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El agua de un pozo

POR ROBERTO MAISONNAVE

Cada vez más se hace imprescindible el control y la gestión del agua, para cubrir nuestras distintas necesidades. La falta de agua es un factor de riesgo crítico en las producciones agropecuarias.

Cuando preparamos algún cultivo o cuando tenemos en cuenta la alimentación de los ganados, medimos las cantidades o la calidad de los elementos de cada emprendimiento, pero es frecuente que esperemos que llueva o que los animales se provean de agua de tajamares de dudosa calidad de agua, o tengan que recorrer distancias para abastecerse. En estos casos, no medimos el desgaste energético que significa. Y qué decir si, después de una siembra, no llueve lo suficiente para que el cultivo se desarrolle…

En Uruguay tenemos una situación privilegiada con respecto a los recursos hídricos de superficie y a las aguas subterráneas, pero –salvo en algunas zonas puntuales– no creemos que sea un recurso valedero para el riego extensivo de cultivos, aunque sí podría ser un recurso secundario para surtir embalses o represas.

Además debemos considerar que contamos en 99% con aguas subterráneas de excelente calidad, para consumo humano y animal.

Lo fundamental para obtener agua subterránea en condiciones óptimas de uso es que la construcción del pozo se haga en forma correcta.

Por ejemplo, si cuando se construye un tajamar no se tiene en cuenta la permeabilidad del suelo, o no se compacta debidamente el terraplén, o se elige una cuenca inadecuada, es muy probable que –en pocos meses– surjan serios problemas y no haya agua.

Acuíferos

Básicamente, existen dos tipos de acuíferos de donde se extrae el agua: sedimentarios y fisurados.

Acuífero sedimentario: En un pequeño porcentaje de los subsuelos del país existe este tipo de material, que comprende capas de sedimentos de muy variada formación, compuestos de arenas, arcillas, areniscas, etc. (un ejemplo es la zona del acuífero Raigón, en el Sur de San José).

En estos casos, el pozo deberá ser totalmente entubado; en las zonas donde se puede captar el agua se usan filtros especiales y, además, entre el caño que se coloca y el diámetro de la perforación (que deberá ser bastante mayor) se aplica arena calibrada (prefiltro), para evitar que el material del subsuelo obture los filtros en el futuro.

Acuífero fisurado: Está compuesto por una capa sedimentaria superficial de espesor variable, luego se alcanza el cristalino o rocas duras, donde este tipo de material estará alterado (roto), en mayor o menor grado, por donde circula el agua subterránea. En estos casos sólo se entuba, hasta llegar al material que no caiga o se desmorone. Con respecto al material, bajo ningún concepto se debe usar el caño blanco de PVC (caño de saneamiento).

Vemos que se coloca en muchos pozos –para abaratar la obra– y hasta hemos visto que se usan caños de chapa.

Para hacer correctamente un pozo se deberá usar caño de acero negro, con costura, con una pared de 4,2 mm, o de PVC de 14 mm (se usa habitualmente un caño de PVC celeste o gris, de 7,7 mm, que ha dado bastante buen resultado).

Para pozo en fisurado, los materiales de encamisado son los mismos, así como el diámetro; eventualmente, hay posibilidades de captar mucha agua (más de 24.000 litros/hora) y se deberá encamisar en 8", y lo mismo para los pozos en sedimento.

Es de vital importancia el sellado del pozo, para evitar que el agua superficial pueda ingresar y así contaminar el acuífero. En este procedimiento importa tanto la calidad del caño que se colocó como la profundidad del entubado.

La profundidad de la perforación

Es obvio que el interesado quiere que el agua se encuentre a no más de 15 o 20 metros, pero la realidad es que –en la primera seca fuerte– el agua desaparecerá y, además, es muy probable que esté contaminada o sea muy vulnerable a la contaminación.

La realidad es que un pozo de agua subterránea que se pueda considerar perdurable arranca a partir de los 40 metros. Y es muy común que durante la perforación se capten una o más capas con aportes de agua en mayor o menor cantidad.

Es conveniente recordar que el volumen de agua nunca será de más.

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