La carne es el principal producto de los sistemas productivos basados en una estructura estratificada de cruzamientos. En los peores ambientes (montaña) se crían razas puras muy rústicas y adaptadas al medio.
Luego se llevan a ambientes intermedios (colinas), donde se cruzan con razas de lana larga con atributos maternales (prolíficas y lecheras).
Finalmente, esta F1 es cruzada en los bajos fértiles con razas terminales especializadas en la producción de carne (velocidad de crecimiento y calidad de carcasa). Esta estratificación y los cruzamientos llevan a un uso casi óptimo de la heterosis (materna/individuall) para características maternales, supervivencia, crecimiento y calidad de carcasa.