INFORME ELABORADO POR PABLO JIMÉNEZ DE ARÉCHAGA |
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INCLUYE UNA COLUMNA DE RODOLFO M. IRIGOYEN
El III Seminario de Mejoramiento Genético en Ovinos organizado el mes pasado por el SUL y el INIA trascendió la temática netamente técnica y fue el marco para una profunda revisión del rubro ovino.
El marco de competencia actual por el recurso tierra y el mejor desempeño general de otros sectores de la agropecuaria nacional ponen un manto sombrío sobre el futuro de la ovinocultura del país.
Sin embargo, entre los presentes existió el firme convencimiento de tener por delante una oportunidad histórica para desarrollar el sector, en un marco de ventajas comparativas que hacen atractiva la producción pecuaria de nuestro país.
Uno de los puntos de destaque es la importante brecha que separa los niveles productivos actuales y el potencial existente en esta especie. El camino a seguir es el de la intensificación y la especialización productiva, como forma de aprovechar la favorable perspectiva de los mercados mundiales de la carne ovina y de las lanas finas.
En este sentido, la mejora genética y la biotecnología aplicada pueden jugar un rol fundamental en el proceso de especialización productiva y de mejora de la competitividad del rubro.
Como remarcó el Ing. Agr. Fabio Montossi, director del Programa de Carne y Lana del INIA, estamos viviendo un momento histórico de definiciones para la ovinocultura nacional.
Es un "punto de quiebre" y ojalá estemos a la altura de nuestros ancestros en asumir la responsabilidad histórica que nos compete.
Compartiendo este compromiso, el presidente del SUL, Ing. Agr. Gerardo García Pintos, anunció para este año el desarrollo de un "Plan Estratégico Nacional del Ovino en Uruguay", con el objetivo de proyectar competitivamente al rubro en las próximas décadas.
PABLO JIMÉNEZ DE ARÉCHAGA:
Desafíos impostergables
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La hora de la genética
RODOLFO M. IRIGOYEN:
La oveja en la encrucijada